Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2012/12/21 00:00

Los personajes del año

Mariana Pajón y Falcao García encarnan una nueva generación de deportistas que tienen a Colombia en el radar mundial.

Falcao

El miércoles 9 de mayo el estadio Nacional de Bucarest, Rumania, vivió la apoteosis de Radamel Falcao García. Esa noche el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao, dos equipos españoles, disputaban la final de la Europa League. Un partido que sobre el papel parecía cerrado y de pronóstico reservado se convirtió en poco menos que un paseo para el equipo de Madrid. ¿La razón? Dos golazos antológicos de Radamel Falcao García en los minutos 7 y 34 del primer tiempo, acabaron con las ilusiones de los vascos. Un tercer gol del brasileño Diego puso el 3 a 0 definitivo que consagró al equipo de Madrid. Desde ese día Falcao García dejó de ser, a los ojos del mundo, un buen delantero y pasó a ser una de las grandes figuras del fútbol mundial.  

Tres meses más tarde, el 10 de agosto, en el marco de los Juegos Olímpicos de Londres, Mariana Pajón le dio una gran alegría a Colombia al ganar la medalla de oro en la categoría femenina de BMX. Pajón superó en línea de meta a la neozelandesa Sarah Walter y a la holandesa Laura Smulders. Todas ellas desplazaron a la gran favorita, la australiana Carolina Buchanan.

Esta medalla era, como se dice en el lenguaje de la calle, la cereza que le faltaba al ponqué. Hasta ese momento la delegación colombiana había ganado ya tres medallas de plata y tres de bronce, una cifra nunca antes alcanzada. Desde los Juegos Olímpicos de Múnich, cuando Colombia ganó una medalla de plata y dos de bronce, jamás había alcanzado en una olimpiada tres medallas. Es más, en Londres 2012 Colombia ganó 42 por ciento del total de medallas que ha ganado en toda la historia.

Como si lo anterior fuera poco, un mes más tarde, la selección Colombia goleó 4 a 0 al encopetado Uruguay de Luis Suárez y compañía, en una magistral actuación que les devolvió la fe a los hinchas. Un triunfo que Colombia ratificó con dos victorias más que la pusieron muy cerca de la meta: regresar a un Mundial de Fútbol después de 16 años de ausencia.

Estos tres hitos, que sin duda marcaron el excepcional año deportivo en Colombia, tienen un denominador común: la actitud mental. Tanto Radamel Falcao García como Mariana Pajón han demostrado una gran entereza mental en los momentos decisivos, una disciplina a toda prueba y, sobre todo, una gran claridad en las metas que se trazan. Lo mismo puede decirse de José Néstor Pékerman, el director técnico de la selección de fútbol de Colombia que, parece, logró cambiarle la actitud mental a varios de los futbolistas del plantel y, de paso, enderezarle el rumbo a una selección que venía de tumbo en tumbo desde el ya lejano año 2000.

El tigre implacable

A partir de su consagración definitiva ante el Athletic de Bilbao, el delantero samario estuvo siempre en los ojos del mundo y casi nunca defraudó. Sus goles, varios de ellos de gran factura, se volvieron moneda común. Millones de personas en todo el mundo están pendientes de él. Y Falcao, con su ya proverbial humildad, disciplina y búsqueda de mejores resultados y de encarar retos más altos, le ha permitido a su equipo jugarle de igual a igual a los equipos más poderosos del mundo a pesar de contar con una nómina más bien modesta si se la compara con la de Real Madrid, Barcelona o Chelsea.  
Al terminar 2012 las cifras de Falcao García en el Atlético de Madrid son alucinantes. A lo largo del año ha marcado 44 goles en 45 partidos oficiales, el último un gol de gran factura ante el Barcelona (partido en que su equipo perdió 4 a 1), gol que marcó una semana después de su extraordinaria exhibición ofensiva contra el Deportivo La Coruña, al que batió en cinco ocasiones, una cifra nunca antes vista en el estadio Vicente Calderón, donde oficia de local el Atlético. Falcao anotó cinco de los seis goles de su equipo.  

Este año, en cuatro ocasiones anotó tres o más goles en un solo partido. Además del juego ante el Deportivo, lo hizo ante la Real Sociedad el 21 de enero, el Athletic de Bilbao el pasado 27 de agosto, y nada menos que ante el Chelsea, de Inglaterra, en la disputa de la Supercopa de Europa que su equipo ganó 4 a 1 en Mónaco. Su técnico, el argentino Diego Simeone, no escatimó elogios: “Marcar cinco goles en un partido significa ambición, ilusión y esperar siempre más. No me sorprende lo que ha logrado”. Simeone ratifica algo que ha sido determinante en la carrera de Falcao. Desde niño ha establecido sus metas con claridad y, además, ha recibido sus éxitos con humildad. Su vida privada es tranquila y apacible. Su tono de voz es suave y pausado. Le dicen el Tigre no por los escándalos que provoque fuera de la cancha sino por su actitud en el terreno de juego. Porque, una vez entra a la cancha, el muchacho amable con los periodistas se transforma en una implacable máquina de hacer goles.

Las cifras lo dicen todo. En lo que va corrido de la temporada 2012-2013 del torneo español, el argentino Lionel Messi suma 25 y Falcao 17, mientras que el portugués Cristiano Ronaldo es tercero con 14.
Y si Falcao se ha consagrado con su club, también es la gran esperanza de todo un país que aspira a que la selección de fútbol de Colombia clasifique al Mundial de 2014.

Timonazo a Brasil 2014  

Colombia, que venía en la cuerda floja en la eliminatoria en 2011 tras el escándalo de faldas que obligó a Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez a renunciar, estrenó técnico extranjero en enero de 2012. Nada menos que José Néstor Pékerman, quien en los años setenta había vestido el uniforme del Deportivo Independiente Medellín, que como técnico había ganado tres mundiales juveniles al frente de Argentina, y había sido el director técnico de la selección mayor de su país que llegó a cuartos de finales en el Mundial de Alemania de 2006.

En febrero Pékerman había debutado en un amistoso con un esperanzador triunfo 2 a 0 ante México. En la disputa de las eliminatorias en junio había obtenido un valiosísimo triunfo ante Perú en Lima. Al jugar mal y perder ante Ecuador en Quito, también por la mínima diferencia, quedó la impresión de que Colombia estaba condenada a un nuevo desengaño y que el experimento de contratar un técnico extranjero había fracasado.

Por esa razón el espectacular triunfo ante Uruguay, considerada una de las cinco mejores selecciones del mundo, tomó de sorpresa a un país que vio cómo los mismos jugadores que habían hecho presentaciones lánguidas y plagadas de dudas en los juegos anteriores ahora lucían como un reloj recién aceitado. Dos goles de Teófilo Gutiérrez, uno de Falcao García y otro de Zúñiga fueron el resultado de un juego ágil, dinámico e inteligente.

Y no solo era mérito de Falcao. También mostraban su inmensa clase Freddy Guarín, del Inter de Milán; James Rodríguez, cerebro del equipo y gran figura del Porto, de Portugal; Teófilo Gutiérrez, Cuadrado, Macnely Torres. Detrás de este cambio estaba la cabeza de Pékerman, quien en pocos meses logró conocer más a fondo a los jugadores. Cuatro días después, ante Chile, Colombia jugó tal vez el mejor partido en muchos años, al vencer en Santiago a esa selección dificilísima, que de local es casi invencible. En una actuación antológica, Colombia le quitó el balón al equipo de casa que lució desconcertado, sin su dinámica habitual, y en precisas jugadas de ataque le marcó tres goles para alzarse con un 3 a 1 que ratificó que lo hecho ante Uruguay no había sido flor de un día. El 12 de octubre el turno fue para la debilitada selección de Paraguay, que cayó en Barranquilla 2 a 0.

Dos partidos de preparación permitieron ratificar el buen nivel de Colombia: un contundente 3 a 0 frente a Camerún en Barranquilla, y un empate a un gol frente a Brasil en Nueva Jersey, en el que jugó de igual a igual con los pentacampeones del mundo. Al terminar el año, la Fifa clasificó a Colombia como la quinta mejor selección del mundo.
Colombia comienza 2013 en la tercera casilla con 16 puntos, cuatro menos que el líder, Argentina, y uno menos que Ecuador, pero con un partido menos. El camino aún es arduo. La eliminatoria Suramericana al Mundial es tal vez el torneo más difícil del mundo. Sin embargo, el cambio de mentalidad y actitud de Colombia en el último semestre invita a soñar.

La apoteosis olímpica

Pero los éxitos no se deben únicamente al cambio de mentalidad de un puñado de deportistas. Desde hace más de 15 años la dirigencia deportiva de Colombia, a través de Coldeportes, el Comité Olímpico Colombiano y varias federaciones de diferentes disciplinas viene adelantando un trabajo persistente y metódico para preparar a los atletas olímpicos. Han contratado técnicos extranjeros y, dado el caso, han apoyado a algunos deportistas para que se preparen en el exterior.

La preparación de los deportistas de élite se establece con miras a uno o incluso dos juegos olímpicos, lo que ha permitido darle continuidad al trabajo. Para ello se trabaja a lo largo del denominado ciclo olímpico que comienza en los juegos Nacionales, sigue en los Juegos Suramericanos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe, los Juegos Panamericanos y concluye con las Olimpiadas. Otro factor que también le ha permitido a Colombia contar con un mayor número de participantes es la buena preparación que reciben en disciplinas variadas. Por ese motivo Colombia pudo participar en Londres 2012 en 18 de los 26 deportes y obtuvo medallas en seis de ellos.

En estos últimos 12 años los avances fueron evidentes y la formidable presentación de Colombia en los Juegos Panamericanos de Guadalajara de 2011 hacía crecer la ilusión para Londres 2012.

La primera gran noticia fue la delegación misma, integrada por 104 atletas que estaban allí por mérito propio, ya que habían superado las marcas mínimas. Cuatro años atrás, en Beijing, Colombia había participado con 67 deportistas. Duplicar prácticamente esa cifra en apenas cuatro años era de por sí un logro extraordinario.

Y al terminar los juegos el balance no podía ser mejor: una medalla de oro, tres de plata y cuatro de bronce. La cosecha comenzó el primer día de competencias, cuando el ciclista Rigoberto Urán ganó sorpresivamente la medalla de plata en la prueba de ruta. El pesista Óscar Figueroa le siguió con otra plata y récord olímpico en el envión. Luego llegó el bronce de Yuri Alvear en yudo. Catherine Ibargüen emocionó a Colombia con su medalla de plata en salto triple. Óscar Muñoz ganó un inesperado bronce en taekwondo. Luego, Jackeline Rentería consiguió bronce en lucha. Mariana Pajón ganó oro en BMX y pocos minutos más tarde, el bicicrosista Carlos Mario Oquendo logró la cuarta medalla de bronce para Colombia. A ellos se sumaron seis diplomas olímpicos más, que se entregan a deportistas que no obtuvieron medalla pero se ubicaron entre los ocho primeros en cada competición. Cuatro de ellos fueron pesistas. Ubaldina Valoyes y Rusmeris Villar, ambas sextas; Sergio Rada, séptimo, y Carlos Berna, octavo. También consiguieron diploma Andrés Jiménez (bicicros) sexto puesto, y la cuarteta de la persecución individual en ciclismo de pista integrada por Kevin Ríos, Wéimar Roldán, Arles Castro y Edwin Ávila, que terminó octava.

De acuerdo con la posición que ocupa cada deportista se otorgan los puntos olímpicos. En Beijing 2008 Colombia había obtenido dos medallas y 12 diplomas olímpicos, que se tradujeron en 48 puntos. En Londres la cifra aumentó a ocho medallas, 16 diplomas y 66 puntos. Una actuación histórica que no solo premió a los deportistas sino a quienes le han apostado a una planificación a mediano y largo plazo. Colombia está muy lejos todavía de las grandes potencias olímpicas y seguramente jamás logrará acercárseles. Sin embargo, se ha convertido en uno de los principales protagonistas en el área de Latinoamérica y el Caribe.

Y en el campo del automovilismo también hay desarrollos interesantes. El piloto Steven Goldstein fue el campeón de la categoría GT Sprint Cup Trophy 2012, con lo cual quedó en inmejorable posición para dar el salto a la Fórmula 1. De concretarse, sería el tercer colombiano en competir en la categoría máxima del automovilismo, después de Roberto José Guerrero y Juan Pablo Montoya.

El camino que falta por recorrer es aún muy grande. Pero, qué duda cabe, 2012 fue uno de los años más felices del deporte colombiano.

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