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| 3/31/2017 10:00:00 PM

Uribe se mide en las calles, un año antes de las elecciones

Aunque son múltiples las razones que convocaron a la marcha del 1 de abril, el expresidente tiene la mira puesta en el 2018, cuando aspira con su partido a "recuperar el rumbo de la Nación".

No es la primera vez que Álvaro Uribe sale a las calles y recurre al pueblo para medir el impacto de su discurso. Cuando era gobernante trató de imponer el Estado de Opinión para prolongarse en el poder;  ahora que es senador y jefe de un partido político ha recurrido a la movilización, la que tantas veces estigmatizó en su gobierno, como una forma más de hacer su ejercicio de oposición.

Este sábado 1 de abril, a las 10 de la mañana, Uribe será el líder de una nueva  marcha que se vendió como una expresión de protesta contra la corrupción, pero que tiene propósitos tan variopintos, pero que todos confluyen en manifestarse contra el presidente Juan Manuel Santos y su gobierno.

El uribismo vuelve a medirse en las calles como lo hizo en diciembre del 2014, cuando cerca de 15.000 personas marcharon para reclamar “una paz sin impunidad” en las principales capitales del país. O como hace un año, un 2 de abril, cuando marcharon para exigirle la renuncia al presidente Santos.

Cada vez que el uribismo anuncia una movilización, lo primero que consigue es polarizar el país. Uribe no es de tintas medias y siempre desata odios y amores. Su escuadrón de seguidores sigue rodeándolo, pero también aumentan sus contradictores, quienes han deslegitimado la marcha.

Este sábado, sin embargo, Uribe parece contar con más respaldo que hace un año. Pues se sumaron Alejandro Ordóñez y las iglesias cristianas, las mismas fuerzas que se juntaron el 2 de octubre del año pasado para imponer el No a los acuerdos de paz con las FARC. Entre los propósitos de esta nueva marcha, parece estar atragantado todo lo sucedido con en el plebiscito.

Uribe, principal protagonista, tiene una extensa lista de motivaciones, y en sus palabras se advierte que este primero de abril será un día señalado.

Cuando se le ha preguntado las razones para marchar, dice que es una marcha por “diferentes motivos”, pero que concurren en una causa común: “la preocupación por el rumbo de Colombia en el gobierno Santos”.

Uribe dice que es una marcha contra la corrupción del gobierno Santos “que recibió sobornos de Odebrecht”, y contra el “derroche”  que, asegura, ha contribuido a pasar el endeudamiento del Estado del 43% del PIB al 54%.

Pero Uribe también dice que saldrá a la calle para dar un “coscorrón” en defensa de la Democracia. Asegura que con el fast track se ha sustituido la  Constitución, pues considera que se ha introducido impunidad total a los responsables de delitos atroces.

También marchará en contra del acuerdo de paz con las FARC, contra la Jurisdicción Especial de Paz, contra lo que llama la trampa del desarme, e igualar a las fuerzas militares con el terrorismo.  

Ha invitado, dice, a muchos padres de familia preocupados por el aumento de los cultivos ilícitos, el narcotráfico y la drogadicción. Las iglesias que ha invitado marcharán por la defensa de la familia.

La lista de reclamos aumenta, pues protestará contra la reforma tributaria, dice que Colombia es la cuarta economía en el mundo con más impuestos, horas antes de la movilización sumó el propósito de congelar el impuesto predial.

Y sobretodo la movilización buscará presionar al presidente Santos. Uribe recuerda que una marcha fue la que precipitó la caída del general Rojas Pinilla, y en este caso admite que Santos dijo que renunciaba si perdía el plebiscito, por eso busca que se aparte del gobierno.

Sin embargo, Uribe sabe que eso no sucederá y que todos los motivos anteriores se advierten pretextos del que parece ser el principal motivo.

En la entrevista con Vicky Dávila, en la W Radio, el expresidente resumió que la marcha será una estación en el camino para que Colombia, el año entrante, cambie de rumbo.

Eso significa que Uribe pretende medirse antes de las elecciones del 2018, que será el escenario donde se podrá marcar ese cambio de rumbo que tanto parece obsesionarlo, es decir un cambio de gobierno.

El uribismo aspira a la presidencia, y a revocar algunos puntos del acuerdo de paz. Para lo primero, tiene votos (casi la mitad de los electores), pero no candidatos. Para lo segundo necesita llegar al poder, aunque tiene el arma de las firmas para promover algún mecanismo de participación ciudadana.

¿Cuantas personas espera Uribe? Nunca ha sido de comprometerse con alguna cifra. Por el contrario, dice que sí sale solo, lo hará con entusiasmo, pero nada lo detendrá, ni la lluvia, para eso hay capas y paraguas. “El aguacero grande y preocupante es el aguacero del desgobierno en Colombia. El mismo entusiasmo si marchamos 100 o 150. Hay que estar con la conciencia tranquila de trabajo por la patria para que la marcha del alma no se dañe”.

Es por eso que la marcha contra la corrupción, contra el gobierno, contra Santos, contra los impuestos, contra la JEP, contra el fast-track será el primer barómetro del uribismo de cara al 2018. A un año de las elecciones se medirán en las calles.

Veinte ciudades en el país y seis en EE.UU.

El uribismo prepara toda su artillería para marchar este sábado en las principales ciudades del país y en Estados Unidos, país en donde ganó el ‘No’ en el plebiscito con más del 60 por ciento.

El uribismo prepara una gran “marchatón” para este sábado. Convocaron a 20 ciudades en la que tienen una buena representación, empezando Bogotá, en la que estará un amigo del partido, el exprocurador Alejandro Ordóñez, y Medellín, que la liderará el expresidente Álvaro Uribe y que también tendrá un personaje polémico adicional, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias ‘Popeye’.

El Centro Democrático definió lugares y monumentos característicos en cada ciudad, que han coincidido con los de las anteriores marchas, para congregar a sus seguidores y con arengas irse contra la corrupción que, según ellos, ha caracterizado el gobierno de Juan Manuel Santos.

Serán en total 20 ciudades en las que el uribismo convocó a toda sus militantes para participar del evento, entre las que se encuentran Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla, Bogotá, Montería y más.

Y en Estados Unidos marcharán en seis ciudades: Miami, Orlando, New York, New Jersey, Tampa y Texas. Un país en el que el ‘No’ barrió en la votación del plebiscito con el 62.4 por ciento (21.347 votos), contra el ‘Sí’ que sacó 37,5 por ciento, es decir 12.816 votos.

Estos son los lugares en los que se concentrará la marcha tanto a nivel nacional como en Estados Unidos.

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