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| 12/19/2004 12:00:00 AM

Los vaivenes de la opinión

Los colombianos se han dividido entre los uribistas a ultranza, los uribistas críticos y los antiuribistas radicales. ¿Tendrá apoyo el Presidente para asegurar su reelección?

Al finalizar 2003 los colombianos estaban sintiendo un optimismo que no se registraba desde hacia años. La seguridad venía mejorando y el buen momento económico del segundo semestre del año pasado hacía prever que 2004 sería un gran año. Ese no fue el caso.¿Qué pasó?

Desde 1994, cada vez más colombianos señalan a la economía como su principal problema. Finalizando el gobierno de Pastrana y comenzando el de Uribe hubo un aumento en los temas de seguridad, pero en forma estructural la economía no dejó de ir ganando prioridad y hoy se presenta como el principal problema que registra el país. Cabe anotar que el concepto 'economía' es la suma de varios temas que menciona la gente como son: desempleo, costo de vida, pobreza, etc.

Si la economía se presenta como el principal problema en estos momentos, veamos cómo ha evolucionado la situación de los hogares: El porcentaje que sentía mejorando su situación económica al finalizar 2002 era mayor que en 2001. A su vez, el porcentaje de fines de 2003 fue mayor que el de 2002; pero las cifras de finales de 2004 nos muestran que prácticamente no habrá crecimiento con respecto a 2003. Esto significaría que el modelo de seguridad democrática, como está diseñado, está mostrando su incapacidad de derramar un mayor beneficio a más hogares colombianos. Sólo uno de cada tres hogares siente mejoría , mientras que las restantes dos terceras partes o se sienten estancados o se sienten empeorando.

Cuando los colombianos eligieron a Uribe lo hicieron por sus promesas de combatir la guerrilla, y en segundo lugar, la corrupción. La economía no hizo parte de los motivadores. Hoy en día, cuando se hace un análisis de correlación entre la popularidad del Presidente y su desempeño en el manejo de los problemas del país, lo que más define la popularidad de Uribe en su orden es: anticorrupción, economía y guerrilla. Es decir, su principal motivador de voto ya ocupa un tercer lugar en los determinantes de su popularidad, y la economía ocupa ya un segundo lugar detrás de los temas de corrupción.

Haciendo un análisis de segmentación, los colombianos se pueden dividir en tres grupos ante la gestión de Uribe: un primer grupo, concentrado en la clase alta, aprueba al Presidente en todo y representa cerca de 36 por ciento de la población. Un segundo grupo, con más peso en la clase baja, lo aprueba en todo menos en el manejo de la econnomía; este grupo representa el 37 por ciento. Un tercer grupo (27 por ciento) no aprueba casi nada la gestión del presidente Uribe; este grupo está más definido por la clase media. El segundo grupo todavía tiene un buen concepto de Uribe por lo que ha logrado en seguridad, pero entre ellos la imagen del Presidente tiene ya fisuras por sus regulares resultados en economía. Este grupo es fundamental en el futuro del país porque es el que va a desequilibrar la balanza con respecto a la posible reelección.

Ahora, cuando se estudia la imagen de diversos personajes en los tres grupos de opinión, encontramos lo siguiente: en el primero, que lo podríamos llamar 'uribismo puro', aparece el Presidente como el personaje más popular con 90 por ciento de favorabilidad, seguido de Noemí con 67 por ciento y de Mockus con 58 por ciento. En el segundo, el 'uribismo crítico', los más populares son: Uribe (70 por ciento), Noemí (64 por ciento) y Lucho Garzón (57 por ciento). El tercer grupo, el 'antiuribismo', está liderado por Lucho (64 por ciento), Noemí (52 por ciento) e Ingrid Betancourt (45 por ciento).

Visto lo anterior, el período preelectoral que se va a vivir el año entrante girará en torno al poder adquisitivo de los hogares y a las figuras de Uribe y Garzón. Uribe tendrá el gran reto de que mientras más mejore la seguridad, más prioridad le dará la opinión a la economía, y hasta el momento el Presidente no se percibe como fuerte para este problema. Tendrá que reinventarse. Por el otro lado, Garzón tendrá el reto de demostrar que sí es capaz de mejorar las condiciones económicas de los más pobres de Bogotá. Así no sea candidato a la Presidencia, él es la figura que representa la alternativa de Uribe, y por lo tanto será la persona que más influirá ante la opinión pública en la definición del candidato de la oposición.

Si Uribe y Garzón, ambos, tienen éxito en demostrarles a los colombianos que son capaces de mejorar su situación económica, tendría las de ganar el presidente Uribe, si se puede presentar en las elecciones de 2006. Si sólo uno de los dos tiene éxito en esta materia, ese (o su representante) empezará a liderar las intenciones de voto. Si ninguno de los dos logra proyectarse como la persona que mejorará el poder adquisitivo de los colombianos, el tercero que sí lo haga tendrá el mayor chance de ser el próximo presidente de Colombia.

* Presidente de Invamer-Gallup
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