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| 4/14/1997 12:00:00 AM

LUZ VERDE

Después de dos años de silencio los hermanos Rodríguez Orejuela cambian de estrategia y le mandan un mensaje a quienes les financiaron sus campañas.

Despues de haber negado por cerca de dos años ante la Fiscalía General su papel en la financiación de las campañas electorales de varios parlamentarios en 1994, la semana pasada Miguel Rodríguez Orejuela, jefe del cartel de Cali, consideró que había llegado la hora de cambiar la historia en lo que tiene que ver con sus aportes económicos a varios representantes y senadores de la República. Gota a gota, Rodríguez empezó a reconocer todas aquellas acusaciones que el país daba por ciertas pero que él y su hermano Gilberto se habían empecinado en negar.
Fuentes cercanas al proceso dijeron a SEMANA que Rodríguez autorizó, además, a una serie de parlamentarios con quienes ha tenido vínculos en el pasado para que confiesen a las autoridades la verdad sobre la financiación de las campañas a cambio de una considerable rebaja en sus penas. El primero de ellos en hablar fue Jaime Lara Arjona, pero se sabe que hay otro grupo conformado por cuatro parlamentarios que están esperando la oportunidad para ampliar su indagatoria. Los abogados de dichos congresistas ya han iniciado los contactos con la Fiscalía y estarían negociando los beneficios que recibirían sus clientes.
Según las investigaciones, la decisión al interior de la organización es tan importante que Jaime Lara Arjona, el primero que habló ante la Fiscalía, pidió oficialmente permiso al ente investigador para entrevistarse con Miguel Rodríguez. La solicitud había sido diligenciada en enero por el propio Lara Arjona ante el hoy ex vicefiscal Adolfo Salamanca, quien al principio se mostró reacio a la solicitud, entre otras cosas porque no esperaba una colaboración por parte del jefe del cartel de Cali.El encuentro entre el político y el capo se produjo a comienzos de febrero en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Picota, hasta donde fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad por miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones Especiales de la Fiscalía. Luego de una entrevista que se prolongó por cerca de dos horas, en la que Lara habría planteado su necesidad de colaborar con la justicia para obtener beneficios, Miguel Rodríguez le dio luz verde a la estrategia. Una semana después de dicho encuentro Lara Arjona amplió su indagatoria ante la Fiscalía y denunció la financiación de las campañas a la Cámara de Jorge Tadeo Lozano y Roberto Pérez Santos.
El siguiente paso fue la solicitud de ampliación de indagatoria por parte de Miguel Rodríguez, quien no hizo otra cosa que ratificar todo lo dicho por Lara Arjona a la Fiscalía y entregar detalles de la manera como salieron los recursos para dichas campañas electorales. La confesión de Lara Arjona contra sus ex colegas disparó las alarmas del Congreso, donde es muy conocida su amistad con los Rodríguez, la cual comenzó en la década de los 70 cuando éstos eran reconocidos más como prósperos banqueros que como narcotraficantes. "Con el canto de Jaime Lara ante la Fiscalía son muchos los parlamentarios que empiezan a temer por su situación jurídica", dijo a SEMANA un antiguo compañero de curul.


Vía libre

Pero, ¿qué fue lo que contó Miguel Rodríguez a la Fiscalía? El contenido de su confesión no es espectacular para los que consideran todo el proceso 8.000 un hecho indiscutible y creen que la financiación de las campañas políticas por parte de los Rodríguez a estas alturas no debe tener mayores misterios. Sin embargo su declaración sí tiene importantes implicaciones, tanto jurídicas como políticas.
Lo que Miguel Rodríguez ha dicho a la Fiscalía es que, en efecto, como lo declaró Lara Arjona en una ampliación de indagatoria, él financió con 20 millones de pesos la campaña a la Cámara por el Chocó de Jorge Tadeo Lozano y que aportó cinco millones para la de Roberto Pérez Santos, en Sucre, ambos de filiación liberal. Aunque los dos han negado su relación tanto con Lara como con los Rodríguez, en su confesión el jefe del cartel de Cali admite que conoció al primero de ellos a finales de 1994 por intermedio de Lara y que habló con el segundo por teléfono, también por solicitud del ex representante cordobés."Tuve la oportunidad de ver a Jorge Tadeo Lozano en unas dos o tres oportunidades, una o dos veces en Cali y otra en Bogotá", dijo Rodríguez ante la Fiscalía. Y en cuanto a su relación con Pérez Santos, reconoció que, "ante su buen trato y cordialidad, yo le manifesté que sin ninguna contraprestación y únicamente con el ánimo de servirle yo le enviaría en esa oportunidad con el doctor Jaime Lara una contribución para su proselitismo político o para su déficit por la suma de cinco millones de pesos".
Todo esto no suena muy emocionante. Pero si se analiza en conjunto con las anteriores ampliaciones de indagatoria de Miguel Rodríguez, en las cuales había negado cualquier participación suya en las campañas electorales, no se puede dejar de pensar que los Rodríguez estarían considerando seriamente prender el ventilador. Al poco tiempo de la declaración de Miguel Rodríguez ante la Fiscalía se empezaron a ver entre líneas varios mensajes. El primero es que reconoce que sí financió las campañas a la Cámara de los dos representantes. Pero quizás el mensaje más revelador está en la respuesta que dio a la pregunta de si recordaba otros nombres de políticos financiados por él: "Haciendo memoria, posteriormente podría recordar con más exactitud qué otras personas conocí a través del doctor Jaime Lara".
Aunque el mensaje es sutil, no podía ser más claro: los hermanos Rodríguez Orejuela han tomado la decisión de notificarle al gobierno, al Congreso y al país que donde se sigan tocando temas tan sensibles para ellos como el de la extradición no tendrían ningún problema en recuperar la memoria. Hasta ahora sólo han echado al agua a dos. Pero si se vuelve a leer con detenimiento la confesión de Guillermo Pallomari, ex contador del cartel de Cali, se encontraría con una larga lista de congresistas que, según él, habrían recibido dineros de los Rodríguez. La cifra de Pallomari sobrepasa los 50. Y de estos sólo hay detenidos ocho. Lo que hace pensar que de continuar con su estrategia, los Rodríguez podrían sacar a relucir más nombres de esa lista.
Lo que nadie sabe es hasta dónde piensan llegar los jefes del cartel de Cali. Al saber que hay luz verde por parte de los Rodríguez es de suponer que otros nombres saldrán al conocimiento público. Por lo pronto las autoridades también investigan la financiación de la campaña del compañero de fórmula de Lara en la lista al Senado, Juan Manuel López Cabrales, quien, según las investigaciones, habría recibido un pago de dos millones de pesos por parte de César Villegas, también detenido por sus vínculos con los Rodríguez Orejuela. Lo cierto es que todas estas confesiones son muy bien remuneradas en rebajas por parte de la Fiscalía además de la confesión. En el caso de la colaboración eficaz con la justicia es del orden de una tercera parte de la pena. Así que no es descartable que las confesiones se repitan y que varios parlamentarios sigan los pasos de Jaime Lara, siempre y cuando cuenten con luz verde por parte de los Rodríguez. El cambio de actitud por parte de los capos, quienes se habían mantenido hasta el momento en una línea radical de no colaboración, tendría su explicación en el hecho de que llegaron a la conclusión de que la lealtad no funciona si es de un sólo lado. Muchos creen que de lo que se trata es de enviarle cartas a Bolívar para que las entienda Santander. En otras palabras, los Rodríguez tienen muy claro que al fin y al cabo su futuro inmediato no depende tanto del Congreso como de la Presidencia de la República.
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