La sala plena del Consejo Nacional Electoral (CNE) puso fin a las dudas que se cernían sobre la aspiración presidencial de Marta Lucía Ramírez. Ese tribunal falló a favor de la candidata conservadora una demanda contra la convención partidista que la había ungido como aspirante única. Esta decisión brinda a la campaña azul la legitimidad necesaria para continuar el camino hacia la primera vuelta del próximo 25 de mayo.
La demanda fue promovida por los senadores santistas del conservatismo que fueron derrotados por Ramírez en la convención del pasado 26 de enero. Para ellos no existieron las garantías suficientes en el proceso de elección de la candidata única y con su reclamo sembraron inquietudes en la aspiración de Marta Lucía. Detrás de la impugnación también hay un fuerte componente político: los congresistas perdedores son los dueños de las maquinarias azules e hicieron parte hasta la convención de la Unidad Nacional y de los favores del gobierno santista.
El fallo es un impulso clave para la aspiración de la exministra y exsenadora. Primero le quita una espada de Damocles a su campaña y le otorga la legitimidad necesaria. En segundo lugar, al estar en firme su nombre, Ramírez podrá conseguir apoyos políticos más estables, así como fortalecer la búsqueda de recursos económicos y logísticos. Un tercer aspecto es el de la opinión pública. Los votantes de filiación conservadora se sentirán más tranquilos en apoyar a su candidata oficial y no se deslizarán a otras opciones cercanas a su ideario.
Pero si la decisión del Consejo Electoral le da un empujón a la campaña de Ramírez, poco le sirve para asegurar el apoyo tangible de la bancada parlamentaria conservadora. En la raíz de esta pugna interna de los azules está la reelección: los congresistas quieren apoyar al presidente Santos, que les ha dado beneficios burocráticos y ‘mermelada’, mientras que las bases le apostaron a una candidata propia. Así, Marta Lucía Ramírez corre el riesgo de repetir la historia de Noemí Sanín en la campaña presidencial del 2010, cuando obtuvo una votación exigua porque sus huestes se fueron a la entonces aspiración uribista de Juan Manuel Santos.
El problema está en que en Colombia es muy fácil para los barones electorales conservadores hacer operación tortuga a su candidata oficial mientras, por debajo de cuerda, mueven su maquinaria a favor de Santos. El reto de Ramírez es atraer apoyos suficientes para no sacar un resultado bajo como Sanín. Por ahora las encuestas no la favorecen y aparece sin posibilidades reales de pasar a segunda vuelta. Con este fallo a su favor, podrá dedicar sus energías a mejorar su intención de voto.
