24 noviembre 2012

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Los últimos días de la comisionista InterBolsa

ESCÁNDALOAl verse al borde del precipicio, las directivas de la firma llegaron a la desesperación y cada vez cometieron errores más graves.

Los últimos días de la comisionista InterBolsa. Rodrigo Jaramillo y Tomás, su hijo, intentaron por todos los medios no solo buscar un comprador para Fabricato, sino para el Grupo InterBolsa, pero nada les resultó.

Rodrigo Jaramillo y Tomás, su hijo, intentaron por todos los medios no solo buscar un comprador para Fabricato, sino para el Grupo InterBolsa, pero nada les resultó.

Durante las últimas dos semanas, la caída de la comisionista InterBolsa ha sido la comidilla del país entero. Las noticias más fuertes de los últimos días relacionadas con las elecciones en Estados Unidos, la decisión de la Corte Internacional de La Haya sobre el diferendo con Nicaragua, el inicio d
e las negociaciones de paz con la guerrilla y hasta el enfrentamiento del alcalde Petro con la Nación, no han logrado bajarle la temperatura a este escándalo financiero.
 
Por el contrario, todos quieren saber más detalles de lo que hay detrás de esta trágica caída.

Es entendible que todos los reflectores estén puestos sobre esta historia, no solo porque se trata de la firma comisionista más grande del país, otrora considerada un exitoso caso empresarial, sino porque envuelve, como es típico en toda debacle del mundo capitalista financiero, dramas humanos de inversionistas que pierden sus ahorros y dueños que caen desde la cúspide al escarnio público.

Y en medio del escrutinio de los medios de comunicación, de los argumentos de los analistas y de las autoridades buscando explicaciones y responsables, muchas hipótesis han salido a flote. Algunas con más peso que otras y no han faltado las suposiciones que tratan de agregarle morbo o truculencia a esta historia ya de por sí dramática.

En este sentido, se ha llegado a hablar de pirámide y se ha comparado la caída de InterBolsa con el escándalo de Allen Stanford, el millonario empresario acusado en 2009 por una estafa tipo pirámide y encontrado culpable por un jurado. O incluso otros lo han visto como el caso criollo del multimillonario fraude de Bernard Madoff en Estados Unidos.

La verdad es que la tesis de que esto sea un esquema Ponzi (por Charles Ponzi conocido como el precursor de este tipo de fraude) es muy controvertida, difícil de probar y algunos expertos incluso lo han descartado de plano.

También se han tejido rumores sobre lavado de activos en los que estaría involucrada la firma InterBolsa, pero esto ha sonado aún más descabellado. Como dijo un analista, reducir esta quiebra a un problema de narcotráfico, es "vulgarizar este descalabro financiero en el que claramente hay responsables que deben pagar, pero por sus errores, por los delitos que cometieron y obviamente por su ambición".

Cadena de errores

Pero lo cierto de todo es que nada más grave que solucionar los problemas con nuevos problemas. Y eso es lo que hicieron los accionistas de InterBolsa cuando se vieron acosados por la iliquidez, generada en sus propias equivocaciones con los llamados 'repos' de Fabricato, de los cuales la firma tenía inundado el mercado.

Desde agosto, la estrechez de liquidez venía acentuándose día tras día. Y en el mundo bursátil un problema de liquidez temporal rápidamente se puede convertir en un hueco mayúsculo. Y así ocurrió.

Las angustias de los dueños de InterBolsa se acrecentaban a medida que se iba acercando una fecha crítica: el 12 de octubre. Ese día vencía una obligación con Bancolombia por 70.000 millones de pesos. Dados los volúmenes sobre los cuales estaba acostumbrado a moverse InterBolsa, en el pasado esto hubiera sido un monto manejable. Pero en esta coyuntura, se volvía una suma astronómica.

El momento fue realmente crítico. Intentaron buscar un crédito con los bancos del Grupo Aval y con Colpatria pero no lo consiguieron. Ya Davivienda les había cerrado la llave del crédito. Ya sin caja, sin posibilidad de conseguir liquidez a través de operaciones 'repos', y con el crédito bancario cerrado, llegó la desesperación.

La Superintendencia Financiera fue informada de las dificultades que estaban teniendo para cumplir con este vencimiento y aunque ya les tenía los ojos puestos encima, redobló todos los controles, pues de llegar al incumplimiento vendría la toma de posesión.

El asunto es que ya InterBolsa había agotado todas las posibilidades de encontrar dinero para cumplir con los vencimientos de los 'repos' y el crédito de Bancolombia. Rodrigo Jaramillo, creador de la comisionista, intentaba en Brasil buscar un inversionista para Fabricato y movía cielo, mar y tierra por encontrar un comprador para su grupo empresarial. Esto lo hubiera salvado pues su valoración se acercaba a los 500 millones de dólares. En el interior del Grupo InterBolsa todos tenían los nervios de punta tratando de apagar incendios, entre ellos Jorge Arabia, el vicepresidente financiero, quien cargaba sobre sus hombros una gran responsabilidad.

Ya al borde del abismo, Rodrigo Jaramillo hizo la peor movida posible. Utilizó a la Sociedad Administradora de Inversiones (SAI) para salir del apuro gigante en el que se encontraba. Hizo una triangulación en la que InterBolsa Credit de la SAI le presta 79.000 millones de pesos a la Clínica Candelaria I.P.S. y esta a su vez le hace un crédito al Grupo InterBolsa que finalmente le paga la deuda a Bancolombia en el tiempo estipulado. El dinero nunca ingresó a la I.P.S.; todo se hizo internamente con el fin de saltarse una norma legal.

InterBolsa Credit es un portafolio que se concentra en títulos, entre ellos pagarés, cheques, letras y descuento de contratos, bonos, certificados de depósito a término (CDT), 'repos' y títulos de gobierno. Es decir, las personas invierten en estos instrumentos y esta plata es sagrada. No la podían tocar.

Si hubiera una operación con la Clínica la Candelaria ajustada a las normas y se hubiera registrado en la cartera colectiva, sería ilegal, pero no fue así. Todo indica que usaron los recursos de la SAI para pagarle a Bancolombia, con el agravante de que la sociedad terminó con acciones que tenía el Grupo de Easyfly.

SEMANA consultó a Jaramillo sobre esta operación y admitió que se realizó, pero sostiene que informalmente se lo comunicó a la Superintendencia Financiera y le dio el visto bueno a la operación. Sin embargo, esta versión fue desmentida por el propio superintendente Gerardo Hernández, quien le dijo a esta revista que la entidad nunca hubiera admitido esta operación.

Por esta infracción la Superintendencia les abrirá una investigación a la SAI y a los responsables, incluido el representante legal Mauricio Infante, y esta se puede extender a los miembros de la junta directiva.

Otros hechos que confirman que en las últimas semanas, en medio del acoso de la iliquidez, se llevaron a cabo actos irregulares fueron las denuncias que han hecho algunas personas que tenían sus inversiones en la comisionista. Una de ellas le relató a SEMANA que sin su autorización, InterBolsa tomó varios millones de pesos de su portafolio, -invertido en diferentes acciones- y lo pasó, sin consultarle, a 'repos' de Fabricato. Esta inversionista calcula que en las dos últimas semanas ha perdido alrededor de 100 millones de pesos. En esta misma situación hay otras persones que se lo informaron a SEMANA.

Jaramillo afirmó que en ningún momento dieron instrucciones a los corredores para que hicieran eso con los recursos de sus clientes. Algunos analistas señalan que todo esto hace parte de un comportamiento típico de desespero de todos los funcionarios por tratar de cumplir en un lado y otro. El problema es que mover dinero de los clientes sin su autorización, es una falta gravísima en el mercado de valores.

Por lo visto, en el afán de los últimas semanas, los accionistas mayoritarios de InterBolsa no midieron las consecuencias de las decisiones que estaban tomando y quién sabe si terminaron de enterrarse el cuchillo que ya tenían medio clavado.
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