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| 2/7/2009 12:00:00 AM

“Mátenlos y vámonos”

Sigifredo López, el único sobreviviente de los 12 diputados del Valle del Cauca, relató cómo las Farc asesinaron fríamente a sus compañeros en una tragedia que conmocionó a todos los colombianos.

El 28 de junio de 2007, Colombia se estremeció con la noticia de la muerte de 11 diputados del Valle secuestrados el 11 de abril de 2002. Aunque en un principio las Farc negaron su responsabilidad, tiempo después, y con información de los computadores de 'Raúl Reyes', el país conocería la escalofriante verdad: habían sido asesinados por las Farc el 18 de junio de ese mismo año.

En medio del duelo llegó la noticia de que Sigifredo López, uno de los diputados, aún se encontraba con vida porque, según las Farc, estaba en otro campamento. Guardaría él desde ese entonces la verdad sobre los hechos como testigo de los últimos momentos de sus compañeros.

El pasado jueves, seis años y 10 meses después de haber sido secuestrado, Sigifredo López volvió a la libertad y contó qué pasó con sus compañeros. La historia comienza el 17 de junio. Aunque estaban en el mismo campamento, las Farc los mantenían separados en dos grupos. Ese día López hablaba con Ramiro Echeverri (uno de los diputados) sobre compartir un plástico para la lluvia, cuando un guerrillero los mandó callar. "Nos dijo: '¡hijueputas, dejen la bulla!'. Y yo le respondí: 'mire señor, no nos hable así'", recordó López.

'Pocillo', el segundo al mando del frente 30 de las Farc, llevó a López a unos 30 metros del campamento. "Allá le pregunté al oficial que qué me iban a hacer. Y me dijeron: 'es que usted es muy rebotado, un insubordinado'". El guerrillero le puso una cadena de eslabones gruesos en la mano y lo ató a una palma de chonto. Este castigo le salvaría la vida.

A las 11 de la mañana del día siguiente los diputados hacían fila para el almuerzo, pero López y su guardia debieron comer en su nueva posición, desde donde no podían ver a los demás. Hacia las 11:30 se escucharon dos disparos, y luego dos más.

"Me tiré al piso, pensé en el rescate, y lo único que recuerdo es que pedí a Dios que me protegiera. Después de unos tres minutos empezaron unas ráfagas. Oí al oficial que había ordenado mi encadenamiento que dijo '¡que no los dejen ir, no los dejen ir!'"

Tiempo después López sabría lo que había pasado 30 metros arriba de donde él estaba. "Me contó lo que pasó un guerrillero. Cuando escuchan los dos disparos y la respuesta, alguien dijo 'se entraron los chulos', y el comandante dijo 'mátenlos y vámonos'".

López esperó inmóvil en el piso por 10 minutos. Un guerrillero visiblemente afectado llegó hasta donde el diputado, revisó la cadena y se sentó en un tronco cercano en silencio. Llegó otro guerrillero. "El uno le dijo al otro que se quedara aquí, que iba a preguntar qué hacer con este señor, o sea yo".

Empacó lo poco que tenía y empezó a caminar por orden del guerrillero. Pero no era el camino de siempre. Entonces el diputado preguntó por su maletín, y el guerrillero gritó: "Usted siempre jodiendo, ¿no ve que los chulos se metieron? ¡Agradezca que está vivo!".

Pero López sabía que algo estaba mal y que no había sido el Ejército el que había entrado. "No hubo combates, ni helicópteros, porque si hubiera habido combates, no habría dormido yo a 10 minutos durante la noche anterior, ni tampoco durante los días siguientes".

Al preguntar por sus compañeros le contestaron que ya los habían sacado. Luego, y de boca del mismo guerrillero que le contó de la orden del comandante, conoció que habían entrado seis guerrilleros del frente 29 sin avisar.

Diez días después, a las 4 de la mañana, López supo como toda Colombia del comunicado de las Farc que anunciaba la muerte de los diputados. Escuchó incrédulo la noticia en la radio, pero pronto tuvo que enfrentar que era verdad.

"Los mataron por física cobardía, eso fue un vil asesinato, es lo que se llama un crimen de guerra, por paranoia, porque ellos tienen una orden que si les van a quitar el trofeo, primero los asesinan".

Ese día, los guerrilleros del frente 30 de las Farc confundieron a seis combatientes del frente 29 con una redada del Ejército. Entonces cargaron las armas y rodearon a los 11 diputados. Dispararon.

"El terrible asesinato de mis compañeros es una huella en el alma que el pueblo colombiano jamás podrá olvidar. Ellos eran sólo vida y se las arrebataron miserablemente. Jamás merecieron ser asesinados como fueron asesinados por las Farc el 18 de junio a las 11:30 del año 2007".
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