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| 12/21/1998 12:00:00 AM

LOS TRES TENORES

El derecho penal terminó por enfrentar a los tres mejores alumnos que tuvo Alfonso Reyes Echandía: Alfonso Gómez Méndez, Jaime Bernal Cuéllar y Antonio José Cancino.

La semana pasada el procurador general de la Nación, Jaime Bernal Cuéllar, dio unas declaraciones en las que reiteraba una vez más su opinión en el sentido de que el proceso 8.000 se debe acabar lo más pronto posible y no a cuentagotas como, según él, está sucediendo. Es la segunda vez que el Procurador se mete de lleno con el espinoso tema. La primera fue recién elegido por el Congreso, cuando declaró a El Tiempo que en 2.000 nadie se iba a acordar del famoso proceso.
Las declaraciones del Procurador General, como era de esperarse, no pasaron inadvertidas para un sector de la opinión que considera que lo peor que le puede pasar al país en estos momentos es que se le dé entierro de segunda al mayor escándalo de narcocorrupción del país en los últimos años.
Las declaraciones sirvieron, además, para aumentar la brecha entre quienes creen, como el Procurador, que lo mejor es echarle tierra de una vez por todas al 8.000 y quienes piensan que el proceso debe continuar hasta el propio final. Entre estos últimos se encuentra el fiscal general, Alfonso Gómez Méndez, quien ha venido sosteniendo, no sólo de palabras sino con hechos, que el 8.000 seguirá hasta las últimas consecuencias y que en dicho proceso "no hay intocables".
Si faltaran ejemplos de la decisión de Gómez Méndez bastaría con mencionar los casos de los ex contralores David Turbay y Rodolfo González, y del ex alcalde de Cali Mauricio Guzmán, a quienes el Fiscal General vinculó al proceso y les dictó medida de aseguramiento. O los del locutor deportivo Esteban Jaramillo y de Pedro Sarmiento, ex asistente técnico de la Selección Colombia de fútbol.
Pero más allá de la disparidad de criterios que puedan tener Bernal Cuéllar y Gómez Méndez en cuanto a la suerte futura del proceso 8.000, las declaraciones del Procurador la semana pasada hicieron evidentes las grandes diferencias que tienen los dos altos funcionarios sobre la aplicación del derecho penal, materia en la que son considerados excelentes profesionales. En otras palabras, la división entre 'bernalcuellistas' y 'gómezmendecistas' no es nueva ni comenzó con el proceso 8.000.

El maestro
Los nombres de Jaime Bernal Cuéllar y Alfonso Gómez Méndez están vinculados desde sus comienzos como abogados penalistas al de Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte Suprema, muerto durante la toma del Palacio de Justicia por parte de un comando suicida del M-19 el 6 de noviembre de 1985.
Reyes Echandía es considerado por unanimidad el mejor abogado penalista que ha tenido el país. Su cátedra de derecho penal en la Universidad Externado hizo historia. A su lado se formaron hombres de la talla de Luis Enrique Aldana, Alvaro Pérez y Emiro Sandoval, para citar sólo algunos de ellos. Ser abogado externadista especializado en derecho penal 'made in Reyes Echandía' era un sello de calidad que nadie podía cuestionar.
Reyes Echandía, nacido en Chaparral (Tolima), tiene, además, el honor de ser el mejor estudiante de la facultad de derecho de la Universidad Externado en toda su historia. Su récord académico, obtenido durante la década de los 50, todavía se mantiene vigente. Durante toda su carrera obtuvo la calificación de 5.0 en todas las materias. "Nunca nadie, ni antes ni después, ha podido igualar jamás los logros académicos de Alfonso Reyes Echandía", dijo a SEMANA Fernando Hinestroza, rector de la Universidad Externado.
Sus calificaciones mientras se especializó en Roma son igualmente extraordinarias. Su tesis de grado fue laureada y sus tratados jurídicos acerca del derecho penal son motivo de estudios y análisis por parte de los actuales alumnos. Su Código de Hammurabi es considerado poco menos que la biblia para quienes inician sus estudios de derecho.
Pero, sin duda, los mayores logros de Reyes Echandía fueron más colectivos que personales. Quienes lo conocieron lo definen como un gran maestro. Un hombre que hizo escuela en el ejercicio del derecho. "Reyes Echandía rompió con la aplicación de un derecho que podríamos llamar sociológico para darle paso a un estudio del sistema dogmático del derecho penal", afirma Eduardo Montealegre, viceprocurador general de la Nación, otro de sus estudiantes destacados.

Los alumnos
Jaime Bernal Cuéllar fue uno de los primeros alumnos de Reyes Echandía a su regreso de Roma. Se graduó como abogado de la Universidad Externado en 1964. Junto con Luis Enrique Aldana y Antonio José Cancino integró el llamado 'ABC (Aldana, Bernal y Cancino) de Reyes Echandía', grupo que hizo historia no sólo en el Externado sino en todas las facultades de derecho de Bogotá.
Tanto Bernal Cuéllar como Cancino fueron magistrados del Tribunal Superior de Bogotá de la mano de Reyes Echandía. Inclusive, siendo éste viceministro de Justicia, durante el gobierno de Misael Pastrana, estuvo al frente de la reforma al Código Penal de 1936 y los dos secretarios de la comisión encargada de la reforma fueron Jaime Bernal y Antonio José Cancino.
En un momento determinado los dos llegaron a ser directores conjuntamente del departamento de derecho penal de la Universidad Externado, que había sido creado por Reyes a su regreso de Roma. En la actualidad el único director de ese departamento es Bernal.
Pero Bernal y Cancino no siempre han ejecutado la misma partitura escrita por Reyes Echandía. En varias ocasiones han estado en orillas diferentes. La más reciente sucedió durante el gobierno de Ernesto Samper, en plena efervescencia del proceso 8.000. Al parecer Samper le dio poder a ambos para que asumieran su defensa, sin informarle de esa decisión a cada uno de ellos, de manera que tanto Bernal como Cancino, cada uno por su lado, se consideraba su defensor.
A la postre Samper decidió darle poder a Cancino para que lo defendiera. Aunque el ex presidente nunca ha hablado públicamente del tema, todo hace pensar que al final se impuso la tesis de quienes sostenían que el Presidente necesitaba un defensor "guerrerista y frentero" como Cancino y no uno "frío y cerebral" como Bernal. De lo que no tenían dudas ni Samper, ni sus asesores, era de que cualquiera de los dos podía asumir la causa con lujo de detalles.
Alfonso Gómez Méndez, el otro alumno predilecto de Reyes Echandía, es de una promoción posterior a la de Bernal y Cancino. Es también uno de los estudiantes más brillantes que ha tenido el Externado. Egresó de la facultad de derecho en 1972. Su relación con Reyes Echandía fue siempre muy especial. Para empezar, son paisanos. El Fiscal no ahorra elogios para quien fuera su tutor y maestro durante sus años de formación profesional. Gómez Méndez encontró en Reyes Echandía el afecto que no le brindaba la fría Bogotá cuando apenas desempacaba maletas, proveniente de Chaparral, a mediados de los 60.
Reyes Echandía lo ayudó a ingresar a la universidad y lo 'palanqueó' para que fuera recibido como asistente. Muchos años después el destino se cruzaría en sus caminos. El maestro Reyes Echandía fue una de las víctimas del Palacio de Justicia y el alumno Gómez Méndez, siendo Procurador General de la Nación, pediría la destitución del general del Ejército que dirigió el operativo militar.

Dos estrellas
La relación entre Gómez Méndez y Bernal Cuéllar, aunque cordial, no ha sido muy estrecha pese a que ambos gozaron en su momento de la protección de Reyes Echandía. De los dos, Gómez Méndez alcanzó una gran figuración como abogado penalista mucho antes que Bernal Cuéllar, quien se destacó inicialmente como funcionario de la rama judicial.
Curiosamente, de los dos el primero en figurar en los titulares de los periódicos por sus logros profesionales fue Bernal Cuéllar, quien fue designado ministro de Justicia en 1988 por el presidente Virgilio Barco. La dicha le duró muy poco. Unas declaraciones suyas relacionadas con la extradición hicieron que Barco lo desnombrara aun sin posesionarse.
Un año después le tocó el turno a Gómez Méndez, quien fue elegido Procurador General de la Nación. Allí se convirtió en el abanderado de los derechos humanos y perseguidor de los grupos paramilitares. Después ingresaría a la política, en la cual libró duras batallas contra uno de sus más grandes contradictores: Alberto Santofimio Botero.
Hay quienes afirman que uno de los sueños que tiene por cumplir Bernal Cuéllar es el de ser Fiscal General, cargo para el que estuvo sonando antes de que la Corte Suprema eligiera a Gómez Méndez. "La Procuraduría equivale a una medalla de plata y la Fiscalía a una de oro. Sin duda Jaime, que es un triunfador, quiere ganar la de oro", dijo a SEMANA uno de los amigos.
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