Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/20/2014 12:00:00 AM

“María Luisa Piraquive me arrebató a mi hijo”

Félix Bernal y Perla Moreno Piraquive tuvieron un bebé. ¿Qué pasó con el niño? Esta es la dramática historia.

Una nueva y sorprendente revelación toca a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional. En concreto, a María Luisa Piraquive, quien mantiene un férreo control de esta comunidad religiosa con importante influencia política en Colombia a través del partido MIRA.

Se trata de la historia de Félix Bernal, quien tuvo una intensa relación sentimental con Perla Moreno Piraquive -hija de María Luisa-, lo que le permitió conocer las intimidades de una familia que cada día da de que hablar.

Semana.com, además, tuvo acceso a unos audios en los cuales la señora Piraquive propone declarar a su hija como "loca" para quitarle a su niño por no predicar según los preceptos de su Iglesia. Esta es la historia.

Semana.com: ¿Quién es usted?

Félix Bernal: Soy Félix Bernal, exnovio de Perla Moreno Piraquive, hija de María Luisa Piraquive.

Semana.com: ¿Cómo empezó su relación con ella?

F. B.: Conocí a Perla en 1997. Nos hicimos novios, ella estaba estudiando medicina y al principio de la relación todo iba muy bien. Luego empezó a decirme que la mamá (María Luisa Piraquive) no estaba muy de acuerdo con la relación porque yo no hacía parte de la Iglesia y que nunca me iba a aceptar. (Perla) me decía que no nos podíamos ver, entonces comenzamos a vernos a escondidas.

Semana.com: ¿Usted conocía a María Luisa?

F. B.: La habré visto una vez, pero (María Luisa) no sabía bien quién era yo. Le prohibía muchas cosas (a Perla). Nuestra relación fue más que todo de novios a escondidas. Ella descarta a las personas si no hacen parte de la iglesia.

Semana.com: ¿Qué pasó entonces?

F. B.:
 Perla quedó embarazada.

Semana.com: ¿Cuándo?

F. B.: Cuando teníamos dos años de relación, en 1999.

Semana.com: ¿Cómo tomó la situación la señora Piraquive?

F. B.:
 La mamá la obligó a que se casara con un pastor de la iglesia, Luis Fernando Wilches, y la obligó a que le pusieran a mi niño el apellido de Luis Fernando. Después de eso, Perla desapareció de mi vida durante más o menos ocho meses. Luego de que nació el niño, ella me llamó para decirme que la perdonara, que eso no había sido su decisión y que la mamá la había obligado –todos sabemos cómo es María Luisa, lo ha demostrado-.

Semana.com: ¿Cómo es?

F. B.:
 Todo tiene que ser a su manera, autoritaria.

Semana.com: ¿Qué pasó cuando el niño nació?

F. B.:
 Perla me dice que quiere verme, pero que tiene que ser a escondidas de la mamá o si no le quita el apoyo (económico) y los deja en la calle, y que eso con el niño sería terrible. Yo le dije que la entendía, porque la quería mucho, entonces empezamos a vernos a escondidas. Duramos así los siete años de relación que tuvimos.

Semana.com: ¿Ella seguía casada mientras ustedes se veían?

F. B.: Ella duró casada cuatro años, pero era un matrimonio ficticio. Sólo convivía con él a veces. Luego de un tiempo, Perla me dice que se tiene que ir para EE. UU. porque la mamá sospecha que está conmigo. Sufrí mucho con esa situación. Yo sabía que el niño era mío y lo veía a escondidas así que me fui para EE.UU. con ella en 2001, pero de ‘incógnito’.

Semana.com: ¿Cómo eran sus vidas en ese país?

F. B.: Allá seguimos nuestra relación, vivíamos en una casa muy lujosa de la familia.

Semana.com: A propósito, ¿esos lujos –vacaciones en el exterior, condominios en Miami, etcétera.- se pagan con dineros de los creyentes?

F. B.: Claro.

Semana.com: ¿Qué pasó en EE. UU.?

F. B.:
 Todo iba bien hasta que María Luisa se dio cuenta, otra vez, de que estábamos juntos y la empezó a amenazar con quitarle todo. Luego me amenazó directamente a mí. Mandó a una señora amiga de ella y a unos señores a decirme que me tenía que ir de EE. UU., que tenía que alejarme del niño, que el niño no era mío y que me olvidara de él y de Perla.

Semana.com: ¿María Luisa cómo supo que estaban juntos?

F. B.: La misma gente que la rodeaba (a Perla) le decía (a María Luisa) que ella estaba con un muchacho. Cuando estábamos en EE. UU., (Perla) se separó de Luis Fernando y pensé que íbamos a estar bien, pero como las cosas se complicaron con la mamá y Perla tenía la prioridad del dinero y la seguridad, decidió aceptar esa situación, no luchó por nada y yo me vine (para Colombia).

Semana.com: ¿Cómo tomó usted esa situación?

F. B.: Yo estaba muy mal, pero siempre tuve la esperanza de volver a ver a mi hijo. Lo busqué, traté de contactar a Perla muchas veces, pero me quitaron todo contacto. No tiene Facebook, el correo que yo tenía lo borró y no volví a tener contacto. Entonces decidí rehacer mi vida.

Semana.com: ¿Por qué tantos esfuerzos por separarlos si María Luisa lo conocía poco a usted?

F. B.: Perla me dijo que María Luisa una vez soñó conmigo desnudo y que eso era terrible. Para ella, soñar con una persona desnuda significa, prácticamente, que es el diablo. Ahí empezó la guerra más fuerte contra mí.

Semana.com: ¿Y ahora? ¿Qué quisiera decirle a María Luisa?

F. B.: Lo único que quiero es volver a ver a mi hijo. Independientemente de que le tengan lavado el cerebro con su Iglesia, o que a Luis Fernando le hayan impugnado la paternidad. A él le hicieron prueba de ADN y no es el papá. Sé que soy yo porque cuándo lo tuvimos, (Perla y yo) nos veíamos casi todos los días (durante) los dos años previos a que quedara embarazada, ella se quedaba en mi casa... Lo único que quiero es saber cómo está mi hijo y verlo. Y si es posible, tenerlo conmigo un tiempo. Pero como (Perla) está en EE. UU., no se le puede hacer una prueba de ADN (al niño).

Semana.com: ¿Qué sabe de la vida actual de Perla?

F. B.: Ahora está con un pastor llamado Óscar. A él María Luisa sí lo acepta.

Semana.com: La Fiscalía investiga a la Iglesia por lavado de activos. ¿Qué opina de eso?

F. B.: Tuve experiencias de manejos de dineros que hacen en la iglesia… yo prefiero no hablar de eso porque son cosas muy delicadas. Ellos tienen una empresa de seguridad y en cualquier momento me ubican y hacen lo que quieran.

Semana.com: ¿Cómo cree que los afecte a ellos lo que está ocurriendo hoy?

F. B.: A ellos no los afecta. Estamos hablando de un poder político y económico que la gente no se alcanza a imaginar. Somos la hormiga y el elefante, no les hacemos cosquillas. Puede ser el escándalo más grande de este mundo, pero lo único que hacen es quedarse callados y, en menos de dos meses, ya nadie se acuerda de nada. Simplemente siguen con lo mismo: lavándole el cerebro a las personas.

Semana.com: Volviendo a la Iglesia, ¿usted participó de sus actividades en algún momento?

F. B.: Yo estuve en el tiempo que estuvimos en EE. UU. Yo impuse manos.

Semana.com: ¿Qué es eso?

F. B.: Darles como una profecía a las personas que llegan nuevas y se sientan en la parte de adelante. Uno les dice para qué los llevó el Señor allá, cuál es su finalidad, por qué fueron escogidos por Dios y que son personas especiales. Pero todo es una farsa y una mentira porque yo mismo me inventaba lo que decía. Supuestamente los mensajes me los estaba mandando Dios, pero todo es un engaño para hacer más creyentes y más plata. Esa es la verdad. Pero la gente se deja influir por eso. Ese es el gancho de la iglesia: por medio de la profecía, engañar a las personas diciendo que Dios habla a través de nosotros -los profetas-, pero es una mentira porque es lo que piensa el supuesto profeta en ese momento.

Semana.com: ¿Cómo qué cosas decía durante una imposición de manos?

F. B.: A muchas personas les dije barbaridades, como que estaban mal en la casa, que tenían que pensar si con quien estaban era la persona correcta para ellos, y mucha gente toma decisiones a través de esas profecías. Se acaban hogares y familias. Eso es pan de cada día y por eso hay tanta gente afectada por esa iglesia. Tú ves familias enteras destruidas por las tales profecías.

Semana.com: ¿Alguien se ha manifestado porque estas ‘profecías’ lo perjudicaron?

F. B.: La gente puede hacer cualquier cosa, pero como a ti no te obligan a hacer nada, tú tomas tus decisiones. Esos son, supuestamente, unos consejos que le dan a uno, ya uno tiene libre albedrío. Pero eso no es así. Hay una influencia muy grande, un lavado de cerebro.

“Le quitamos el bebé”

Bernal cuenta que, una vez en EE. UU., Perla comenzó un grupo en el que daba misas y predicaba que “Dios no castiga y permite disfrutar la vida”. En un audio conocido por Semana.com, se oye a Mónica, una amiga cercana a la pareja, describir por vía telefónica lo que hace Perla en EE. UU. y la reacción de María Luisa.

“La tildamos de loca y le quitamos el bebé…. Dígale que yo voy a mandar a Luis Fernando (Wilches) para que le quite el niño, a ver (risas)”, se oye decir a la pastora. (Audio aquí)

En otro aparte, María Luisa le dice a Mónica: “Yo sí soy dura. Yo hubiera agarrado por ahí un palo y los hubiera cacheteado en presencia de toda la iglesia… El diablo me tiene miedo… Yo soy una fiera”. (Audio aquí)

Félix afirma que María Luisa le pagó a Mónica US$10.000 por su testimonio, según se oye a Piraquive decir en el audio: “Sin el dinero, nada se mueve en este mundo". (Audio aquí)

En este audio, se puede oír a quien presuntamente sería el hermano Álvaro Herrera decir que le entregará el dinero a Mónica. (Audio aquí)

Aunque para el momento en el que tuvo lugar la conversación Félix se encontraba en EE. UU., Mónica “no fue capaz de decirle (a María Luisa) que (Félix) estaba con Perla”, asegura. (Audio aquí)

En este video, se observa a Félix (de camisa blanca) y a Perla (de vestido negro) intercambiando regalos de navidad junto con quien afirma es su hijo (de traje negro), en EE. UU. (Video aquí)

Semana.com se ha intentado comunicar desde noviembre de 2013 con los senadores Alexandra Moreno Piraquive y Carlos Baena; y la señora María Luisa Piraquive, sin respuesta.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.