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| 7/21/2011 12:00:00 AM

Los verdes y la Unidad Nacional: una adhesión y muchas preguntas

¿Por qué fue Santos y no el partido quién hizo el anuncio?, ¿a cambio de qué los verdes tomaron la decisión?, ¿qué va a pasar con la oposición? son algunas de las preguntas que se abren tras la decisión.

El Partido Verde terminó cobijado en las toldas de la Unidad Nacional. El presidente Juan Manuel Santos lo anunció en un acto sin precedentes: en medio de su discurso de instalación del Congreso, pronunciado este 20 de julio, día del grito de Independencia.
 
La noticia cogió por sorpresa, incluso, a los mismos integrantes de la organización. La representante Ángela Robledo, en entrevista con Semana.com, explicó que el vocero de la organización, Luis Eduardo Garzón, se había reunido con el mandatario y había acordado que el partido aportaría a la agenda legislativa del Gobierno, pero no que entraría a la mesa de Unidad Nacional, nombre de la coalición.
 
Además de Robledo, el representante Carlos Amaya y el senador John Sudarsky tampoco fueron notificados de la decisión. En una entrevista con Caracol Radio, el candidato a la Gobernación de Antioquia Sergio Fajardo —quien renunció hace unas semanas a la dirección del partido— también dejó ver su molestia por la manera como las directivas de la organización toman sus decisiones.
 
Según los analistas, las razones que explican la decisión pasan por el cálculo electoral, el interés de hacer parte de la mesa de diálogo de los partidos que discuten la agenda legislativa del Gobierno y hasta la posibilidad de integrar el gabinete, aunque el propio Garzón negó esa posibilidad. Las consecuencias, sin embargo, son que se fortalece el Gobierno, se reduce la oposición y los verdes podrían terminar absorbidos y sin identidad política.
 
¿Por qué Santos?
 
El hecho de que haya sido el propio Juan Manuel Santos quien dio el anuncio de la adhesión de los verdes a la coalición de gobierno no es menor. Más que porque hubiera sido él, por el contexto en el que hizo el anuncio.
 
El candidato a la Alcaldía de Bogotá por el Partido Verde, Enrique Peñalosa, este jueves, al comienzo de una entrevista con Caracol Radio, indicó que no “sabía que el presidente lo iba a anunciar”, pero reconoció que “sí lo habíamos acordado en una reunión de la Dirección Nacional del Partido”. El candidato, no obstante, al final de la entrevista cambió su versión y dijo que la dirección consideró que “la mejor manera que encontramos de anunciarlo era hacerlo a través del discurso del presidente”.
 
Para el politólogo Fernando Giraldo, “tuvo que haber un ofrecimiento muy grande del Gobierno para que las directivas del partido aceptaran que Santos fuera quien lo expresara”.
 
En criterio del analista, el mandatario buscó enviar un mensaje: “que él tiene el control de la coalición”. Y además, “busca marginar a Uribe de la campaña por la Alcaldía de Bogotá”, dijo refiriéndose al hecho de que hasta ahora Uribe era quien había capitalizado el apoyo de La U a Peñalosa, lo cual desembocó en una crisis entre los verdes, y Mockus se vio obligado a retirarse de la organización.
 
La representante Robledo refrendó ese argumento. En una entrevista con La W, dijo que esa decisión “le resulta muy importante a Peñalosa porque su campaña deja de tener ese tinte de cercanía con Álvaro Uribe y lo pone más cerca de Santos”.
 
Andrés Mejía, analista político del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózoga, también consideró que la declaración de Santos debió ser convenida con los líderes de los verdes. Pero, en su criterio, la intención fue “dar la bienvenida de manera muy solemne al Partido Verde en la Unidad Nacional”.
 
Otra opinión tiene el analista político Rafael Nieto, para quien el hecho de que haya sido el presidente el del anuncio “es un tema bastante menor”.
 
¿A cambio de qué?
 
Una de las consecuencias obvias que tiene la adhesión de los verdes a la Unidad Nacional es que el Gobierno ahora tendrá una mayor capacidad de maniobra para aprobar sus proyectos en el Legislativo. Aunque el Partido Verde había apoyado iniciativas del Gobierno, había mantenido una posición independiente, pues no tenía ningún compromiso formal.
 
“Pero se viene una nueva legislatura con proyectos muy polémicos. Y para el Gobierno, cualquier voto es importante. Aunque son pocos los votos de la bancada de los verdes, son importantes”, dijo Mejía.
 
Por eso es muy improbable que el acuerdo al que llegaron los representantes del partido y el Gobierno no sea parte de una negociación. Sin embargo, Garzón ha dicho que el Partido Verde no ha contemplado pedir cuotas burocráticas. Lo mismo ha dicho Peñalosa.
 
A pesar de eso, el candidato de los verdes aclaró que si el Gobierno decide llamar a alguien del partido porque le parece que podría aportarle a su gabinete, “pues bienvenido”.
 
Tras una reunión este martes entre el Gobierno y las directivas de los verdes, el propio mandatario salió a decir que el Partido Verde no había pedido ninguna cuota burocrática.
 
Giraldo consideró que “le quedaba muy mal al partido comenzar a hablar de puestos en el Gobierno. Pero eso no quiere decir que esa posibilidad no exista. Seguramente más adelante va a explotar esa decisión, cuando no parezca tan oportunista”.
 
Lo que hasta ahora se ha conocido es que el Partido Verde recibirá un mayor apoyo a sus iniciativas. Proyectos como el de cadena perpetua para los violadores de menores, entre otras iniciativas, tendrán un apoyo más decidido de otros congresistas si el Gobierno resuelve impulsarlos.
 
¿Para dónde va el partido?
 
En criterio de Nieto, la decisión del Partido Verde también aclara su posición porque “no se sabía si estaba en el Gobierno o en la oposición. Y un partido no puede mantenerse en que no es ni chicha ni limonada”.
 
En criterio del analista, es muy probable que a una parte del electorado no le guste la decisión, “ese mismo sector que no estuvo de acuerdo con el apoyo de Uribe a Peñalosa”, dijo. Está por verse si esa molestia tiene un efecto en las urnas el próximo 30 de octubre.
 
Para Sergio Fajardo, la decisión no tiene un impacto real en el objetivo del partido de definirse. En la entrevista con Caracol Radio antes que dar respuestas, con un tono de molestia, se hizo preguntas: “¿A qué entramos a la Unidad Nacional?, ¿qué cambio hay más allá de reunirse con Santos en un desayuno?, ¿qué planteamiento hay? Así no se puede hacer la política. Como partido no hemos hecho una sola propuesta que se conozca”, dijo.
 
Peñalosa les salió al paso a sus declaraciones y le respondió que “en el último año y medio, cada vez que aparece Sergio en los medios de comunicación no es para hacer las grandes propuestas, sino para criticar a su partido”.
 
Robledo, por su parte, indicó que no dejará de tener una posición independiente y seguirá expresando sus opiniones.
 
Las declaraciones de los integrantes de la colectividad dan cuenta de las diferencias internas de la organización, lo cual es sano en una democracia. Pero también envían un mensaje de discordancia de un proyecto que apenas está en construcción y que ya ha dado muestras de división.
 
En ese sentido, Mejía consideró que la organización “tiene un problema de identidad, y sin haberse resuelto, sin saber qué es, qué representa y para dónde va, es muy difícil saber si una decisión como la que ha tomado le conviene o no”. Mejía es de quienes dudan de la sobrevivencia de la organización, pues en su criterio, no tiene una estructura programática definida y es muy probable que termine desdibujado completamente.
 
¿Hacia el bipartidismo?
 
Con la decisión de los verdes, la oposición al Gobierno queda reducida al Polo Democrático. Este es el único partido que abiertamente ha dicho que está en la otra orilla del Gobierno.
 
El hecho de que este partido se quede solo “podría resultar benéfico para el Polo Democrático”, consideró Nieto. Para él, ser el único disidente da una mayor visibilidad y por ende genera réditos políticos. “Pero ahora está tan desprestigiado por causa de los problemas de corrupción de la administración de Bogotá, que es difícil que pueda aprovechar esa circunstancia”, dijo.
 
El analista aseguró que “ahora sí hay un unanimismo del que nadie habla”. Y reiteró que “poco le conviene a una democracia no tener partidos de oposición”.
 
Giraldo reiteró su hipótesis de que tras las reformas políticas del 2003 y el 2007, “con una oposición reducida, el sistema de partidos va hacia el bipartidismo tradicional”.

En el mismo sentido, Robledo lamentó que su partido y que el Polo Democrático se estén debilitando. “Lo que está pasando en Colombia es que vamos a volver al bipartidismo porque los partidos alternativos terminan siendo cooptados… Yo hubiera preferido que el Partido Verde se mantuviera su posición disidente”, dijo.
 
Mejía discrepó de la teoría de la vuelta al bipartidismo. Dijo que aún no había elementos para juzgar si el país va hacia ese sistema político. Pero dijo que si bien hay un sistema multipartidista, en la práctica el Estado se comporta como funcionaba el Frente Nacional. “Con una oposición reducida al 5 por ciento del Congreso, el Gobierno y el Legislativo van por el mismo carril, y eso era lo que pasaba en el Frente Nacional”.
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