Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 4/11/1988 12:00:00 AM

LOS VOTO-FINISH

En Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, el suspenso duró hasta el último voto

Nada más parecido a los cuartos de final de un campeonato mundial de fútbol. Había que estar pendiente de varios partidos a la vez y, a la hora de la verdad, fueron muchos los que se definieron por tiros penal. Así fue la noche del 13 de marzo en lo que respecta al conteo de las votaciones para alcalde de Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. En la capital del Atlántico, nada estaba definido el lunes en la tarde, pues la diferencia entre el primero y el segundo era de apenas 510 votos. En Bucaramanga y Medellín, la cuestión se había resuelto la víspera por apenas 1.800. Y en Cali, que de éstas cuatro ciudades era la que mostraba un margen mayor entre el ganador y su inmediato seguidor, la distancia estuvo por los 6 mil.
La elección de alcaldes encontró asi, al final de los conteos, un ingrediente más para justificarla. No sólo quedó demostrado que aumentaba considerablemente la participación con relación a los resultados tradicionales de la mitaca e incluso al promedio de las presidenciales, sino que además, en las más importantes ciudades del país aparte de Bogotá, puso a los electores de uno y otro bando a sufrir hasta el último boletín y por ende, los hizo pensar que el voto de todos y cada uno de ellos valía muchísimo porque podía ser el definitivo.

ENTRE JUAN Y JUAN
El drama vivido el domingo en la noche en Medellín por los dos Juanes, el conservador Gómez Martinez y el liberal Jaramillo Correa, alcanzó tal clímax que, poco antes de la medianoche, los dos aspirantes se comunicaron telefónicamente y se pusieron de acuerdo en que, independientemente de lo que dijera el último informe de la Registraduría y teniendo en cuenta que el margen no iba a superar los 2 mil votos, lo más conveniente para evitar que se crearan falsas expectativas entre los seguidores del que apareciera como ganador, era esperar el escrutinio definitivo que debía comenzar a mediados de esta semana.
Obviamente, la tensión generada por la situación pudo con los nervios de más de uno. Hacia las 10 de la noche, los partidarios de Gómez Martinez, quien había comenzado perdiendo en el conteo de las primeras mesas y estaba a punto de pasar al primer lugar al conocerse los resultados de más del 60% de la votación, la emprendieron contra los funcionarios de la Registraduría Municipal, quienes decidieron, sin ofrecer mayores explicaciones, interrumpir el conteo de los sufragios. El asunto estuvo a punto de degenerar en una verdadera gresca en plena Registraduría y los televidentes de todo el país pudieron ver cómo, rodeado de agentes de Policía, el registrador municipal se refugiaba en su despacho. Por fortuna, todo terminó bien. Hacia las 11 de la noche se reiniciaron las labores y, como los indicaba la tendencia de la última hora, Gómez Martinez, abogado y periodista de 53 años, agarró el liderato y lo mantuvo hasta el final, cuando se impuso por 1.886 votos.
"Con ese escaso margen -dijo a SEMANA un dirigente liberal de Medellín- no es imposible pensar que si, por alguna irregularidad resulta anulada una docena de mesas, cuando terminen los escrutinios Jaramillo sea el nuevo alcalde de Medellín". Las emociones pues, no han terminado aún.

POR UN CENTIMETRO
Mientras todo esto sucedia en Medellín, los partidarios en Cali de las candidaturas del liberal Carlos Holmes Trujillo García y del candidato cívico apoyado por conservadores independientes, el periodista Henry Holguin, se agarraban la cabeza pegados a la radio o frente al computador de la Registraduría de la capital del Valle.
Al principio, la victoria de Holmes parecía holgada. Al revelarse el conteo de las primeras mesas, llevaba unos cinco puntos porcentuales sobre Holguin. Pero a medida que avanzaba la noche, la distancia entre los dos se fue haciendo más corta. Holguin nunca llegó a estar por encima de Holmes, pero cuando se conocieron las cifras de algunos barrios populares de Cali, donde Holguín había despertado grandes simpatías gracias a la penetración de sus programas radiales de corte populachero, esos cinco puntos se redujeron a uno solo.
Al final, como lo describió uno de sus seguidores, "al enano Holguín le faltó un centímetro para ganar". Cualquiera pensaría ahora que para alguien que hacia sus pinitos en la política después de muchos años de emborronar cuartillas con las más truculentas historias (la famosa machaca, la aparición del nazi Martin Borman en el Putumayo, etc.), este resultado de 70 mil votos le abre un horizonte político prometedor, más allá del hecho de no haber logrado la Alcaldía. Sin embargo, teniendo en cuenta los antecedentes del comportamiento electoral de los caleños, que se entusiasman con un nuevo movimiento tan rápido como lo abandonan, es posible que Holguín no pueda esperar mucho del futuro. En cambio, Holmes, abogado de 35 años, y sus partidarios (su padre, el senador del mismo nombre y su archienemigo en las toldas oficialistas, el también senador Gustavo Balcázar) aparte de haber ganado la Alcaldía, pueden hoy aparecer como una excepción en el país: los únicos caciques liberales que pactaron la unión y consiguieron con ella la Alcaldía. Un trofeo que muy pocos oficialistas pueden reclamar después del 13 de marzo.

LA NARIZ DEL SINDICATO
Ninguna ciudad como Bucaramanga había cantado con tanta anticipación el voto-finish que se presentó el domingo por la noche. Las encuestas, que inicialmente le anunciaban una cómoda ventaja para Alberto Montoya Puyana, candidato de un sindicato de las más variadas tendencias (las de la derecha liberal de los exministros José Manuel Arias y Alfonso Gómez Gómez, y las renovadoras de los senadores Horacio Serpa y el galanista Alfonso Valdivieso), cada vez dieron resultados más apretados.
El impulso que cobró en las últimas semanas la candidatura de Emilio Suárez, respaldada por la hasta el domingo inderrotable Confederación Liberal de Santander del contralor Rodolfo González y el senador Eduardo Mestre, evidenció que el duelo en las urnas iba a ser de infarto.
Al final, Montoya, arquitecto de 44 años, ganó por una nariz de 1.632 votos. Pero no por mínima, esta diferencia puede ser vista como insignificante. Al contrario, al determinar la ruptura del mito de la invencibilidad de la Confederación, sus efectos politicos a corto plazo pueden ser gigantescos. Claro que la coalición del candidato ganador, si quiere sostenerse por encima del grupo del contralor, tendrá ahora que demostrar, desde la Alcaldía y el Concejo, que están unidos por algo más que engranajes de mecánica electoral.

CON CUENTA-GOTAS
Pero de todos los voto-finish de la jornada del 13 de marzo, ninguno alcanzó el dramatismo de Barranquilla. Dos candidatos "frentenacionlistas" (liberales respaldados por coaliciones liberal-conservadoras) seguian el lunes en la tarde, esperando la última palabra de la Registraduría Municipal. Como le dijo a SEMANA uno de los organizadores de la campaña de Gustavo Certain, "a mí ya no me importa si ganamos o perdemos. Lo único que quiero es que se acabe esta vaina de locos".
El tire-y-afloje comenzó con las primeras mesas. Con menos del 6% de la votación contabilizada, Jaime Pumarejo conseguía 5.382 votos contra 4.769 de Certain. Cuatro horas después, al filo de la medianoche Certain era quien asomaba la cabeza con unos 700 votos de ventaja, sobre el 75% de las mesas. Poco antes de las dos de la madrugada, a Pumarejo le volvió el alma al cuerpo, con 118.760 votos sobre 118.250 de Certain, una diferencia de 510 sufragios con la que todo el mundo, o al menos los que podian hacerlo, se fue a dormir.
Pero lo increíble estaba aún por venir. Al mediodía del lunes, el conteo de las 61 mesas que faltaban no había comenzado. Y a las 5 de la tarde, apenas se había avanzado una docena más, con las cuales la distancia se acortaba de 510 a 408 votos.
Pero independientemente del resultado final, que de alguna manera demostraba que el ex ministro Name, contra todo pronóstico, si podia ser derrotado en su feudo, lo cierto es que la cuestión no va a terminar con el conteo. Al igual que en el caso de Medellín, habrá que esperar los escrutinios oficiales, pues unas cuantas mesas anuladas pueden cambiarlo todo.
Y éste es tal vez el gran problema de los voto-finish. Aparte de que el suspenso que generan vincula a los votantes no solo al proceso de sufragar sino también al de los conteos, este tipo de duelos cabeza a cabeza puede plantear dudas sobre la legitimidad del alcalde elegido. Pero éste no es un problema de la elección de alcaldes. Es en realidad, un resultado de las grandes deficiencias que sigue teniendo el sistema electoral colombiano. En la era de los computadores los que hay en Colombia al servicio de la Registraduría no sólo son insuficientes, sino que se dañan más de la cuenta, como quedó demostrado el domingo en la noche en el caso de Bogotá, cuando el conteo se paralizó por varias horas. En una frase, la revolución política que significó la elección de alcaldes, debe complementarse con una revolución tecnológica y una racionalización de los sistemas de votación y conteo. No vaya a ser que un año de estos, un candidato ganador no se pueda posesionar de su cargo por cuenta de un infarto en la noche de la victoria.

ALCALDE DE MEDELLIN
(100% de las mesas contabilizadas)

Juan Gómez Martínez (cons.) 97.986
Juan G. Jaramillo Correa (lib.) 96.100

ALCALDE DE CALI
(99% de las mesas contabilizadas)

Carlos Holmes Trujillo G. (lib.) 76.395
Henry Holguín (cívico) 69.284
Nelson Garcés (cons.) 54.393
Harold Zangen (N.lib.) 30.918

ALCALDE DE BUCARAMANGA
(96% de las mesas contabilizadas)

Alberto Montoya (lib.) 36.635
Emilio Suárez (lib.) 34.767
Carlos Plata (cons.) 29.926

ALCALDE DE BARRANQUILLA
(96% de las mesas contabilizadas)

Jaime Pumarejo (lib.) 120.660
Gustavo Certain (lib.) 120.021
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.