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| 6/13/2013 12:00:00 AM

Martha Lucía Ramírez pide a Santos elegir: paz o reelección

La precandidata insinúa que las FARC bloquean diálogos por la agenda reeleccionista del Gobierno.

Martha Lucía Ramírez, precandidata presidencial del partido Conservador, lleva tres semanas mandándoles cartas y mensajes a dirigentes políticos del país. Primero les pidió a los azules no apoyar la reelección de Juan Manuel Santos. Luego propuso una coalición entre Álvaro Uribe, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y el conservatismo, que fue calificada de descabellada. Y ahora le escribió al presidente Juan Manuel Santos haciéndole una insólita propuesta: que escoja entre la paz o la reelección.

Ramírez, quien además está estrenándose como integrante de la Dirección Nacional Conservadora, le escribió a Santos, aprovechando que fueron compañeros de gabinete del gobierno de Álvaro Uribe, para recordarle que el proceso de paz “está atrapado” por “las agendas urgentes de la reelección y la firme presión de las FARC para dilatar la negociación”.

“Señor presidente. Me inquieta ver cómo, a medida que transcurren los meses del proceso y entra el año electoral, va quedando usted bloqueado entre las posibilidades de aspirar a un nuevo mandato y la coacción de las FARC, apoyada desde más allá de las fronteras. Ello fue evidente en recientes semanas, cuando ese grupo manifestó respaldar su reelección, sin el rechazo contundente de su parte”, le dice Ramírez en la carta.

En esta “coyuntura”, agrega la precandidata, “cada día en La Habana aumentará el poder negociador de las FARC y tratarán de imponer su nivel máximo de condiciones con una estrategia previsible: harán el proceso tan lento como les convenga, para acelerarlo cuando usted ya no cuente con margen de maniobra”.

Por eso Ramírez le dice a Santos que “este es el momento” para pararse con los pies sobre la historia y definir si la prioridad es su reelección o si lo es la culminación de un proceso que garantice al país “verdad, algo de justicia, reparación y garantías plenas de no repetición”.

La precandidata le dice al presidente que si piensa en la reelección, continuará en una agenda infinita de temas y viajes que poco contribuyen a finalizar el conflicto. “Si escoge la historia, usted debe anunciar que no opta por la reelección y que continuará la negociación sin urgencias electorales. Así podrá demostrar a las FARC y a los demás actores ilegales que amenazan la seguridad y la paz de Colombia que ellos no doblegarán jamás a las instituciones ni al pueblo que usted juró defender”.

En la carta le dice a Santos Calderón que “si en verdad cree en la voluntad de paz” de esa guerrilla, culmine el proceso que usted inició “con las manos libres anunciando que no aspirará a su reelección y ponga a las FARC en claro que el límite del proceso será el del inicio de los tiempos necesarios para someter los acuerdos a la refrendación del pueblo colombiano antes de concluir su mandato”.

Esta es la primera carta en que un dirigente conservador le pide a Santos, de alguna manera, renunciar a la reelección. El presidente dijo que sólo definirá si opta por un nuevo mandato en noviembre, fecha límite que le otorga la ley para anunciar su candidatura. Sin embargo, hace tres semanas, a fines de mayo, el mandatario confesó que le gustaría que varias de sus políticas se reeligieran, el mismo día en que nombro a varios dirigentes, entre ellos Germán Vargas Lleras, el general (r) Óscar Naranjo, Juan Mesa, Gabriel Silva y María Emma Mejía como integrantes del equipo que trabajará por la defensa del Gobierno y la reelección de sus políticas.

Aunque la carta es a título personal, la Dirección Nacional del Partido Conservador ha reiterado previamente que su compromiso con la Unidad Nacional del presidente Juan Manuel Santos comprende el primer mandato y que luego quedarán en libertad de actuar. Posteriormente, los conservadores abrieron los escenarios para inscribir precandidaturas presidenciales. Hasta el momento Marta Lucía Ramírez lleva la delantera, al ser la única dirigente que ha confirmado oficialmente su aspiración.

Este es el texto completo de la misiva:

Sr. Dr.

JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA
E. S. M.

Señor Presidente:

Le escribo estas líneas teniendo muy presentes los ideales que nos unieron en el servicio al país, cuando fuimos compañeros de gabinete. Por ello quiero hablarle de algo que tiene que ver con su legado para la historia, porque siempre me he encontrado dispuesta a aportar ideas y críticas respetuosas y propositivas.

Todos deseamos la paz y ese anhelo merece cualquier esfuerzo siempre que avancemos de verdad hacia ese objetivo. Toda familia colombiana sueña con levantar a sus hijos en un país seguro y con oportunidades. Por eso encontrará en mí y en muchos el compromiso para lograr una paz duradera, cuyas condiciones son un Estado e instituciones fuertes y legítimas en que el imperio de la ley se aplique a todos por igual.

Sin embargo, el camino que usted ha escogido lo tiene atrapado entre las agendas urgentes de la reelección y la firme presión de las FARC para dilatar la negociación.

Como era previsible, ayer los representantes de ellos ya pidieron el aplazamiento de las elecciones e insistieron en su constituyente, que en las actuales circunstancias sería inconveniente. Hace pocos días descalificaron a la justicia colombiana, como ya lo han hecho en el pasado con el Congreso, los partidos políticos y en general con nuestros dirigentes e instituciones democráticas, lo cual rechazo.

Las FARC conciben la mesa de La Habana como el lugar para edificar una Colombia hecha a su medida, pero los colombianos no les hacemos el juego porque ya los conocemos. Por ello celebro su negativa a la solicitud de variar el calendario electoral.

Como a muchos, me preocupa que a nuestro Presidente se le quiera manipular por un grupo sin legitimidad ni representatividad del pueblo colombiano. Ellos sólo se representan a sí mismos pero usted Sr Presidente, en cambio, representa los valores republicanos de una democracia que ha venido fortaleciéndose y ganando en eficacia y credibilidad. En su representatividad está nuestro futuro y ello lo coloca ante responsabilidades superiores.

Ellos, como el paramilitarismo, serán recordados durante generaciones por su maldad sin límites en el secuestro, el trueque de personas, el abuso de la mujer como arma de guerra, el negocio de drogas, el tráfico de armas, las mutilaciones causadas por las minas, el desplazamiento de millones de campesinos y la extracción ilegal de oro en condiciones de esclavitud por comunidades de Chocó, Cauca y Urabá entre otros.

Usted y yo hemos acompañado la misión de nuestros militares y policías de enfrentar a los terroristas. Sabemos del sacrificio de nuestros héroes y de sus familias. Usted y yo hemos negociado a los más altos niveles del comercio internacional y sabemos que existen líneas rojas que jamás se podrán traspasar por más que el tiempo apremie.

Sr Presidente, le ofrezco con franqueza y claridad mi visión, porque Colombia merece altura política. Me inquieta ver cómo, a medida que transcurren los meses del proceso y entra el año electoral, va quedando usted bloqueado entre las posibilidades de aspirar a un nuevo mandato y la coacción de las FARC, apoyada desde más allá de las fronteras. Ello fue evidente en recientes semanas, cuando ese grupo manifestó respaldar su reelección, sin el rechazo contundente de su parte.

En esta coyuntura, cada día en La Habana aumentará el poder negociador de las FARC y tratarán de imponer su nivel máximo de condiciones con una estrategia previsible: harán el proceso tan lento como les convenga, para acelerarlo cuando usted ya no cuente con margen de maniobra. Pero ellos sólo son ellos y en cambio en Ud. estamos representados todos los colombianos.

Usted me conoce y sabe que siempre he sido una mujer de convicciones firmes y con vocación sincera de servir a Colombia. Y le aseguro que no he cambiado. Los 45 millones de colombianos sabemos y está escrito en la Seguridad Democrática, que la salida final del conflicto con las FARC requiere de una negociación política, pero no para imponer sus exigencias al país y sus instituciones, ni menos para definir el rumbo y modelo de desarrollo de nuestra Nación, sino para definir las condiciones en que dicha minoría podrá reincorporarse a la sociedad colombiana.

Usted, como yo, sabe que es este el momento para pararse con los pies sobre la historia y definir si la prioridad es su reelección, o si lo es la culminación de un proceso que garantice al país verdad, algo de justicia, reparación y garantías plenas de no repetición.

Si usted, Presidente, piensa en reelegirse, continuará en una agenda infinita de temas y viajes que poco contribuyen a finalizar el conflicto y por el contrario, generan cada vez más preguntas y desconcierto sobre el foco, como sucedió respecto de Otan, o el viaje a ayudar a Israel y Palestina a encontrar una salida a una tensión en la que EEUU y otros, llevan muchos años y recursos empeñados.

Si escoge la historia, usted debe anunciar que no opta por la reelección y que continuará la negociación sin urgencias electorales. Así podrá demostrar a las FARC y a los demás actores ilegales que amenazan la seguridad y la paz de Colombia, que ellos no doblegarán jamás a las instituciones ni al pueblo que usted juró defender.

Sr Presidente, si en verdad cree en la voluntad de paz de ellos, culmine el proceso que usted inició con las manos libres anunciando que no aspirará a su reelección y ponga a las FARC en claro que el límite del proceso será el del inicio de los tiempos necesarios para someter los acuerdos a la refrendación del pueblo colombiano antes de concluir su mandato.
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