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| 2/4/2012 12:00:00 AM

Luna de hiel

El Concejo de Bogotá armó una coalición para aguarle la fiesta al alcalde Gustavo Petro. ¿Qué tanto le pueden reducir el margen de maniobra?

La luna de miel entre el gobierno de Gustavo Petro y el Concejo nunca comenzó. Cuando parecía que el mandatario lograría construir una mayoría cómoda en el Concejo, el Partido Liberal, el Partido Verde, La U, Cambio Radical, el Partido Conservador y el PIN, armaron una coalición en su contra. El revés no solo fue su primera gran derrota como gobernante, sino que augura una difícil relación con la corporación en un momento crucial para la ciudad. Petro, previendo lo que ocurriría, dijo que su gobierno sería como el de Antanas Mockus: de confrontación permanente.

El anuncio del secretario de Gobierno, Antonio Navarro, de que los partidos que decidieran entrar a la coalición tendrían participación en la burocracia de la Alcaldía, no cayó bien. Aunque explicó que se trataba de hacer públicas las alianzas y definir responsabilidades políticas, el mensaje fue interpretado como un intento de atraer a los cabildantes a la miel de los puestos. Muchos concejales, en privado, al ver el ofrecimiento, se quejaron de que los cargos que ofrecía el Distrito eran de segundo nivel (oficinas y subsecretarías), pues el gabinete de Petro ya estaba formado por personas cercanas. En público, sus contradictores lo calificaron de clientelista.

El primero en aprovechar el 'papayazo' fue el Partido Verde. Pese a que en diciembre se daba por hecho que estaría en la coalición de gobierno, el representante peñalosista Alfonso Prada denunció el ofrecimiento de puestos y empujó el lunes pasado a su bancada en el Concejo a mantenerse en "independencia crítica". Ese fue el primer golpe a la coalición, que para entonces aún contaba con 25 de los 45 concejales (ocho de Progresistas, siete de Cambio Radical, 6 del Partido Liberal y cuatro del Polo Democrático).

El alcalde argumentó que en las democracias modernas los cogobiernos están mediados por acuerdos programáticos, que son distintos a repartir puestos sin responsabilidad. Pero ya era tarde. Entre explicaciones y críticas, la desbandada continuó. El senador Juan Lozano, de La U y el presidente del Partido Liberal, Simón Gaviria; entre otros líderes de partidos que integran la Unidad Nacional, armaron en tiempo récord una coalición contra Petro. En consecuencia, el Concejo eligió a Darío Fernando Cepeda, de Cambio Radical, como su presidente. Los Progresistas, quienes aspiraban a conquistar la presidencia del primer año de gobierno, se quedaron solos, pues el Polo y Mira votaron en blanco en señal de independencia. La elección de Cepeda, quien es uno de los concejales investigados preliminarmente por la Fiscalía por su presunta responsabilidad en el 'carrusel de la salud' del Distrito, es el comienzo de una guerra política no declarada. El siguiente paso de la oposición es elegir un personero y un contralor que pongan talanqueras al gobierno distrital.

Además, a su paso por la corporación, iniciativas como el Plan de Desarrollo, el presupuesto distrital y el Plan de Ordenamiento Territorial podrían retrasarse, aunque el mandatario, al final, podría aprobarlas vía decreto. Pero el cupo de endeudamiento para financiar el Metro y el TransMilenio, las reglas de la valorización, el cobro por ingresar con carro a algunas partes de la ciudad, la reforma al Plan Zonal del Norte, entre otros, que por su carácter reformista deben tener el aval del Concejo, anticipan falta de consenso. "Van a primar los intereses políticos sobre las iniciativas importantes para la ciudad", sentenció el vocero del Mira, Carlos Guevara, quien recordó que Mockus intentó diez veces una reforma administrativa y cinco veces una tributaria y todas le fueron negadas por el Concejo.

Los adversarios políticos de Petro se anotaron un gol en el intento de contener sus aspiraciones presidenciales. Y, aunque se rompió la odiosa tradición de soslayar los controles para el alcalde, como ocurrió con Samuel Moreno, hay un riesgo de que proyectos vitales para la ciudad se estanquen como consecuencia de las disputas políticas.
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