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| 7/11/2017 8:42:00 PM

El nuevo mapa de la violencia en Colombia

A pesar de que los homicidios han disminuido durante la última década en relación con el desescalamiento del conflicto, la cartografía de 2016 muestra una mutación de la violencia en el país.

Desde que se iniciaron los primeros procesos de desmovilización de paramilitares en 2007, la cantidad de homicidios en Colombia ha disminuido significativamente. A su vez, el desescalamiento del conflicto producto de las negociaciones de paz con las Farc también acompañó la curva de reducción de crímenes letales que cerró en 11.585 casos registrados en 2016.

Así, entre 2007 y 2016, la tasa de mortalidad violenta en Colombia pasó de 37,15 personas por cada 100.000 habitantes a 23,66, lo que supuso una reducción de más de 10 puntos porcentuales en una década, de acuerdo con los resultados del último censo del Instituto Nacional de Medicina legal y Ciencias Forenses. (Ver el informe)

En particular, las muertes ligadas con el conflicto armado o con acciones militares bajaron de 1.148 casos en 2007 a 196 en 2016, lo que representó una disminución de 82 por ciento.

Esto fue lo que llevó al director del instituto forense, Carlos Valdés, a concluir en el informe Forensis de 2016 que "esta reducción coincide con al menos dos procesos exitosos de negociaciones entre el Gobierno y los grupos armados ilegales, entre ellos la guerrilla de las Farc- EP y las Autodefensas Unidas de Colombia, hoy devenidas como bacrim".

Sin embargo, cuando se observan las cifras más recientes, puede notarse que la reducción de homicidios entre este año y el anterior en que se implementó el acuerdo con la guerrilla ha sido mínima -11.585 en 2015 contra 11.532 en 2016- y más bien correspondió con un traslado de los factores de violencia.

De acuerdo con el nuevo mapa de violencia del país evidenciado en el documento de Medicina Legal, la disminución de los fallecimientos de campesinos -tradicionalmente una de las poblaciones más afectadas por el conflicto- correspondió con el aumento de hechos de violencia interpersonal en centros urbanos y con el crecimiento de los asesinatos de consumidores de sustancias psicoactivas (618 en 2016).

En ese mismo sentido, el asesinato de 127 líderes sociales y activistas en 2016, en gran medida en zonas en las que se desmovilizaron las guerrillas (en el Valle del Cauca por ejemplo) visibilizó a la vez el incremento de los homicidios selectivos que han sido registrados desde 2014 por el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC en inglés), así como la voluntad de las bandas criminales de establecerse "como una red de franquicias, sobre todo de delincuencia urbana, flexible y mutante" que se enfrentan por el control de las actividades territoriales en sus territorios de predilección, según el documento.

La falta de información sobre los autores de homicidios (desconocidos en 71,78 por ciento de los casos) y la confusión entre las determinaciones de asesinatos por motivos políticos o por actos propios de la delincuencia común -dice el texto- han mantenido cierto velo de opacidad sobre el fenómeno de la transformación del crimen colombiano.

Pero el mapeo de las muertes violentas de 2016, concentradas en el Valle del Cauca (4.044 fallecimientos), en Antioquia (3.852) y en Bogotá (2.742) puede dar unos primeros indicios de los factores que propician los asesinatos en la nueva cartografía criminal colombiana.

Suicidios y accidentes de tránsito al alza

Si el índice de muertes violentas, entre las que se incluyen homicidios, suicidios y muertes accidentales de transporte entre otras, se ha mantenido relativamente estable, es también porque han aumentado los fallecimientos ligados a otros fenómenos que inquietan al director del Instituto de Medicina Legal: tanto los suicidios como los accidentes de tránsito han incrementado ostensiblemente sus indicadores.

En cuanto a los suicidios, se pasó de de 2.068 casos registrados en 2015 a 2.310 casos en 2016,  3.000 casos más concentrados en el centro de Colombia (29 por ciento) y en el eje cafetero (24 por ciento). De estos, 29 por ciento fueron ligados con enfermedades físicas o mentales, mientras que la segunda tasa correspondió a casos relacionados con conflictos con la pareja o la expareja (25,91 por ciento)en donde los hombres son afectados casi cuatro veces más que las mujeres en cantidad absoluta.

Las muertes en accidentes de tránsito también han aumentado de 6.884 situaciones inscritas en 2015 a 7.280 en 2016. Según el informe médico-legal, los incidentes letales estarían relacionados en 51 por ciento de las veces con motocicletas y en 36 por ciento con peatones. En cuestión de horarios, los accidentes no letales se concentran antes de las seis de la tarde, mientras que los mortales suelen ocurrir más tarde en la noche.

Violencia de pareja se mantiene 

En total, casi un tercio de las agresiones registradas se siguen dando en el marco familiar, en la vivienda o en presencia de amigos cercanos, según se desprende del documento. Lo que ha mantenido cierta estabilidad con una ligera baja medida en 2016 con respecto a 2015.

En el último año se conocieron 14.738 casos de violencia intrafamiliar -de los cuáles 64,73 por ciento corresponden a mujeres- 10.082 agresiones a niños -contra 10.435 en 2015- y 50.707 hechos de violencia de pareja denunciados, los cuáles se han incrementado fuertemente en comparación con los 47.428 del año anterior.

Las mujeres, los niños, niñas y adolescentes siguen siendo las principales víctimas de estos delitos, (las mujeres son 86 por ciento de las víctimas de violencia de pareja entre cuyas causas se identifican principalmente al machismo y a la intolerancia). Sin embargo, advirtió Carlos Valdés, existe un subregistro preocupante sobre el tema debido a la falta de denuncia por parte de los afectados que conviven cotidianamente con su agresor.

Igualmente, el delito sexual parece haberse mantenido, ya que se practicaron 21.399 exámenes médicos por este motivo en 2016 contra 22.155 en 2015, siendo un fenómeno que sigue ocurriendo principalmente en el hogar.

Finalmente, la desaparición forzada es de los delitos que más ha disminuído en el país, si se considera el hecho de que se registraron 136 casos en 2016 (el número más bajo desde 1983), los cuales vienen sin embargo a añadirse a las 84.000 personas que permanecen desaparecidas a la fecha.

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