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| 3/4/2015 6:00:00 PM

Los dolores de cabeza de San Andrés

Semana.com continúa con el seguimiento al archipiélago. La salud, la sobrepoblación y la educación son algunos de los temas que más preocupan a los sanandresanos.

Cuando le empiezan los escalofríos y se le sube presión, Mari Luz Díaz sospecha que la odisea se aproxima. Tener una cita médica en San Andrés no es fácil. Hay que hacer filas desde las 4:00 a. m. –o antes- en el Hospital Amor de Patria para poder obtener una ficha y saber cuándo será la cita, que puede tardar semanas o incluso meses.

Mari Luz tiene 68 años. En el 2012 descubrió que tenía una hernia hiatal en su cuerpo. Sin embargo, sólo en junio del 2014 –dos años después- logró ser atendida por un gastroenterólogo en Bogotá, pues en la isla no hay ninguno.

Ludys, hija de Mari Luz, cuenta que: “Ha sido un martirio que atiendan a mi mamá. Han pasado ocho meses desde cuando el gastroenterólogo la vio y no hemos podido tener otra cita para que él revise unos exámenes que le mandó. Tal vez cuando la tenga, ya no van a servir y toque tomar otros”. Entre indignada y afligida, Ludys sabe que el camino para que a su mamá la puedan operar será largo y pedregoso.

San Andrés sólo tiene el Hospital Amor de Patria y la Clínica Villareal para atender a docenas de personas que llegan cada día en busca de una atención. Definitivamente, la indignación por no tener un acceso digno a la salud pulula en la isla.

“Son demasiadas personas a las que deben remitir a otras ciudades, como Bogotá y Medellín, porque acá en San Andrés no hay especialistas. Lo más triste es que, en muchos casos, regresan muertas. No alcanzan a llegar”, manifestó Corine Duffins, vocera del movimiento Archipielago Movement For Ethnic Native Self Determination (Amen-Sd).

Semana.com buscó a Miguel May, secretario de salud, quien aseguró que la isla sí cuenta con los “especialistas básicos” para atender a la gente.

“Traer otros especialistas es difícil. Alguien que se gane en otro lado 20 millones no va a venir a la isla a ganar menos. Por eso terminan quedándose en otros lugares. Es muy duro encontrar una solución a eso”, manifestó May.

Pero, ¿por qué no hacer más centros de atención médica? ¿Por qué no invertir y pagar mejores salarios a especialistas? ¿Cómo lograr que una persona no tarde meses para tener una cita con un médico general?

“El Gobierno está invirtiendo. San Andrés nunca ha tenido una UCI y en marzo por fin se pondrá en marcha una. Se empezará la construcción de una unidad renal y se pondrán en funcionamiento los puntos de atención médica de San Luis y La Loma con el fin de prestar una mejor atención. Yo sé que la congestión en el hospital y en la clínica nos está matando, por eso estamos buscando soluciones”, dijo el secretario.

Pero la buena voluntad de este funcionario no es suficiente. Los puntos de atención que él propone aún se encuentran en papel y a la espera de que el Congreso apruebe el Plan Nacional de Desarrollo. Al parecer, el cambio aún tardará en llegar.

¡No cabe más gente!

En San Andrés la población cada vez es mayor. Aunque el DANE hizo un registro en junio del 2014 que dice que en la isla hay 50.330 habitantes, los sanandresanos están seguros de que no es así.

“Tan solo en el 2011 se hablaba de cerca de 75.000 habitantes y ahora, según ese registro, la cifra bajó. ¡Así no es! Hay más de 100.000 personas en este territorio”, dijo Corine.

En San Andrés ya no cabe un alma más. Aunque el número de habitantes va de un lado a otro, sube y baja dependiendo de quien lo exponga, Semana.com pudo comprobar que las personas indocumentadas y con papeles falsos no son difíciles de encontrar. 

Esta sobrepoblación, en un terreno de sólo 27 kilómetros cuadrados, aumenta la tensión entre todos los residentes de la isla. “No hay recursos para tantos”, vociferó irritado un nativo.

A los raizales el agua les llega una o dos veces al mes. La energía es muy cara: a Corine el recibo le llega de más de 500.000 pesos. La pobreza es evidente. Los altos costos hacen que vivir sea un reto para cada sanandresano. Semana.com conoció un recibo de energía de 1.200.000 pesos.

“El sistema económico que hay en la isla beneficia sólo a las grandes empresas, como On Vacation o Decameron. Ellos tienen un plan de ‘todo incluido’ que es nefasto para el archipiélago. Un turista gasta en dos días lo que un raizal utiliza en un mes. Estas empresas se están quedando con el agua y los terrenos que los propios nativos no tienen”, dijo una fuente a Semana.com.

Creole: en extinción


Otro tema que preocupa a los raizales del archipiélago es la educación. “El Gobierno se ha encargado de que no continúe la etnoeducación, esa idea sólo está escrita en el papel, pero no se ejecuta. Actualmente en los colegios el inglés creole se ve sólo como una materia de lengua extranjera y se enseña la historia de Colombia, no la nuestra: la de San Andrés”, dijo Corine. 

Según Edelmira Archbold, secretaria de Educación de San Andrés, el gobierno local sí protege la etnoeducación. “El creole lo tenemos dentro de todas las instituciones y velamos porque los docentes puedan hablar con los niños en su lengua”.

La secretaria, también raizal, aseguró que defendería la lengua hasta las últimas consecuencias y que se encuentran apoyando cualquier proyecto que busca preservarla. “Yo soy parte del gobierno local y no es cierto que queramos acabar con el creole. Yo lo protejo porque también soy nativa”, dijo.
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