Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/05/12 22:13

Y los otros congresistas, ¿dónde estaban?

De 19 senadores de la Comisión Primera, diez no fueron a trabajar, cinco se fueron del debate, y solo tres permanecieron en su lugar. Así fue la sesión que calentó los ánimos entre Claudia López y los uribistas.

Si estos parlamentarios no presentan excusas justificadas podrían ser sancionados. Foto: Archivo particular

El comentado episodio protagonizado este miércoles por la senadora Claudia López y algunos miembros de la bancada del Centro Democrático, en uno de los pasillos del capitolio, ha vuelto a dejar en evidencia la costumbre de algunos parlamentarios de ausentarse a las sesiones del Congreso.

López, como se vio en las imágenes, acusó a los uribistas de “robarse el sueldo” y les exigió devolver el dinero por haberse ausentado de la sesión en la que debía tramitarse un proyecto de ley de la mayor urgencia para el Gobierno, el que reglamenta el tribunal de aforados que debe reemplazar, a partir de julio, a la Comisión de Acusaciones.

Los congresistas del Centro Democrático llegaron hasta las puertas del recinto, como queriendo mostrar disciplina, y para que dijeran que cumplieran con su deber. Pero decidieron no entrar, un gesto que se entendió como una protesta contra el gobierno,  pues por estos días andan en “resistencia civil”. En la práctica, y en las actas, aparecieron como ausentes.

El episodio se convirtió no solo en tendencia en Twitter sino que generó un intenso debate en las redes sociales. De un lado, muchos justificaron el reclamo de la senadora de la Alianza Verde, pero otros lo censuraron.

¿Merecían los uribistas el reclamo de la senadora?  Desde que se estrenaron en el capitolio, hace dos años, han dado muestras de disciplina. Llegan al minuto cero de las sesiones y se marchan hasta que estas terminan. En otras palabras, se han cuidado de caer en el ausentismo, y solo han dado ‘papaya’ por sus agresivos discursos contra los contradictores de turno, generalmente del Gobierno, por su tono incendiario y por sus prácticas de bloqueo?. Pero no por ausencias.

Según  los uribistas, la sesión del pasado miércoles no fracasó por la ausencia del Centro Democrático, sino por la de los parlamentarios de la Unidad Nacional. “Estamos cansados de hacerle quórum al Gobierno”. En últimas se trata de un pulso político.

Probablemente, quienes merecerían el reclamo de la senadora López están en las filas de todos los partidos. El miércoles, hasta diez senadores no asistieron, más de la mitad de la Comisión Primera, y por ello, la sesión no se pudo realizar. No había congresistas en el recinto.

Semana.com tuvo acceso a las actas de la sesión del pasado 11 de mayo. Ese día los 19 senadores de la Comisión fueron citados a las 10:00 a. m. para debatir el mencionado proyecto.

A esa hora, cuando se abrió el registro de asistencia, solo contestaron a lista cuatro senadores: Hernán Andrade (P. Conservador), Manuel Enríquez Rosero (la U), Roberto Gerlein (P. Conservador) y Roosvelt Rodríguez (la U).

Según el reglamento, si al momento de apertura de la sesión no se registra quórum, el presidente de la Comisión apremiará a quienes no han concurrido para que lo hagan. Trascurrida una hora sin presentarse el quórum requerido, los asistentes podrán retirarse hasta nueva convocatoria.

Media hora después, según consta en el acta, se produjo el segundo llamado a lista. Esta vez contestaron solo cinco senadores Hernán Andrade, Manuel Enríquez Rosero, Claudia López (Alianza Verde), Carlos Fernando Motoa (Cambio Radical) y Roosvelt Rodríguez.  Gerlein se había ido.

Eran las once de la mañana cuando se pidió la verificación del quórum. Esta vez solo contestaron al llamado Hernán Andrade, Manuel Enríquez Rosero, y Claudia López. Según consta en el acta, en el trascurso de la sesión se hicieron presentes los senadores Juan Manuel Galán (Liberal), Alfredo Rangel (Centro Democrático), y Horacio Serpa (Liberal), pero no aparecieron en el último llamado a lista.

Para que la Comisión Primera hubiera podido sesionar, se necesitaba al menos la presencia de 10 de los 19 senadores. Pero solo aparecieron nueve.

Los diez congresistas que ni se asomaron fueron Roy Barreras, quien el día anterior había viajado a La Habana en su calidad de negociador en el proceso de paz; Armando Benedetti, quien le dijo a Semana.com que no podía estar en esa sesión debido a que había presentado un impedimento, y solo podría comparecer al debate hasta tanto se resolviera.

Los uribistas Jaime Amín, José Obdulio Gaviria, Alfredo Rangel y Paloma Valencia, se quedaron a la entrada.

Brillaron por su ausencia Germán Varón (Cambio Radical), Eduardo Enríquez (Conservador), Alexander López (Polo) y Doris Vega (Opción Ciudadana). Si estos parlamentarios no presentan excusas justificadas podrían ser sancionados. Hasta ahora la única que tiene una excusa válida para haberse ausentado es la senadora Viviane Morales, quien por haber sido fiscal y tener ese fuero está impedida para participar en cualquier discusión sobre el tema. 

Lo que se advierte es que por la urgencia de este proyecto, los parlamentarios de la Unidad Nacional ejercen presión sobre el Gobierno. De momento ya se ha frustrado por dos veces el debate, circunstancia que huele más a maniobras a los que con frecuencia recurren los parlamentarios hacia el Ejecutivo.

Probablemente, el episodio protagonizado por Claudia López pueda servir para poner en cintura a todos los parlamentarios. La opinión pública se indigna porque trabajan solo dos días de la semana y, además, no van a los debates, o contestan al llamado a lista y luego desaparecen.

También es probable que de esta conducta no se salve ningún congresista o que, como dicen en el capitolio, ninguno tenga autoridad moral para cuestionarlo.

 

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