Martes, 24 de enero de 2017

| 2003/06/01 00:00

Mal estacionados

La política distrital de parqueaderos está en crisis. No hay regulación y los estacionamientos piratas abundan.

Hasta hace unos cinco años estacionar en Bogotá era muy fácil: bastaba encontrar un espacio en el andén. No importaba que las personas no tuvieran por dónde caminar o que el carro estorbara el tráfico. Los automovilistas siempre podían poner el carro donde querían.

Esa engañosa comodidad se acabó con la campaña de recuperación del espacio público y desestímulo del transporte individual adelantada por la alcaldía de Enrique Peñalosa. Hoy en casi toda la ciudad los conductores deben pagar un parqueadero so pena de ser multados y de que sus carros sean llevados a los patios. Pero los logros en movilidad y calidad de vida podrían estar en riesgo. La razón es que el tema carece de regulación, la ciudad se ha llenado de parqueaderos piratas y no hay suficiente control policial.

El tema nació cuando el Distrito creó un beneficio tributario por dos años sobre el impuesto predial para incentivar los parqueaderos. Ello coincidió con la crisis de la construcción, que hizo que proliferaran. "Para muchos arquitectos era la única forma de no perder sus lotes", afirma Luz Angela Mondragón, directora de infraestructura del Distrito. Varias firmas de parqueaderos alquilaron lotes muy por debajo de su precio real, lo que facilitó su expansión.

Pero, contra los pronósticos, el negocio no resultó tan bueno. Por ejemplo, en la carrera 15 el IDU construyó tres parqueaderos subterráneos y los entregó en concesión a particulares. El cálculo financiero falló y en los últimos tres años la ciudad ha debido compensar las bajas utilidades de los concesionarios. El monto ya va por los 10.000 millones de pesos.

En otras zonas las tarifas se estancaron debido a la proliferación de empresarios piratas, que controlan 60 por ciento del mercado, no pagan impuestos y pueden cobrar la hora a 500 pesos. Además, según la Secretaría de Tránsito, sólo uno de cada tres carros paga parqueadero a una de las 31 empresas formales que cobran la hora entre los 600 y 3.500 pesos.

"Eso es competencia desleal", dice Jaime Lafourie, de JV Parking, una de las empresas más grandes. "Esos particulares no pagan IVA, no cubren seguridad y no invierten un solo peso en la ciudad", se queja Roberto González Caballero, gerente de Parking International. Otros critican que la Policía no está siendo tan estricta como para imponer multas a quien estacione en la calle.

El primer paso para lograr un sistema de parqueaderos más ordenados ni siquiera se ha dado. El Concejo ha hundido en cuatro ocasiones el Plan maestro de estacionamientos diseñado por el Distrito. Según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), esta reglamentación debería estar en vigencia hace más de un año.

Para Ricardo Montezuma, experto en urbanismo de la Fundación Ciudad Humana, por esa falta de control la ciudad podría perder los logros alcanzados en el aumento de la movilidad en los últimos años. "No hay una política coherente. Como no hay control y los carros no usan los parqueaderos como se esperaba, las tarifas son muy baratas y no se está desestimulando el vehículo privado", afirma.

Otro problema tiene que ver con que "hay dispersión sobre la competencia en el asunto", como dice Javier Hernández, secretario de Tránsito. En la actualidad esa entidad, Planeación, el IDU, las Curadurías y hasta el Idrd tienen velas en ese entierro.

"Es hora de darles orden a los estacionamientos", dice el concejal Francisco Noguera. Por estos días el Cabildo discute la quinta versión del Plan maestro pero, según el concejal Omar Mejía, "lo más probable es que otra vez se hunda".

El problema fundamental es que el Concejo, como ha hecho en otras oportunidades, no parece dispuesto a aprobar esta iniciativa. Y si así fuera, para sus críticos el proyecto es complejo de aplicar y no ataca de fondo el problema de que, por falta de control policial, los bogotanos siguen con la tendencia a estacionar donde quieran.

Por eso aún no existe una salida al tema y el asunto, por lo que al Distrito se refiere, sigue mal estacionado.

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