Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/10/01 00:00

LOS TELEX DE SOTO

SEMANA revela algunos de los télex que aparecen como evidencia en el caso del famoso robo

LOS TELEX DE SOTO

El Procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, ha citado como evidencia en el caso de Roberto Soto Prieto y los desaparecidos 13.5 millones de dólares un télex en el cual el hombre de negocios pedía, el mismo día del robo, una cotización internacional de intereses para un depósito por 13 millones de dólares. SEMANA ha logrado en forma exclusiva obtener copia de este télex, así como de su respuesta y de uno que lo había antecedido. Estos dos últimos no han sido dados a conocer a la opinión pública.
El primero de los télex es del 5 de mayo de 1983, 6 días antes del robo. Está dirigido a Bob Schlegel, vicepresidente en Nueva York del BHF (Berliner Hundels und Francfurter), banco alemán que Soto representaba en Colombia. Este télex a la letra dice: "La Dirección General de Crédito Público incrementaría la cuenta de dinero a la vista de la República de Colombia por cinco días bancarios desde mañana viernes en 13 millones de dólares. Ellos estarían de acuerdo para dejar la misma cantidad (quizás yo podría manejar 50% más) de la carta de crédito que ellos nos pidieron (+ o - 4 millones de dólares) congelados por, por lo menos, seis meses. Creo que podríamos abrir la carta de crédito, financiarla, porque en caso de que la República retirara dentro de seis meses la cantidad completa de la subcuenta, podríamos por ahora, hacer un arreglo que nosotros hemos colocado en el tope de crédito del país por seis meses más. Si ellos ponen un colateral en efectivo, ¿podríamos excedernos del tope existente? En cualquier caso, la prima puede ser sólo de O%. El "spread" máximo de 12% pero podríamos ofrecer un "Libor" sobre el cual haremos el desembolso. Estoy esperando sus instrucciones. Mis mejores deseos, Roberto Soto BHF Bank, Bogotá".
El segundo télex, o sea el citado en público por el Procurador, está fechado el 11 de mayo del 83, día del robo, y dice: "Tengo muy buenas posibilidades de conseguir el depósito de los 13 millones. Por favor envíenme urgentemente las tasas de interés para una cuenta de dinero a la vista de uno a seis meses. Saludes. Roberto Soto.
Colombia".
El tercer télex, que no tiene fecha y cuyo firmante es un funcionario del BHF diferente de Schlegel, parece dar respuesta al anterior, en los siguientes términos: "Att: Roberto Soto. Ref.: 13 millones de dólares de la República de Colombia. El valor de las tasas de interés hoy serían: cuenta a la vista: 8 y 12; depósito de un mes: 8 y 58; depósito de dos a seis meses: 8 y 12. Las tasas arriba citadas son para 13 millones de dólares. Enviaré nuevas tasas mañana en la mañana también. Mis mejores deseos. Lynn Zennario".
El primero de estos tres télex parece ser el que más información contiene que pudiera arrojar alguna luz sobre el caso. SEMANA ha podido establecer que, durante las distintas conversaciones sostenidas por Soto Prieto con autoridades austriacas y colombianas, este primer télex ha sido explicado dentro del contexto de una negociación que Soto Prieto habría estado llevando a cabo como intermediario entre el BHF y el gobierno colombiano. La forma como ha sido descrito el negocio es la siguiente: el gobierno colombiano necesitaba una carta de crédito entre 10 y 15 millones de dólares a un año, a favor del gobierno de los Estados Unidos, para el pago de una transacción de armas.
Los bancos norteamericanos no se interesaron mucho en otorgar esta financiación porque, al parecer, existían muchas limitaciones por tratarse de comprar armas, que además, según la versión, eran usadas. Soto, quien era conocido como el hombre con mayor experiencia en financiación de armamento en Colombia, trató de obtener esta financiación para Colombia por parte del banco alemán que él representaba. Inicialmente, al igual que los bancos norteamericanos, el BHF no se intereso. Soto entonces habría buscado aumentar las ventajas del negocio para el banco, diseñando una fórmula que consistía en que Colombia acrecentara los depósitos que ya tenía en el BHF de Nueva York, en un monto equivalente al de la carta de crédito solicitada y por el mismo plazo. Esta figura es denominada en términos bancarios, un cash collateral y el depósito adicional podría venir del Banco de la República, formando parte de la colocación de reservas en el exterior. Sin embargo, este cash collateral no era un depósito de nuevos fondos, sino que en la práctica se trataba de una garantía que ni el Banco de la República ni entidad alguna del gobierno colombiano está autorizada a ofrecer. Por esta razón, la transacción nunca se efectuó. Esta información, de llegar a confirmarse, no aclararía qué se hicieron los fondos. Pero podría llegar a explicar una serie de circunstancias que abonaron el camino para que el delito fuera posible.--

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