Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/04/16 00:00

Los mayores falsificadores del mundo cayeron en Barranquilla

Esta es la increíble historia de tres rumanos buscados por ser los mayores clonadores de tarjetas de crédito del mundo. Fueron capturados en la 'Puerta de Oro'.

Estos son los tres rumanos que en la capital del Atlántico instalaron su centro de operaciones de estafas.

Los vecinos del barrio Miramar, en el norte de Barranquilla, no vieron nada sospechoso en los tres extranjeros que llegaron a vivir hace varios meses a uno de los apartamentos de la torre tres. Con acento extraño, eran amables y salían poco de la vivienda. Sin embargo, solo hace pocos días, un nutrido grupo de policías llegó al lugar y sacó esposados a los tres hombres. Era evidente que tenían problemas con la justicia.

Los habitantes de ese sector de la capital del Atlántico desconocían que ese trío de rumanos son los mayores falsificadores y clonadores de tarjetas de crédito del mundo. Sus rostros aparecen en los afiches de los delincuentes más buscados en 15 países en tres continentes. Los solicitaban autoridades de Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca, República Checa, Inglaterra, Australia, México y Estados Unidos, entre otras naciones.

Según la Europol, que llevaba años tras estos delincuentes, hace dos décadas estos tres hombres nacidos en Rumania inauguraron el sistema de clonación de tarjetas de crédito y débito. Su modus operandi, conocido como skimming, es simple y efectivo.

El sistema consiste en instalar lectores magnéticos en los comercios, con la ayuda de cómplices captados en esos lugares, y en los cajeros electrónicos junto con microcámaras para filmar las claves de los usuarios. Una vez la víctima usa su tarjeta la información queda registrada en los dispositivos. De ahí, pasa a una tarjeta nueva que llega a sus socios en un tercer país donde hacen compras de todo tipo, desde joyas hasta vehículos. La mercancía posteriormente llegaba a su natal Rumania para venderla y distribuir sus ganancias.

Estos tres rumanos tienen un impactante prontuario con cientos de víctimas a las que han robado millones de dólares y euros. Sorin Cretu, de 44 años de edad, ya había caído en Italia y fue sentenciado con cuatro años de prisión por explotación sexual con fines de prostitución. Salió de la cárcel y al poco tiempo lo capturaron en España por fraude. Quedó libre y un par de años después, en 2013, las autoridades francesas lo deportaron a su país. Llegó a Alemania de donde huyó antes de que la Fiscalía de Hamburgo lo detuviera por delitos financieros.

Uno de sus socios, Claudiu Pinno, también estuvo involucrado en crímenes de fraude financiero en Alemania. En 2004 lo arrestaron en España y en Rumania fue condenado en 2005 por el delito de hurto asociado a fraude. El tercero, Gheorghie Pintilie, tiene un récord similar al de su compinches, con múltiples entradas y salidas de prisiones europeas por esos delitos.

Aunque cayeron estos tres, su jefe logró escapar. Mihai Strelciuc ha estado preso en ocho oportunidades en varios países del Viejo Continente. En 2010 protagonizó una cinematográfica fuga de una cárcel de Dinamarca en donde pagaba una pena por delitos financieros. Actualmente se encuentra prófugo en Colombia.

A finales del año pasado, Europol se comunicó con Inteligencia de la Policía Nacional para alertarla sobre la posibilidad de que los rumanos estuvieran en el país. Investigadores de la Dijín comenzaron a detectar por esas mismas fechas un incremento en las denuncias de colombianos víctimas de fraudes por tarjetas, con decenas de casos en Bogotá, Ibagué, Villavicencio, Medellín, Cartagena y Cali. Las pesquisas llevaron a los uniformados a seguir las huellas de la banda hasta Barranquilla, en donde se empezaron a registrar denuncias de ciudadanos de compras fraudulentas en diferentes países. Un informante colombiano entregó la ubicación del apartamento desde donde actuaban. Así cayó la banda de los estafadores rumanos más buscados del mundo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.