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| 5/18/2017 1:16:00 PM

Madre e hijo montaron empresa para vender pasteles de marihuana en colegios de Cali

La increíble historia de una familia que comercializaba brownies, galletas y alfajores mezclados con cannabis, a estudiantes. Todo lo hacían por redes sociales y a domicilio. Fueron capturados.

Este caso judicial parece el guión de una película en la que los protagonistas son una madre y un hijo que trabajan en una inofensiva pastelería.

Pero lamentablemente para la familia Gómez no se trata de un guión, sino de un delicado proceso que los podría poner tras las rejas acusados de delitos tan graves como “concierto para delinquir con fines de estupefacientes, fabricación, tráfico o porte de estupefacientes y suministro a menor”, dice un documento oficial de la Fiscalía.

Al menos esa es la imputación que alista el fiscal del caso, quien, junto a la Policía de Infancia y Adolescencia de Cali, le siguieron el rastro a una denuncia que formularon los padres de nueve niños afectados por ingerir brownies, galletas y alfajores, que al parecer contenían marihuana.

Luego de investigar a fondo la peculiar denuncia, descubrieron que en efecto los menores estudiantes de colegios de estratos altos en la capital del Valle, consumieron golosinas elaboradas a base de cannabis.

En las pesquisas descubrieron además que quienes estaban detrás de la producción y comercialización de esos productos, eran una mujer de avanzada edad y su hijo. Ambos fueron capturados este jueves 18 de mayo y serán llevados ante un juez de control de garantías, para establecer si su conducta merece que sean cobijados con prisión mientras se desarrolla el juicio, o podrán enfrentar el proceso desde su casa.

Lo cierto es que por ahora ese caso despertó el interés de los medios caleños y dejó asombrada a la ciudadanía, quienes a través de redes sociales expusieron criterios a favor y en contra de la familia Gómez.

Que no exista consenso social alrededor de los posibles delitos que cometieron la madre y su hijo, ya de por sí llama la atención. Por un lado, hay quienes ven en ellos una familia ´emprendedora´ que le sacó jugo a una sustancia sicoactiva que ya transita por el sendero de la legalidad. Mientras que en la otra orilla están quienes no les perdonan que induzcan al consumo de marihuana a menores estudiantes y a través de golosinas.

Más allá de esos argumentos, lo que no se debe perder de vista es que en Colombia es un delito la producción y comercialización de marihuana, que se castiga con cárcel. Solo se exceptúa cuando se hace con propósitos medicinales y la llamada dosis personal.

Puede leer: ¿Qué se viene tras la aprobación de la marihuana medicinal?

De hecho, solo hasta el año pasado Colombia se convirtió en el cuarto país de América Latina en legalizar la producción y el uso de la marihuana, pero solo con fines medicinales o científicos.

En video: Esta es la empresa colombiana que producirá marihuana medicinal

Todo ello explicarìa por qué la familia Gómez se atrevió a producir y vender sus pasteles con marihuana de manera abierta y sin tapujos. Prueba de ello, es que promocionaban sus productos en redes sociales y hasta crearon un grupo con el nombre de la empresa: Cultura Cannábica Cali.

Ese grupo de Facebook que ya suma 998 miembros, era la plataforma digital mediante la cual ofertaban su negocio con la etiqueta “accesorios para fumadores y pastelería cannábica”.

Incluso, a través de esa misma red social organizaban certámenes y plantones, todo alrededor del consumo de marihuana. Sumado a ello, publicaban mensajes como “Si denuncias a tu vecino por cultivar cannabis, estás apoyando el narcotráfico”. En una de las fotos aparece la madre con su hijo, y en la imagen se observa a la señora fumando lo que sería un porro.

Justamente a través de esa página social la familia Gómez promocionaba sus pasteles y ofrecía el servicio de entrega a domicilio y para ello proporcionaron un número de contacto vía WhatsApp.

Este portal consultó la base de datos de la Cámara de Comercio de Cali y encontró que en efecto, desde enero de este año uno de los Gómez registró a su nombre el establecimiento comercial Cultura Cannábica.

En el mencionado registro se lee claramente que el objeto de dicha empresa es el de “elaboración de productos de panadería” y por ningún lado se menciona que contengan o que entre sus ingredientes esté presente la marihuana.

De ahí que para las autoridades todo ello hace parte de la fachada con la que los Gómez promocionaban su empresa ilícita, “usaron el nombre de la pastelería, para camuflar sus productos ilegales”, dijo a este portal uno de los investigadores de la policía que estuvo al frente del caso.

Por ahora los Gómez pasarán a la historia como la familia que quiso ´hacer empresa´ produciendo pasteles de marihuana y vendiéndolos a los estudiantes caleños.

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