Domingo, 23 de noviembre de 2014

| 2013/09/05 00:00

“Hay que investigar si en el mercado de alimentos hay lavado”

En los 15 años de Transparencia por Colombia, la investigadora Louise Shelley, explica la relación entre terrorismo, corrupción y crimen organizado.

Investigadora Louise Shelley. Foto: Daniel Reina / SEMANA.

Louise Shelley, directora del Centro de Terrorismo, Crimen Transnacional y Corrupción (TraCCC) de la Universidad George Mason, considera que Colombia ha dado pasos importantes en la lucha contra el crimen. En entrevista con Semana.com explicó cuáles son los desafíos para perseguir el crimen en un mundo globalizado, cómo los grupos terroristas aprovechan los recursos naturales y por qué, en su criterio, cuando hay productos inusualmente más baratos en el mercado es posible que la delincuencia esté lavando activos.

Shelley vino a Colombia a propósito de los 15 años de la ONG Transparencia por Colombia, que lidera el combate a la corrupción.

Semana.com: ¿A qué vino a Colombia?

Louise Shelley: Estoy aquí para celebrar la conferencia de los 15 años de Transparencia Internacional por Colombia. Es un honor visitar este país, porque pienso que Colombia es uno de los ejemplos en el mundo de un país que ha logrado reducir la violencia, en el que el Estado funciona mejor que antes. Se ha reducido la violencia y el conflicto civil y también la criminalidad transnacional y el terrorismo. Existe aún pero no al nivel que antes.

SEMANA: Usted va a hacer una presentación durante la celebración de los 15 años. ¿Sobre qué va a hablar?

L.S.: Sobre la relación entre la corrupción, terrorismo y la criminalidad transnacional. Hay quienes estudian esos temas por separado. Ahora estoy a punto de terminar de escribir un libro en el que explico por qué es importante investigar esas relaciones, porque la criminalidad transnacional no puede existir sin la corrupción local.

SEMANA: ¿Y el terrorismo cómo entra a jugar ahí?

L.S.: Ahora el terrorismo se vale mucho de la corrupción organizada, no solo para ganar dinero, sino para producir documentos falsos o impulsar el tráfico de personas. Los terroristas también funcionan como empresas que, en muchos aspectos, necesitan de la corrupción. No existe un terrorismo puro sin que haya corrupción de los gobiernos y las empresas. Ahora estoy estudiando los cuadernos fiscales de las FARC y he encontrado que no solo se financian con narcóticos, sino también con la explotación del tungsteno, del petróleo, entre otros recursos.

SEMANA: Usted ha escrito sobre el tráfico de personas. ¿Qué papel juega Colombia en el mapa de ese delito?

L.S.: Con un estudiante colombiano hicimos un libro sobre Japón. En ese país hay muchas mujeres colombianas porque la mafia Yacusa, que es muy fuerte, tiene relación con grupos ilegales colombianos, no solo para el tráfico de drogas sino para la explotación de mujeres. El estudiante que trabajó conmigo encontró muchas relaciones entre traficantes de personas y las mafias transnacionales. Ahora volvió a los Estados Unidos, pues lo que investigaba era muy peligroso.

Semana.com: ¿Por qué dice que Colombia es un caso exitoso en el combate del crimen?

L.S.: En comparación con el pasado sí. Ahora es posible caminar tranquilo en las calles de las ciudades, antes no era. Antes había una ausencia del Estado, ahora hay más confianza. No va a existir la situación perfecta, pero ha mejorado.

Semana.com: Ahora en Colombia hay un reclamo de sectores campesinos contra el TLC. ¿Existe alguna relación entre los tratados comerciales y la criminalidad?

L.S.: No estoy segura de que exista una relación. Pero sería importante hacer una investigación porque en el pasado el dinero de los narcotraficantes ha comprado muchas cosas para el mercado colombiano. Antes del 2000 los narcotraficantes compraron electrodomésticos de varias marcas estadounidenses y los vendían más baratos en Colombia. Unas investigaciones del gobierno de Estados Unidos comprobaron esa forma de lavado. Si se advierte, no es posible que sea más barato aquí un producto que en Estados Unidos. El lavado no solo se comprueba con dinero negro sino cuando hay productos muy baratos. El lavado de dinero distorsiona el mercado. En África, por ejemplo, se daba con vestidos usados que sirven para lavar el dinero.

SEMANA: ¿Se puede exculpar a un grupo criminal porque tienen algo de ideología?

L.S.: Cuando un grupo de terroristas comienza a ganar parte de sus recursos de la criminalidad comienza a abandonar su ideología. La participación en la criminalidad lo transforma y se acaba esta. En Brasil, el Primer Comando Capital, responsable de ataques en Sao Paulo, era un grupo criminal con algunas ideas políticas. Hay otros grupos que solo se dedican a la criminalidad. Durante mucho tiempo se dijo que la mafia solo era un grupo criminal organizado. Pero las investigaciones dicen que por cincuenta años tuvo una relación política con la administración central de Roma. Además era anticomunista. La mafia era nacionalista por eso, por ejemplo, no quiso apoyar a un grupo de terroristas yugoeslavo que pidió ayuda. Las FARC y los paramilitares no solo son organizaciones terroristas, también tienen reivindicaciones políticas. Es una simplificación decir que los terroristas solo tienen motivos ideológicos o que los criminales solo buscan cometer delitos. Los intereses están cruzados.

Semana.com: ¿Qué desafío enfrentan los gobiernos para contrarrestar delitos que traspasan fronteras?

L.S.: La criminalidad transnacional y los grupos terroristas son muy flexibles, por lo que no encuentran barreras en la estructura gubernamental. La cooperación entre gobiernos es lenta mientras que la colaboración entre los grupos criminales es muy sofisticada. Puedo decir que hay una asimetría en la estructura del Estado frente a las organizaciones criminales. El problema es que seguimos utilizando métodos viejos para un problema del siglo XXI.

En el Siglo XIX, cuando el mundo creó las cárceles, por ejemplo, estas hacían parte de un sistema de control. El filósofo francés Michel Focault escribió que las cárceles eran el símbolo de la industrialización. Hoy las cárceles no son eso, allí funcionan asociaciones entre criminales y terroristas. Los ataques en la ciudad de Sao Paulo se coordinaban en las cárceles. Los atentados terroristas en Madrid comenzaron a fraguarse ahí. Por esta razón las estructuras del pasado no se pueden usar en el mundo actual. En varios países los detenidos acceden a celulares y computadores, pero siguen  utilizando en la investigación métodos que no funcionan frente a la tecnología.

Semana.com: Sin mencionar con la corrupción de alto nivel…

L.S.: Hay una corrupción de cuello blanco que no cometen los terroristas ni el bajo mundo ni el hampa, sino personas que trabajan en la banca transnacional. Aquí entra el lavado de activos entre otras actividades. Muchas no son abiertamente ilegales, sino que están en el terreno gris de la legalidad. Teóricamente no es ilegal abrir una ni 10 ni 15 cuentas en Luxemburgo no en otros paraísos fiscales. Aquí hay unas fronteras difusas sobre lo legal y no legal, y la sofisticación de esa criminalidad va mucho más rápido de las leyes.

Semana.com: ¿En el mundo qué experiencias exitosas contra el crimen se pueden contar?

L.S.:
Hubo éxito en Italia, en Estados Unidos… en muchos países hay  éxito contra cierto crimen organizado. En Inglaterra hay éxito contra el narcotráfico o el tráfico personas, pero no contra el lavado en el sector bancario.

Semana.com: ¿Y experiencias exitosas intergubernamentales?

L.S.: Un ejemplo es el combate la pornografía infantil. Los países se han organizado y ha habido colaboración de muchos países. El abuso de niños genera cero tolerancia. Pero en los aspectos donde la criminalidad no es rechazada con tanta contundencia es más difícil la colaboración. Por ejemplo cuando un delincuente pertenece a la aristocracia o al círculo cercano al gobierno, enfrentarlo es un problema.

Semana.com: En uno de sus libros usted cuenta la historia de los yihadies que se tomaron una planta de gas en Argelia en la que trabajaban personas de diferentes países. ¿Qué papel juegan los recursos naturales en el impulso a los grupos terroristas?

L.S.: Son muy importantes. En algunos países de África, los elefantes son el petróleo de los grupos terroristas. Hay tres grupos que trabajan juntos para exterminarlos pues los colmillos son apetecidos en China. Se destruyen miles de elefantes para su financiamiento.

Semana.com: ¿Cuáles son los desafíos del mundo de hoy contra la corrupción?

L.S.: No es suficiente el esfuerzo del gobierno, necesitamos un compromiso total de la sociedad: las ONG, seculares o religiosas, los periodistas, el sector educativo, los investigadores universitarios, los organismos multilaterales y los empresarios; ellos también son parte del problema y la solución.

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