Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/05/10 00:00

Los votos de la primera

En medio de la polémica sobre las inhabilidades de algunos, estos congresistas tienen en sus manos el futuro de la reforma política.

Los senadores de la comisión primera de Senado deberán estudiar la reforma política en su séptimo debate

Una de las comisiones más peleadas en el Congreso es la llamada Constitucional o primera del Senado. Por tradición, es el escenario estrella del Parlamento y allí están presentes los senadores de más reconocimiento político en cada legislatura. Pues bien, hoy está frente a una de las decisiones más cruciales de los últimos tiempos: de ella depende encontrar la mejor salida para darle algo de oxígeno a un Congreso que está en crisis.

La próxima semana llegará a estudio de esta comisión la trajinada reforma política, que pretende, en un hecho sin antecedentes en la historia del país, dejar vacías las sillas de los congresistas que estén implicados en el escándalo de la para-política. Si la reforma pasa como está hoy, quedarían de inmediato 33 curules vacías, con una carga simbólica de limpiar la contaminación del total de las 260 que componen el Parlamento.

Lejos de generar consenso, la reforma política se ha convertido en un hueso duro de roer. En la plenaria de la Cámara de Representantes hace una semana fue aprobado un texto que nadie se esperaba y que hoy tiene reflexionando a la comisión primera sobre si lo aprueba o lo hunde.

La Cámara baja llegó a un acuerdo de última hora y optó por el texto que incluía sanciones drásticas como la llamada "silla vacía" no desde el momento de la condena, sino desde la orden de captura, y la pérdida de la personería jurídica para los partidos que pierdan la mitad de sus curules en alguna de las dos cámaras.

El gobierno, que es el autor original del proyecto, se ha mostrado dubitativo a la hora de impulsar la reforma. Hace dos semanas era partidario de aprobar el proyecto que dejaba la silla vacía desde la condena, pero con los cambios es claro que hoy no quiere que se apruebe una reforma que le pondría en juego sus mayorías en el Congreso.

¿Qué tan posible es que se apruebe la reforma en comisión? La comisión está golpeada duramente por el escándalo de la para-política, a tal punto, que por sustracción de materia es posible que no alcancen los senadores que se requieren para una votación. De los 19 miembros, cuatro están detenidos: los senadores Mauricio Pimiento, Luis Fernando Velasco, Rubén Darío Quintero y Ciro Ramírez. Es decir, de los 19, sólo 16 están en sus curules, porque uno tuvo ya reemplazo.

De estos, hay tres senadores con investigación preliminar en la Corte Suprema, que podrían declararse impedidos. Son Carlos García, Armando Benedetti y Eduardo Enríquez Maya. De estos tres, Benedetti se declarará impedido y no votará la reforma; Eduardo Enríquez Maya quiere votar la reforma, pero espera un concepto del Consejo de Estado, al que elevó una consulta para tal fin. Y Carlos García, presidente de La U, se declarará impedido, a la espera de que sus compañeros voten en contra del impedimento y le den vía libre a su voto.

Así que de esos 16, sólo quedarían 14 senadores con opción de votar. Pero la lista de impedimentos continúa. Juan Carlos Vélez, reemplazo de Mauricio Pimiento, también es susceptible del impedimento, ya que la Reforma Política incluye la silla vacía para los capturados, es decir que su palomita en el Congreso terminaría en caso de ser aprobada. Por su parte, Javier Cáceres, de Cambio Radical, decidió que acudirá al impedimento, según dijo "por razones éticas y morales". Así las cosas, quedarían 12 senadores para votar.

Por tratarse de una reforma a la Constitución se necesita una mayoría calificada, es decir, al menos 10 votos. Pese a que el panorama es oscuro, hay un fuerte impulso que podría conseguir que la reforma sea aprobada, contrariamente a todos los cálculos y pronósticos. Lo cual sería un mensaje mínimo pero importante de la voluntad del Congreso de sancionarse a sí mismo por los hechos tan graves que reviste la para-política.

El Partido Liberal, que tiene tres senadores en la comisión, está en la onda de votar la reforma, a pesar de que no incluye el aumento del umbral al 5 por ciento que pretendía. Juan Fernando Cristo cree que se podría sacrificar el tema del umbral por ahora, si se trata de sacar adelante las demás sanciones. "Sería un mal mensaje no aprobarla en séptimo debate y en la comisión primera", asegura Cristo, y con él Jesús Ignacio García y Héctor Elí Rojas sumarían tres votos por el sí.

Gina Parody sería la única senadora del Partido de La U que quedaría para votar (si los demás terminan impedidos) y está inclinada a sacar adelante la reforma. Dice que es el tema del umbral o el de la financiación lo que hoy importa, sino blindar la política de lo ilegal, "las sanciones son un mensaje y un compromiso con las víctimas", asegura.

Algunos dan por hecho que Samuel Arrieta, de Convergencia Ciudadana, votaría en contra, ya que su partido es uno de los que con esta reforma perdería de inmediato la personería jurídica. Y Óscar Darío Pérez, de Alas Equipo Colombia, que tiene una investigación preliminar en la Corte por otro tema distinto a la para-política, no ha dado pistas de su posición.

El futuro de la reforma dependerá de la manera como voten el Partido Conservador y el Polo Democrático, que aún no tienen clara del todo su decisión. El Polo, que tiene dos curules, la de Gustavo Petro y la de Parmenio Cuéllar, está "reflexionando". El partido se ha opuesto a esta reforma y ha dicho que prefiere una constituyente, pero la duda ha surgido porque sería paradójico que un partido que condena la para-política quede cerrando el paso a la única alternativa que existe para sancionar a los responsables.

En cuanto a los conservadores, Roberto Gerlein y Hernán Andrade votarían por el no, siguiendo la costumbre de acompañar al gobierno. Sin embargo, la reciente rebelión goda por lo que consideran un trato inaceptable del comisionado Luis Carlos Restrepo podría tener sus efectos. Además, el senador Andrade aspira a ser el próximo presidente del Senado y muy mal le quedaría seguir en esa aspiración con el antecedente de haber votado negativamente esta reforma.

En verdad la reforma no la tiene fácil, y en varios desayunos en la Casa de Nariño la han dado por muerta. Tanto, que ya está diseñado un nuevo plan. El presidente Álvaro Uribe piensa convocar a una comisión de notables en los próximos días que redacte una reforma estructural más amplia que la que está en trámite, para presentarla al Congreso el próximo 20 de julio.

Para algunos la prevención del gobierno tiene que ver con que con la puesta en vigencia de estas medidas, perdería la mayoría en esta comisión, que será la encargada de aprobar el referendo o un nuevo acto legislativo que le permitiría al presidente Álvaro Uribe optar por la segunda reelección.

Pero tampoco es sencillo hundirla. "El Congreso sabe que está en juego su propia supervivencia y la reforma es lo único que tiene para ganar credibilidad y respeto ante la opinión pública", sostiene Juan Fernando Londoño, consultor del Pnud-Idea.

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