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| 9/17/2011 12:00:00 AM

Los papeles secretos del DAS

Documentos claves de seguridad nacional que comprometen operaciones estratégicas y la vida de agentes encubiertos se han vendido a guerrilleros, narcotraficantes y gobiernos extranjeros.

El final del DAS, que se anunció desde hace dos años, no va a ser tan lánguido como se esperaba. Cuando el país ya parecía haber asimilado el escándalo de los seguimientos ilegales, que ha tenido en la picota pública durante los últimos dos años a esta agencia de inteligencia al servicio de la Casa de Nariño, y cuando ya parecía que se comenzaba a desatar el final de la historia con la condena a 25 años de cárcel que la justicia le impuso la semana pasada al exdirector Jorge Noguera, irrumpe en escena un nuevo escándalo. Uno que puede terminar siendo aún peor que el anterior, porque tiene el agravante de que con este caso se está poniendo en riesgo la seguridad nacional.

Lo más grave que le puede suceder a una agencia de inteligencia en cualquier lugar del mundo es perder algún tipo de información de sus bases de datos, de sus agentes secretos y de las misiones que se les asignan. Y es peor aún si esa información termina en manos de los 'enemigos'. Eso, según pudo establecer SEMANA, es lo que está ocurriendo hoy en Colombia con el DAS.

Mucha de la información de este organismo con las verdaderas identidades de sus agentes, los nombres y oficios que usan como fachadas, las misiones que les han asignado, los blancos a los que espían, los nombres de los informantes que les han dado datos valiosos sobre peligrosos grupos criminales y las fuentes asiduas que les venden información sobre bandas organizadas están hoy en manos de particulares, grupos ilegales o grupos interesados.

SEMANA pudo verificar que parte de esa información está en poder, al menos, de la organización del narcotraficante Daniel 'el Loco' Barrera y otra parte en el de un gobierno extranjero que en los últimos años ha mantenido tensa relación con Colombia.

La información no es lo único que está en oferta en el DAS. Muchos de los trámites irregulares por los que antes se cobraban gruesas sumas de dinero han bajado de precio. Hace tres años modificar el registro de migración de manera ilegal podía costar entre 30 y 40 millones de pesos. Ahora por ese 'trámite' se pagan alrededor de 10 millones.

Algo similar pasa con el registro de antecedentes. Hace cinco años, si un delincuente quería una copia para saber si las autoridades lo estaban buscando, debía sacar del bolsillo alrededor de cinco millones de pesos. Hace menos de un mes, dos de los 'socios' más importantes del Loco Barrera consiguieron esos registros por un millón de pesos cada uno.

Esa filtración no es de poca monta. En Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Rusia se han desatado graves escándalos 'simplemente' porque se terminó filtrando el nombre de algún agente o los detalles de una operación secreta. El Plame Gate, por ejemplo, fue uno de los escándalos más difíciles de manejar para el gobierno de George Bush. Y consistió en que se filtró a la prensa la identidad de una agente clandestina de la CIA -algo que es delito federal-. El caso llegó hasta los tribunales y le costó el puesto al principal estratega político de la Casa Blanca, Karl Rove.

Otro tanto ocurrió en Gran Bretaña, hace dos años. La pérdida de una simple USB con datos de una operación antinarcóticos llenó la copa de los británicos y desató duras críticas contra la ministra de Relaciones Exteriores responsable del servicio secreto.

En Colombia no se ha perdido una USB ni se ha delatado la identidad de un único agente secreto: ¡está circulando en el mercado negro toda la base de datos de la agencia de inteligencia! Lo que está sucediendo con el DAS puede ser considerado uno de los más grandes desastres para un organismo de inteligencia en el mundo. Comparable, tal vez, con lo que ocurrió con la desaparecida KGB cuando muchos de sus secretos fueron feriados en el momento en que ese organismo se acabó al desaparecer la Unión Soviética.

¿Qué se filtró?

Aunque la pérdida de información no es algo nuevo en la historia de ese organismo, lo que ha venido ocurriendo desde que se anunció la liquidación, hace dos años, y que se ha incrementado en los últimos meses, no tiene antecedentes. Sin duda puede ser considerada la fuga de información más grande en la historia reciente del país.

Son muy pocas las cosas del DAS que no están ya en las calles o que no se puedan conseguir. SEMANA tiene en su poder decenas de miles de documentos y archivos clasificados y secretos del DAS que le han ido entregando agentes y exagentes de la entidad.

En un primer paquete podría hablarse de las fuentes o las fachadas, que son, para cualquier servicio de inteligencia, su tesoro más preciado y celosamente guardado. No es para menos. En esa base de datos, ya casi pública, están los nombres de todos y cada uno de los 6.022 funcionarios que trabajaban en el DAS a comienzos de este año.

En la base de datos se puede identificar, por ejemplo, que el agente secreto que firma sus informes con las letras Z3 tiene una fuente infiltrada en las Farc a la que se denomina con el código Z3-6, y se puede conocer su nombre verdadero, su número de cédula, año de ingreso y dependencia o seccional a la que está asignado. Adicionalmente, se puede consultar su folio de vida con otros datos personales del funcionario, como lugar de residencia, estudios, familia y empleos anteriores. Además de saber en qué lugar se encuentra con la fuente, el dato del vehículo en el que llega el informante, su nombre real, su sobrenombre y los datos entregados. Y por último, se pueden consultar las "apreciaciones mensuales de desempeño", que no son otra cosa que las anotaciones hechas por su superior con información clave que va desde qué datos de inteligencia recogió, qué delincuentes ayudó a capturar o qué incautaciones de armamento facilitó, por mencionar solo algunos ejemplos.

¿Cuántos miembros de bandas criminales o narcos tendrán en sus manos la información del detective que los ha investigado o consiguió datos para incautarles armas o descubrir laboratorios? ¿O las identidades de las personas de su organización que están filtrando información al Estado?

En la base de datos obtenida por SEMANA figuran, entre otros, 852 detectives profesionales, que son los que cumplen labores operativas, y 68 detectives especializados, que cumplen misiones operacionales junto con otros 2.369 detectives distribuidos en diferentes lugares. Como si eso fuera poco, en la base de datos que se consigue en las calles también están los informes completos de la misión que cada detective tenía. Para decirlo de otra manera, el escándalo de WikiLeaks en el mundo, que filtró los cables del Departamento de Estado, es casi comparable a la revelación de estos papeles secretos del DAS para Colombia.

SEMANA tiene centenares en su poder. Por ejemplo, así como los informes de Z-3, que es jefe de la zona centro, también están Y-29 en Nariño y sus reportes sobre Farc y corrupción, y los informes de los agentes U-3, K-1 o Y-46 con ubicación de jefes guerrilleros, miembros de bandas criminales y narcos, datos sobre planes de ataques terroristas o víctimas de secuestro, entre muchos otros.

Con la megafiltración también han quedado expuestas las personas que desde otros países suministran datos al DAS. Algo similar ocurre con el tema de las fachadas usadas en Colombia y en el extranjero, que, como se conoce en el argot de los espías, quedaron 'quemadas'. Uno de esos casos es el de la fachada conocida con el nombre clave de Comunidad 18. Se trata de una fundación que creó el DAS en una ciudad del Valle para, amparados con esa cobertura, recolectar información de la guerrilla. Esa sede encubierta empezó a operar en enero de 2008 y estuvo activa hasta mayo de 2009, cuando se cerró porque después de haber gastado 322 millones de pesos en su funcionamiento, no arrojó los resultados esperados. SEMANA, por razones obvias, se abstiene de revelar las ubicaciones de otras fachadas que hoy funcionan dentro y fuera del país.

Muchas Mata Hari

Un segundo paquete de los papeles secretos del DAS revela la existencia no de una, sino de muchas Mata Hari. La historia de la exdetective del DAS que se encargó de organizar una red para grabar ilegalmente y conseguir información de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que fue conocida popularmente como la Mata Hari, no es la única. En la misma Corte, según la base de datos, había otros agentes infiltrados, el Y-15 y el Y-75 (ella era la Y-66), y lo que el país no sabía es que existía otro grupo de agentes (Y-64 y Y-69, entre otros) destinados a espiar al entonces procurador Edgardo Maya y a su sucesor, Alejandro Ordóñez.

No menos escandalosa es la existencia de otro grupo (en el que estaban, entre otros, los agentes Y-5, Y-40 y Y-16) dedicado a reunir y redactar informes sobre diferentes y reconocidos políticos de partidos críticos del gobierno, incluido el actual ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, en su época de senador.

Las revelaciones en este paquete son especialmente impactantes. Se demuestra cómo los agentes infiltrados conocen con meses de antelación decisiones claves de la Procuraduría, o cómo desde el Ministerio del Interior también se pretendía infiltrar las Unidades de Trabajo Legislativo de ciertos congresistas (ver artículos en las páginas siguientes).

En cuanto al ya conocido caso de seguimientos ilegales a la Corte Suprema, SEMANA halló en estas bases de datos mucha más información de la que hasta ahora se ha conocido. Está, por ejemplo, el seguimiento a uno de los magistrados con el detalle de todas sus cuentas bancarias, las pesquisas que hicieron con sus amigos de infancia en su ciudad natal e incluso en los colegios de sus hijos.

¿La Fiscalía ya tendrá esa información en el proceso que adelanta contra la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado y el exsecretario general de la Presidencia Bernardo Moreno?

Ojo a los diplomáticos

En un tercer capítulo de la filtración se encuentran varias gigas con videos, audios y correos electrónicos de varias operaciones de inteligencia a diplomáticos, presuntos espías extranjeros y ciudadanos de otras nacionalidades en territorio colombiano.

El DAS, como parte de su misión, puede y debe realizar labores de inteligencia en territorio colombiano a extranjeros que puedan ser una eventual amenaza. De hecho, durante años este organismo ha logrado consolidar excelentes datos sobre redes terroristas internacionales. Los servicios de inteligencia en todo el mundo lo hacen e incluso, en aras de la seguridad nacional, no pocos realizan también seguimientos a delegaciones diplomáticas.

Lo que no puede ocurrir es que esas labores de inteligencia, que incluyen, por ejemplo, la interceptación de teléfonos a una embajada, queden al descubierto. Y eso le ha pasado al DAS. Gracias a esta feria de la filtración, un país vecino tuvo acceso a gran parte de los reportes, videos y grabaciones de inteligencia hechos a su embajada y a sus diplomáticos en Colombia.

En los archivos aparecen largas listas de ciudadanos de Italia, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Irán y Gran Bretaña.

El coco de la liquidación

¿Por qué ocurrió tamaña filtración? A raíz del escándalo de los seguimientos e interceptaciones ilegales, revelado por SEMANA a finales de febrero de 2009, el gobierno de Álvaro Uribe anunció en octubre de ese año la liquidación del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y la creación de una nueva agencia de inteligencia. Desde ese momento cundió el pánico en las oficinas de este organismo y comenzó, tímidamente, la feria de datos.

"Desde que se dijo que el DAS se acababa mucha gente empezó a hacer negocio y a buscar una forma de asegurar unos pesos. Otros comenzaron a sacar la información como una especie de seguro por si el día de mañana tienen algún tipo de investigación penal o disciplinaria. Nunca ha sido claro qué va a pasar con nosotros. Lo único que nos han dicho todo el tiempo es que esto se acaba y nos vamos a quedar sin puesto", contó a SEMANA un detective que por razones obvias pidió omitir su nombre.

Cuando el gobierno Uribe dijo que el DAS se acababa no había un plan concreto para llevar a cabo la liquidación y la persona encargada para tal fin fue Felipe Muñoz, quien llegó a la Dirección del organismo días antes de que se desatara el escándalo. Desde su llegada a la entidad, la relación de Muñoz y su círculo más cercano con el grueso de la planta de personal del DAS no fue ni ha sido la mejor. En parte porque los detectives lo veían como otro hombre sin experiencia en temas de inteligencia que llegaba a la entidad, al igual que sus tres antecesores, y además le tocó la ingrata tarea de cerrarla.

Muñoz inició una purga interna que implicó la salida de algunas 'manzanas podridas'. Y eso tampoco cayó muy bien en la institución. "El tratamiento adentro era como si todos fuéramos unos bandidos. Vino una oleada de despidos, traslados y muy pocas veces nos dio la cara. Al comienzo hizo varias videoconferencias para explicarnos que nos iban a reubicar en otras entidades y que muchos podríamos quedar en la nueva agencia", afirma un detective.

En ese momento comenzó la primera fuga de información confidencial. Con el paso de los meses, Muñoz fue ratificado por el recién elegido Juan Manuel Santos, quien, desde la Presidencia, expidió los decretos que permitían crear, eliminar y reformar entidades. "En ese momento muchos fuimos conscientes de que la liquidación del DAS sí iba en serio", cuenta el funcionario.

Durante meses, el gobierno se desentendió del DAS, pues asumió que todo lo oscuro de esa entidad era consecuencia del gobierno anterior y le dejó el 'chicharrón' de la liquidación a Muñoz y sus asesores, mientras enfocaba sus esfuerzos en diseñar y estructurar la nueva agencia. "A pesar de que nos siguen insistiendo en que no va a haber una masacre laboral, la incertidumbre es muy grande. A muchos les han dicho que los van a indemnizar y se han hecho convenios con el Sena para cursos de panadería y mecánica, para que se capaciten y monten un negocio. A otros ya los mandaron al CTI y a la Policía. El gobierno tomó la decisión de liquidar el DAS como si se tratara de Caprecom o la DNE y no entendió lo que hace la gente acá y sobre todo lo que puede hacer con la información", concluye.

En las últimas semanas, varios de los directivos del DAS han recorrido las diferentes seccionales, pero lejos de tratar de tranquilizar a los detectives lo que han conseguido es acelerar la filtración de los papeles secretos. "Esta semana, el director general operativo, Humberto Velásquez, estuvo acá en el Valle y nos dijo que el DAS se acaba el primero de noviembre. Que no peleáramos ya por los ascensos y que teníamos que ver si nos acomodamos en la Fiscalía, el Inpec, en lo que se va a crear de migración o algunos podíamos concursar a ver si quedamos en la nueva agencia. Todo el mundo quedó pegado del techo", dijo a SEMANA un agente de la seccional del Valle.

Consultado sobre el problema de la filtración de los papeles secretos, el director Felipe Muñoz dijo: "Quiero mandar dos mensajes claros a los funcionarios y a la sociedad: mi compromiso es liquidar definitivamente el DAS y dar paso a una nueva institución, con mejores controles y más respetuosa de los derechos humanos. Quienes filtran información que se han llevado ponen en riesgo vidas y la seguridad nacional. Los perseguiremos y los judicializaremos".

Hace dos semanas, el presidente Santos anunció que había designado al excomandante de la Armada almirante Álvaro Echandía como director de la nueva agencia de inteligencia. No será fácil. Para comenzar, porque no es claro aún cómo el gobierno hará en los próximos dos meses lo que no se ha podido hacer en dos años: liquidar el DAS sin que empeore la venta de la seguridad nacional.

De todas maneras, en medio de la gravedad de lo que está ocurriendo, con esta filtración también queda al descubierto el valor de cientos de detectives que ponen en riesgo su vida y la sofisticación y el profesionalismo de buena parte de la inteligencia colombiana, que ha sabido guardar hasta ahora en total confidencialidad secretos cruciales de la vida del país.
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