Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/11/25 00:00

A manteles

Dos personas que hace poco representaban los papeles de acusador y acusado en el mayor escándalo financiero de Santander, ahora son socios del mismo negocio.

Arriba el negocio que tiene indignados a muchos bumangueses pues su gerente Rodolfo Becerra era el encargado de una oficina comisionista de bolsa en la que se embolataron más de 23.000 millones de pesos. Gabriel Vargas, quien representaba los intereses de Telebucaramanga, uno de los mayores damnificados, es socio del restaurante

El sitio de moda de Buca-ramanga es el restaurante Ummo Steak House. No es sólo por su buena cocina y su ambiente refinado. También está en la boca de muchos porque tras este negocio hay dos de los protagonistas clave en el que es considerado el mayor escándalo financiero de la historia reciente de Santander: el caso Corcaribe.

Ese caso se conoció a mediados del año pasado, cuando la Empresa de Telecomunicaciones de Bucaramanga (Telebucaramanga), denunció que por lo menos 9.200 millones de pesos que había invertido en la Bolsa Nacional Agropecuaria a través de la firma Corcaribe habían desaparecido. Como un dominó se fueron conociendo otros afectados y hoy son 56 los damnificados que reclaman más de 23.000 millones de pesos que fueron entregados a los comisionistas y que no han sido devueltos. Varios de ellos denunciaron que durante meses recibieron certificados de sus inversiones que resultaron falsos.

En ese momento, uno de los más inquisitivos en exigir responsabilidades por la pérdida del dinero de Telebucaramanga fue Gabriel Vargas Mantilla, quien era el representante de la Alcaldía en la junta directiva de esta empresa. Él es un profesional de amplia trayectoria en la región. Su pericia y sus buenas relaciones le han permitido llevar la batuta de millonarias inversiones, aunque en la crisis tuvo que cargar la quiebra de una insigne harinera de Santander. Por ello, se entendía su indignación y su posición tan aguerrida exigiendo justicia. Fue quien lideró la solicitud para que se denunciara penalmente a los dueños de Corcaribe. De ahí que Luz Clemencia Escobar y Luis Adrián Pulido están en un proceso por el delito de peculado por apropiación.

A pesar de que la sede principal de Corcaribe estaba en Bogotá, varios de los damnificados aseguran que las transacciones se hicieron en la oficina de Bucaramanga. Esto llevó a que se involucrara a varios funcionarios en esa ciudad, entre ellos Rodolfo Becerra, que estaba encargado de la gerencia cuando se destapó el escándalo.

Becerra pertenece a la generación de jóvenes empresarios de la región y es hijo de una familia prestante de la ciudad. Es también socio de Camiseguros, una empresa vinculada a una investigación por una cuantiosa estafa.

sEstos dos personajes estaban claramente en esquinas opuestas del escándalo. Pero hoy es diferente. En Ummo Steak House, Rodolfo Becerra es el gerente y representante legal, y Gabriel Vargas, uno de los socios, junto a la madre de Becerra.

En Bucaramanga, la información trascendió hace pocos días y la indignación no se ha hecho esperar. La gente no entiende cómo llegan acusador y acusado a comer del mismo plato. Los comentarios han llegado a tal punto, que hay quienes coloquialmente llaman al Ummo "el restaurante Telebucaramanga".

Becerra dijo a SEMANA que en ningún momento hubo mala fe al conformar la sociedad, pues su familia y la de Vargas se conocen de tiempo atrás y entre ellos hay admiración y confianza. Asegura que no manejó los dineros de Corcaribe, pues todas las decisiones se tomaron en Bogotá. Por eso, dice, no puede ser mal visto este negocio, pues además el proceso por peculado en su contra precluyó. Esto es cierto, sin embargo, eso ocurrió dos meses después de que se constituyera la sociedad, el pasado 18 de mayo, según consta en un documento privado donde deciden la apertura del negocio y ya aparecen ambos. De todas formas, las acciones judiciales aún no terminan. La Fiscalía 79 seccional de Bogotá investiga otra denuncia contra los funcionarios de Corcaribe, incluido Becerra, por estafa.

SEMANA contactó a Vargas a su celular, pero en varias oportunidades la llamada se cortó y no fue posible conocer su versión. Al cierre de esta nota, no se obtuvo respuesta de los mensajes que se le habían dejado. Mientras tanto se conoció de su renuncia como miembro de la junta directiva de Telebucaramanga y aunque se abstuvo de explicar sus razones, trascendió que la solicitud provino directamente del palacio municipal.

Que Becerra y Vargas participen de un mismo negocio no tiene nada de ilegal. Pero para los que han tenido embolatados sus dineros en el escándalo de Corcaribe que aún no se aclara, éste es un hecho de poca delicadeza y de difícil presentación.

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