Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/10/27 00:00

Más pistas sobre los responsables del crimen de los niños de Arauca

La Fiscalía reveló que se han hallado muestras biológicas en los morrales de siete de los 60 militares investigados por el atroz asesinato, aunque solo será el cotejo con el ADN de las víctimas el que arroje luces para dar con los autores.

Más pistas sobre los responsables del crimen de los niños de Arauca

Dos semanas después de que José Álvaro Torres llegara hasta las instalaciones de la Sijín en Tame, Arauca, para denunciar la desaparición de sus tres hijos, dos niños de 6 y 9 años, y una niña de 14, se tienen las primeras pistas sobre quiénes podrían estar detrás de lo que dejó de ser una desaparición para convertirse en un cruel asesinato.

La investigación es adelantada por un fiscal especializado de Arauca, con apoyo de un fiscal especial en asuntos humanitarios de Cúcuta, quienes a inicio de esta semana empezaron a entrevistar a sesenta militares que operan en la zona, con el ánimo de establecer su posible participación en los hechos. Y ya se tienen los primeros resultados.
El fiscal (e), Guillermo Mendoza Diago, aseguró que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, se encontraron manchas de sangre en las mochilas de siete de los sesenta militares que están siendo investigados, además de restos de semen en las prendas que vestía la niña. “El último informe que recibí sobre el caso dice que el uniforme de la niña tiene semen, eso facilita más las cosas, porque una muestra biológica permite una identificación indiscutible”, dijo Mendoza en entrevista con Caracol Radio.

La Fiscalía adelanta estudios que permiten saber si los otros dos menores fueron también víctimas de la violación, aunque “esta información se maneja como una hipótesis”, dijo Mendoza Diago.

Según el documento de la Fiscalía, “se realizó inspección judicial al equipo de campaña, resultando hasta el momento que de once equipos inspeccionados con prueba de verificación de muestras en prendas con reactivo blue star, de las cuales han dado positivo siete equipos, por lo que se realizó el embalaje técnico y se remitió al laboratorio de la Dijin, a efecto de solicitar se realice estudio con mira a establecer si hay fluidos, si los mismos son de origen humano y de ser positiva la respuesta se extraiga el ADN para futuro cotejo con ADN de las víctimas”.

Mientras tanto el Procurador, Alejandro Ordóñez, afirmó que la Procuraduría delegada para las Fuerzas Armadas asumieron también la investigación, y el el vicepresidente Angelino Garzón afirmó que si en este macabro asesinato "están involucrados militares (...) lo que han hecho es una ofensa al Estado colombiano".

Por su parte, el ministro de Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras señaló que la Justicia Penal Militar no abordará el proceso de investigación por este crimen. "El Gobierno condena estos hechos de la manera más enérgica y de una vez advierte que la investigación sobre los mismos no irá a justicia penal militar. Estos hechos no se pueden considerar actos del servicio y el conocimiento y la investigación de los mismos debe ser adelantada por la justicia ordinaria", señaló el ministro Vargas Lleras.

Hasta el lunes pasado los investigadores habían entrevistado a nueve personas de la comunidad de Caño Temblador de la vereda Flor Amarilla en Tame, donde los pequeños vivían desde hace dos años únicamente con su papá, cuando éste se separó de su esposa, y le correspondió hacerse cargo de los hijos más pequeños. Ellos eran los tres niños que desaparecieron la tarde del jueves 14 de octubre y fueron encontrados, horas después, muertos, tirados en una fosa, y con evidentes signos de estrangulamiento y heridas de arma blanca.

Además, revelaron fuentes del Ejército, se indaga sobre la veracidad (y la posible relación con el hecho violento) del testimonio de un soldado que prestaba guardia y que dice haber visto salir de la guarnición a un compañero que llevaba consigo, junto a su arma de dotación, un machete. El uniformado regreso horas más tarde, y de acuerdo con lo dicho por su compañero, se mostraba “alterado”. Horas después, se hizo cortar el cabello y procedió a lavar la ropa que llevaba puesta. Así mismo, los investigadores buscan confirmar versiones sobre presuntos antecedentes de abuso sexual de esa persona. Esta información fue confirmada por e fiscal Guillermo Mendoza Diago, este jueves.

La desaparición

José Álvaro Torres, padre de los niños, se separó de su esposa hace dos años. Desde entonces se hizo cargo de los tres hijos menores. Vivían en el sector de Caño Temblador de la vereda Flor Amarilla en Tame, Arauca, en la misma zona donde él trabaja como jornalero, y de donde el jueves, 14 de octubre, desaparecieron los niños.

Según un reporte de la Fiscalía, conocido por Semana.com, ese día José Álvaro salió de su casa rumbo a la de un vecino, donde estuvo hasta cuando el acelerador de la guadaña con la que estaba trabajando se dañó, y tuvo que regresar a su casa, a 500 metros de distancia, para recoger una herramienta que le permitiera reparar el daño.

Al llegar a su casa le dijo a sus hijos que hicieran el almuerzo. De nuevo, José regresó a donde su amigo. Sin embargo, la guadaña siguió dañada, por lo que su amigo decidió ir a casa de José a recoger unas llaves, cuando volvió le contó que no había visto a sus hijos. El hecho, pareció no cobrar importancia para José pues continuó en la vivienda de su amigo hasta las cinco y media de la tarde. Fue entonces cuando, al regresar, a su casa no encontró a sus hijos. Los buscó dentro de la vivienda. Le preguntó a sus vecinos. Pero no aparecieron.

Al día siguiente, el viernes, decidió irse para Tame. Quería denunciar la desaparición de sus hijos. Y cuando estaba en las instalaciones de la Sijín, el sábado, recibió una llamada donde le decían que tenían noticias de los tres niños y que debía regresar a Caño Temblador. El presidente de la junta de acción comunal del lugar le dijo que había visto una fosa en donde se asomaba una pierna, al parecer de un niño. Minutos después, se confirmó. En la fosa estaban sus tres hijos. Muertos y con señales de haber sido atacados con arma blanca.

El hallazgo de la fosa también fue confirmado por la Fiscalía especializada de Arauca, al recibir una llamada telefónica por parte de la Directora Seccional, encargada de la defensoría pública, en la que decía que la habían hallado en la misma zona donde habían desaparecido los niños. La Cruz Roja corroboró el hallazgo. Lo cuerpos que estaban en la fosa correspondían a los de los menores que estaban perdidos. Eran los hijos de José Álvaro Torres.

El domingo, 17 de octubre, se ordenó a la Policía Judicial practicar la inspección judicial en el lugar de los hechos, con el fin de obtener elementos probatorios y evidencias materiales de lo que había pasado. Para recuperar los cadáveres se necesitó de la ayuda de la Cruz Roja. El lunes 18 de octubre, un helicóptero que la fiscal encargada del caso había solicitado la noche anterior, salió rumbo al lugar donde encontraron los cuerpos para llevarlos a Tame, donde el martes 19 de octubre, fueron enterrados.
 

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