Viernes, 21 de noviembre de 2014

| 2013/05/03 00:00

Los senadores que el Supersalud echó al agua

Aseguró que Roy Barreras, Karime Mota y Antonio Correa "presionaron" ante nombramiento de interventores.

Karime Motta y Roy Barreras. Foto: SEMANA

Al presidente del Congreso, Roy Barreras, no le ha ido nada bien en las últimas semanas. Hace poco fue revelado un pacto suyo con varias Iglesias cristianas en el que se comprometía, a cambio de votos, a silenciarse ante las ponencias sobre el matrimonio gay y el aborto. Ahora su nombre vuelve a la palestra por cuenta de una declaración que hizo, en tono de confesión, el superintendente de Salud, Gustavo Morales.

“Con Solsalud y muchas otras EPS que están intervenidas y en liquidación, sentimos en la Superintendencia una presión permanente por parte de distintos grupos políticos”, aseguró el funcionario en diálogo con Blu Radio.

Morales aprovechó la ocasión para denunciar que algunos congresistas se acercaron a su despacho para “presionar” sobre nombramientos de interventores y gerentes regionales. Además, señaló que los legisladores mostraron su interés en “contratos”.

Entre los congresistas que, según él, hicieron lobby en su despacho está el polémico Roy Barreras. “He recibido en mi despacho visitas de muchos congresistas interesados en los temas de la salud en Solsalud, como el senador Roy Barreras".

Pero Barreras no es el único interesado en llevar estas entidades privadas al “ajedrez político”, como lo llamó el funcionario. También visitaron la Superintendencia los congresistas Karime Mota y Antonio Correa.

Karime es una odontóloga barranquillera que se hizo visible en el 2011 por ponerle palos en la rueda al procurador Alejandro Ordóñez al hundir la prohibición del aborto en cualquier circunstancia. "Yo no me siento con la autoridad moral de condenar a una madre a llevar a su hijo inviable en su vientre nueve meses", dijo en su momento.

Por su parte, el senador Antonio Correa es un médico cartagenero que hace parte del Partido de Integración Nacional (PIN).

El superintendente entregó los detalles sobre cómo los congresistas llegaron específicamente a hablar sobre el cambio de un interventor o el nombramiento de un gerente regional.

“Ellos no llegan a mi despacho necesariamente para algo malo, pero sí a preguntarme si había posibilidad de puestos, de cambio de intervención, de cambio en el nombre del interventor... Es un interés político que, incluso, podría decir que es legítimo, pero me llama la atención que sea respecto a una empresa que originalmente es privada”, precisó.

Morales explicó que es “lamentable” que “las intervenciones, que son para garantizar la continuidad en la prestación del servicio de salud, se vuelvan por tradición parte del ajedrez político (...) Son entidades privadas que están en manos del Estado transitoriamente para ver si se pueden salvar o liquidar, y parecería que se vuelven como una estatización por la puerta de atrás”, agregó Morales, quien aclaró que Barreras nunca le dijo que tuviera un "interés económico”.

Con la confesión de Morales, este viernes el país se levantó con un nuevo escándalo, que, como siempre, tiene involucrados a congresistas que no sólo hacen lobby en el Congreso, sino también en varias entidades del Estado.

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