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| 12/2/2006 12:00:00 AM

Los vivos

Colombia Viva es el partido más golpeado por la crisis de la para-política. Pero, es probable que sobreviva porque su apoyo es muy valioso para el gobierno.

De los partidos que están en el ojo del huracán por el escándalo de la para-política, hay uno que se lleva la peor parte: el movimiento Colombia Viva. Cuatro de sus miembros y tres de sus fundadores están hoy en la fila de la justicia para explicar presuntos vínculos con los paras que habrían utilizado para llegar al Congreso.

Inicialmente, Colombia Viva agrupó a 13 congresistas que, ante la reforma política, debieron unirse para sumar más de 200.000 votos y así obtener la personería jurídica y poder lanzar candidatos. La mayoría de ellos eran poco conocidos en la política, pero compartían la condición de grandes electores costeños y tradicionalmente habían sido reconocidos como representantes de los intereses de los terratenientes y ganaderos de la zona.

Pero los nombres de Dieb Maloof, Habib Merheg, Vicente Blel, Salomón Saade, Miguel de la Espriella, Luis Eduardo Vives, Jorge de Jesús Castro y Jairo Merlano comenzaron a repetirse con insistencia en los medios nacionales cuando empezaron a conocerse las revelaciones del famoso computador de 'Jorge 40'. (Ver artículo en la página 48)

De las cabezas más reconocidas de este partido -que conservó su personería jurídica en 2006-, el único que no está por ahora investigado es Habib Merheg. Sin embargo, su nombre estuvo en la picota cuando fue excluido de las listas uribistas en la famosa purga de febrero, durante la campaña electoral.

En las elecciones locales de 2003, su debut en la política, Colombia Viva logró resultados nada despreciables. Eligió 444 concejales, 22 diputados y 23 alcaldes. Sin embargo, para las elecciones de 2006, el partido estaba en crisis y se empezó a disolver, pues todos sus miembros quisieron saltar a los partidos uribistas de gran escala: Cambio Radical y el Partido de La U. Pero pudo más el deseo que sus nombres, por lo que al verse en el aire, decidieron revivir su pequeño feudo. Colombia Viva estaba de vuelta.

Había grandes obstáculos. Sus votos no les alcanzaban para obtener el umbral, por lo cual los 'vivos' se unieron con el Partido de Unión Cristiana y pusieron como cabeza de lista de Colombia Viva al pastor Enrique Gómez: uno de los líderes religiosos más conocidos del país. "No fue por calculadores, hicimos un trabajo en equipo. Y la ideología cristiana sigue latente en nuestro programa de trabajo", se defienden en el partido. "Hay muchas ovejas descarriadas en el gobierno, y llegó el momento de sacarles tiempo", dijo Gómez cuando se metió a hacer política, especialmente en ese partido. Y aunque él no logró el apoyo necesario para salir elegido, al sumarle votos a la lista ayudó a que salieran elegidos los dos únicos congresistas que hoy tiene Colombia Viva: Dieb Maloof y Habib Merheg.

"No es coincidencia que tantos personajes cuestionados hayan terminado debajo de una misma tolda", afirma un parlamentario que prefiere evitar hacer público su nombre. "Dios los cria y ellos se juntan", fue una de las frases más comunes para describir este movi miento que hoy parece necesitar de un milagro para sobrevivir. Los miembros de Colombia Viva siempre han seguido la línea del gobierno. Incluso después de quedar en la picota en las elecciones pasadas como purgados por el ejecutivo, ahora hacen parte de la actual coalición de gobierno. Fueron llamados el 20 de julio desde Palacio para que completaran los apoyos para la elección de las mesas directivas del Congreso y ellos acudieron al llamado del Presidente. Como lo han hecho con todas las iniciativas del ejecutivo referentes a la seguridad democrática, la Ley de Justicia y Paz y la Ley 100. No están de acuerdo con parte del TLC y la reforma tributaria, pues creen que Colombia primero debe aumentar su competitividad mejorando la cobertura y la calidad en la educación pública e invirtiendo en investigación.

Por el apoyo fiel, los miembros de Colombia Viva mantienen parte de la torta burocrática de la Costa Atlántica, se dice que tienen cuotas en el Incoder y en otros institutos descentralizados de sus departamentos. Y a pesar del escándalo, están moviendo sus fichas para las elecciones locales: "Hay que esperar, pero pensamos que nuestros proyectos para el país y nuestra ideología, están por encima de cualquier coyuntura".

A pesar de todo, lo más probable es que Colombia Viva sobreviva. Aunque sólo le queda un senador en pie, es un apoyo valioso para el gobierno y su empeño de pasar su agenda legislativa. El propio presidente Uribe aceptó esta semana que mientras los congresistas no estén en la cárcel, su voto vale. Es la hora del pragmatismo.
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