Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/07/14 00:00

LOS PAPELES SECRETOS

SEMANA revela los documentos que hicieron posible la liberación de los 70 uniformados.

LOS PAPELES SECRETOS

El viernes 25 de abril el presidente Ernesto Samper recibió una carta de monseñor Luis Augusto Castro, obispo de San Vicente del Caguán, en la que le explicaba los acuerdos a los cuales había llegado con los jefes guerrilleros para la liberación de los soldados. Esa fue la primera vez que el gobierno conoció de fuente confiable la suerte de los soldados y los términos para una futura liberación. Sesenta de los uniformados habían sido secuestrados en agosto del año pasado luego del ataque al fuerte militar las Delicias en el Caquetá. Los 10 infantes de Marina habían sido retenidos meses más tarde en el Chocó.En la carta, conocida de forma exclusiva por SEMANA, el prelado le expuso a Samper los nueve puntos del acuerdo con los guerrilleros de las Farc. Una de las primeras condiciones que pusieron los subversivos fue que se realizara una reunión preliminar con el delegado del gobierno y a la cual "ellos solicitan que asistan además el delegado de la Cruz Roja Internacional, los delegados de la Comisión de Conciliación _el padre Jorge Martínez y yo_, los doctores Augusto Ramírez y Alvaro Leyva Durán".Por primera vez las Farc se refirieron al despeje de la zona. Pidieron el retiro de las tropas del medio y bajo Caguán. "En el diálogo se logró que se dejase de lado el despeje del área de Montañitas pero que no se Hablase públicamente del asunto", escribió monseñor Castro al Presidente. En la carta el jerarca de la Iglesia contó a Samper que la zona despejada iría desde el río San Lorenzo hasta la desembocadura del Caguán en el río Caquetá: "Obviamente, ello incluye el despeje de Remolinos".En la carta monseñor Castro hizo saber a Samper que las Farc tenían mucho afán para celebrar la reunión, la cual, de llevarse a cabo, se haría en Cartagena del Chairá. Los temas de la reunión serían, según dijeron los guerrilleros al prelado, la entrega de los 70 uniformados, qué personas irían como invitados, así como "con qué medios se sacarán". Monseñor Castro, quien sin duda alguna prestó un valioso servicio para la liberación de los soldados e infantes de Marina, aprovechó la ocasión para decirle al Presidente que la Comisión podría llegar en helicóptero privado _si ellos así lo querían_ para poder movilizarse a varios sitios del departamento. La carta terminaba con el vaticinio de la liberación: "Yo creo que para el 15 de mayo ya podría haber terminado todo este asunto de los soldados".La respuesta de SamperEl 28 de abril _tres días después de recibir la carta_ el presidente Samper redactó un memorando confidencial dirigido a José Noé Ríos, Carlos Vicente de Roux y a su ministro de Defensa, Gilberto Echeverri. En dicho documento hizo inclusive algunas recomendaciones de su puño y letra. En la parte superior del documento el Presidente escribió "Absolutamente reservado". Samper hizo a sus funcionarios un resumen de la carta que le había enviado el prelado. En el memorando les recomendó que era indispensable que se redujeran las pretensiones de área total "para poder justificar un eventual despeje del casco de Remolinos". Al margen, Samper anota que "lo de Montañitas ayuda por su vecindad a Larandia".En el memorando _también conocido por SEMANA_ Samper aceptó la recomendación de monseñor Castro, quien a su vez estaba transmitiendo el mensaje de las Farc en el sentido de que, de ser positiva la respuesta del gobierno en lo relacionado con el despeje y la reunión preliminar, "la decisión se avisará con tres días de anticipación para que los negociadores de la guerrilla puedan asistir al encuentro". Samper llamó la fecha indicada como el Día D (el día del despeje).Una de las recomendaciones escritas por Samper a sus funcionarios decía que "entre menos pomposa sea la entrega mejor. El gobierno preferiría que no hubiera representación internacional (lo más escasa si se vuelve un asunto de fondo) porque puede hacer más demorado el proceso. La presencia de la prensa se podría limitar a un vocero de cada tipo de medio escogido por ellos mismos".Samper les dijo que el gobierno reiteraría su compromiso de otorgar las garantías que sean convenidas. "Las garantías son la clave del éxito del proceso", escribó al margen del escrito. SEMANA conoció que uno de los puntos en los que fueron más reiterativas las Farc fue precisamente en el de la asistencia de los delegados internacionales, entre ellos los embajadores de Noruega y Suecia, dos de los países que más han cuestionado la violación de los derechos humanos en el país.Samper aceptó la propuesta de movilizar a la Comisión en un helicóptero privado. Decidió, además, que los soldados fueran transportados en helicópteros civiles contratados por las Fuerzas Armadas ("o la Presidencia, si es más confiable"). De acuerdo con una información conocida por esta revista, la razón para el transporte de los soldados en helicópteros civiles era que en caso de movilizarlos a pie por la selva hasta Cartagena del Chairá les podría llevar varias semanas. En la reunión preliminar que sostuvo el comandante 'Joaquín Gómez' con los delegados del gobierno, el jefe guerrillero determinó los sitios en los cuales podrían ser recogidos los soldados. Cada grupo de uniformados debería ser escoltado por una docena de guerrilleros. También los acompañaría un delegado de la Cruz Roja o un miembro de la Comisión. Luego serían trasladados al que se denominó el sitio 'X', donde se reunirían los 60 soldados. Después serían llevados hasta Cartagena del Chairá. En lo que tenía que ver con el tiempo para el despeje y la liberación el Presidente les hizo saber a sus delegados que éste podría ser de 20 días. "Entre más corto sea el tiempo entre la reunión de negociación y la devolución de los soldados, tanto mejor", sugirió.Por último Samper hizo dos precisiones. La primera es que dejó en claro que cualquier decisión sobre el despeje se "tomará a mi regreso del viaje a Africa, previo conocimiento de las circunstancias anotadas". Y segunda, les dejó la tarea de repasar los "fundamentos jurídicos de un eventual despeje". Sugirió el nombre de Bernardo Gaitán para que estudiara el tema. En estas dos cartas estuvo la clave de la liberación de los soldados.

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