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| 4/29/2017 10:00:00 PM

La novela de los rusos perdidos en las selvas del Pacífico

El caso de dos europeos que terminaron en el Chocó profundo está lleno de misterios: búsqueda de ranas venenosas y altercados con el ELN. ¿Por qué y cómo llegaron a ese inhóspito lugar?

Dos ciudadanos rusos tienen desconcertadas a las autoridades colombianas. Nadie sabe por qué o cómo los dos hombres terminaron, aparentemente por razones diferentes, en la mitad de las inhóspitas selvas del Chocó, en lugares considerados zona roja por la grave situación de orden público. Para ahondar el misterio el país conoció las historias de los dos rusos con escasas 24 horas de diferencia.

El primer caso es el de Voskanya Arcen Levoni. El 22 de abril el comando central del ELN divulgó un extraño comunicado en el que contaban una cinematográfica versión de lo que había ocurrido con este hombre al que afirmaban tener secuestrado desde finales del año pasado. “Por intermedio del CICR recibimos de la Embajada Rusa en Colombia, la solicitud de liberar al señor Voskanya Arcen Levoni, de nacionalidad Ruso-Armenio…”.dice el encabezado de la comunicación del grupo guerrillero. “El 19 de abril a las 11 a.m., sobre el litoral del Pacífico, cruzando el área del Alto Baudó, entre los municipios de Pizarro y Nuquí, el señor Voskanya Arcen Levoni desarma a un compañero y ataca a la unidad que lo traslada, resultando gravemente heridos cinco compañeros del ELN, y el ruso-armenio se fuga también herido. Las unidades del ELN se retiran con sus heridos y se desconoce la situación del señor que se trasladaba para ser liberado”, afirma el comunicado.

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Según los subversivos, a Voskanya lo secuestraron el 5 de noviembre de 2016 “mientras recolectaba ranas venenosas para traficarlas en el mercado internacional”. Ese argumento para tratar de justificar el plagio sin duda no deja de parecer exótico y mucho menos que lo hayan retenido en la selva durante seis meses por robar anfibios.

Tampoco es fácil explicar qué hacía o cómo llegó Voskanya a una región con influencia de guerrilla del ELN, con fuerte presencia de bacrim, principalmente el Clan del Golfo, y frecuentada por diversos grupos de narcos, pues es una de las zonas de procesamiento y rutas para el narcotráfico. Lo cierto del caso es que hoy nadie da razón de ese hombre.

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Tan solo un día después de conocido el comunicado del ELN, en la mañana del domingo 23 de abril la Armada encontró cerca de unas playas del municipio de San Juan, Chocó, en la mitad de la selva, a otro ruso, Sergey Donets. “Aún no hemos podido identificar las razones de por qué estaba en ese sitio, lo único que sabemos es que está bien de salud y que no es el mismo ciudadano ruso que supuestamente escapó del ELN”, señaló a los medios el coronel Héctor Restrepo, comandante de Infantería de Marina.

Los soldados lo transportaron hasta una pequeña base en Docordó, a dos horas del lugar. Dijo que trabajaba como taxista en Rusia y estaba de turismo. Como pudo explicó que salió en bus de Stávropol, Rusia, a Jordania. De ahí tomó un vuelo hasta La Habana y luego otro hacia Caracas. Posteriormente, ingresó a Colombia por Cúcuta, siguió hasta Bogotá, luego a Turbo y Chocó. Por supuesto no resultó nada convincente, pues no es fácil entender cómo un taxista ruso tuvo los recursos para semejante viaje. Y por qué hizo esas escalas tan sospechosas, y menos cómo, al igual que su compatriota perdido, llegó justamente a una zona roja para hacer turismo.

Al tratar de conocer más detalles, Sergey dijo que no entendía castellano y simplemente habló en ruso. “Se veía muy tranquilo, bien de salud y de un nivel como de una persona preparada. Aunque decía que no entendía español era claro que sí”, contó a SEMANA la periodista Salud Hernández Mora, quien realizaba un reportaje en la zona y por coincidencia logró conversar unos minutos con el sujeto en la base de la Armada. De allí fue trasladado a Buenaventura y partió rumbo a Bogotá.

Ni la embajada rusa, la Cruz Roja, Migración Colombia o las Fuerzas Militares quieren hablar del tema. Entre otras razones porque al menos en lo que corresponde a las autoridades nacionales no tienen mayor información sobre los casos. Por ahora la historia de estos dos rusos que terminaron en la selva seguirá siendo un misterio al que le falta mucho por descubrir.

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