Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/03/29 00:00

Los robots bogotanos que llegarían a EE. UU.

Un proyecto de robótica de 14 estudiantes del Inem de Kennedy, los llevará a los Estados Unidos.

Grupo de robótica del INEM Francisco de Paula Santander, de Kennedy, en Bogotá. Foto: Cortesía. Frank González.

Brandon Pajoy es un bogotano de 16 años de edad que diseña y construye robots. Sus dos sueños son estudiar ingeniería mecatrónica y competir en el mundial internacional de robótica, que se celebrará en el próximo mes de abril en Estados Unidos.

Él, junto con otros 13 estudiantes, integra desde hace cuatro años el grupo de robótica del INEM Francisco de Paula Santander, un colegio público de la localidad de Kennedy, ubicada en el suroccidente de Bogotá.

El proyecto comenzó en el 2009, cuando Frank González, licenciado en electrónica, quiso “diseñar un ambiente de aprendizaje relacionado con robots”, según lo relató a Semana.com. Su idea prosperó y hoy el grupo ha participado en olimpiadas de la capital, torneos nacionales y campeonatos internacionales en México y Estados Unidos.

Los estudiantes del INEM desarrollan exoesqueletos para personas discapacitadas y adelantan un proyecto que beneficiará a personas que padecen enfermedades cardiovasculares. El profesor González asegura que los avances logrados por los estudiantes para el sector de la salud “hacen que el proyecto cobre vida y sea significativo”.

El grupo también trabaja en la automatización de la estación meteorológica del Ideam, ubicada en la institución. Hoy la información climática se recoge manualmente, pero con la intervención del grupo de robótica, se espera “registrar la velocidad del viento y medir los niveles de lluvias” a través de censores y controladores.

Además de estos proyectos, día a día el grupo diseña, construye y programa robots, ideas que nacen en un proyecto de investigación, en el que estudian cómo aplicar la robótica a la vida cotidiana.



Brandon confiesa que lo que más disfruta como integrante es conocer otros países y aprender fuera de las aulas. “En robótica veo mucha matemática, la que no aprendo en las clases normales”, reconoce.

Al respecto, González destaca que los estudiantes han desarrollado la habilidad de “identificar problemas de los seres humanos y resolverlos a través de la robótica”. “Ellos aprenden haciendo y así construyen conocimiento”, agrega.

Aunque el hallazgo de soluciones tecnológicas a las dificultades de la vida cotidiana es el gran reto académico del grupo, existen otros desafíos como la sostenibilidad financiera.

“Los recursos con los que contamos son muy limitados. Tenemos un aula con el material necesario, pero para participar en eventos nos rebuscamos el dinero. Por eso queremos que la empresa privada y el sector público se vinculen con el proyecto, el cual hemos querido sacar de las cuatro paredes del colegio, pero ha sido difícil”, cuenta el docente, quien, no obstante, recuerda el respaldo de Colciencias, a través del programa ´Onda´.

Los estudiantes también solicitan más apoyo. “Queremos que se preocupen por sacar este país adelante y lo pueden hacer apoyando un colegio distrital, que dejará en alto la imagen de Colombia en Estados Unidos”, dice Brandon.

Ante el viaje a Estados Unidos, el profesor Frank guarda una esperanza. “Hemos tocado muchas puertas para ir al mundial de robótica. Tengo fe en que podemos viajar”, confiesa. González explica que el grupo ganó el derecho a competir en este evento tras recibir el mayor reconocimiento en el torneo nacional de robótica.

En ese sentido, el docente recuerda que varios países participarán en el mundial con 50 delegaciones, mientras que Colombia estará representada por cinco equipos procedentes de Bucaramanga (2), Bogotá (2) y Medellín. “Lo más chistoso es que Medellín y Bucaramanga ya tienen los recursos, y nosotros, los de la capital, los estamos esperando”, dice González.

Estos jóvenes del INEM, quienes tienen entre los 12 y los 16 años de edad, estudian la robótica todas las tardes de la semana y en las mañanas de los sábados. “A ellos les sobra la energía y son quienes me ponen a trabajar como docente. Respiran, comen y viven con la robótica. Es un grupo apasionado”, relata González, quien asegura que los estudiantes trabajan en el proyecto 12 horas a la semana.

Gracias a las habilidades adquiridas, la mayoría de los jóvenes quiere estudiar ingenierías mecatrónica, electrónica o biomédica. “Hay un alumno que tiene un problema de salud y quiere ser médico para aplicar la robótica a la ciencia”, apunta el profesor, quien, además, subraya que los estudiantes son “excelentes académicamente y buenos seres humanos”.

Los más pequeños del grupo también destacan las fortalezas de ser jóvenes científicos. Por ejemplo, a Laura Rodríguez, de 13 años de edad, le ha servido el proyecto para “perder la timidez al hablar con la gente”, y a Erika Rodríguez, de 14 años, para “aprovechar su tiempo libre”.

Esta historia aún no termina de escribirse. Estudiantes como los alumnos del INEM actúan día a día como un robot, que siente su entorno y lo manipula mediante un comportamiento inteligente. Ellos, por su parte, vibran con la robótica y desarrollan su pensamiento lógico para “dar vida” a robots ´made in´ Bogotá.



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