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| 7/23/2011 12:00:00 AM

Matrimonio por conveniencia

Los verdes entran a la Unidad Nacional, pero aun así los días de ese partido podrían estar contados.

En su discurso del 20 de julio, el presidente Santos anunció con gran bombo la llegada del Partido Verde a la Unidad Nacional. La noticia tomó por sorpresa a los colombianos y también a algunos de los miembros de ese partido. Fue justificada con el argumento de que la nueva alianza tenía por objeto brindar un apoyo a los programas de gobierno del presidente Santos, así como volver realidad algunos de los elementos del programa del Partido Verde.

El anuncio, sin embargo, puede acabar siendo más un acto de mercadeo político que un cambio en la correlación de fuerzas de la coalición de gobierno. Al fin y al cabo, el Partido Verde no estaba en la oposición y en Colombia no estar en la oposición es estar con el gobierno. Tanto es así que esa colectividad ha votado más veces a favor de las iniciativas del gobierno que el propio Partido Liberal, que se supone es su principal socio en la Unidad Nacional. Por otra parte, el Partido Verde está representado en el Congreso solamente por cinco senadores y tres representantes, lo que significa que a nivel parlamentario es apenas una fuerza marginal.

Siguiendo la tradición colombiana, la alianza fue presentada como un acuerdo programático y no burocrático. Sin embargo, eso siempre acaba siendo al revés. Santos y Lucho no mintieron cuando dijeron que durante las negociaciones no se había tocado el tema de los puestos. Esas cosas nunca se hablan de frente, pero en el fondo los dos entienden perfectamente cómo es el maní.

El Partido Verde ve las próximas elecciones como su última oportunidad de supervivencia. Aspira a ganar un número importante de alcaldías, un par de gobernaciones y a elegir cerca de mil concejales y diputados en todo el país. Y para esto se necesita lo que los políticos llaman "oxígeno", es decir, una manito del Estado en materia de puestos y contratos para mantener alineada la tropa. Por eso no es imposible, a pesar del anuncio de Lucho de que no había "misterio ni ministerio", que sí acabe habiendo un ministerio. Si Santos llegara a tomar esa decisión, lo haría unilateralmente sin consultar con las directivas de ese partido.

En el trasfondo de este matrimonio en luna de miel hay una realidad que pocos se atreven a mencionar: la ola verde no fue más que una ola. El partido que había nacido de ese movimiento estaba fundamentado en la personalidad de Antanas Mockus como respuesta a lo que él llamaba el estilo 'todo vale' de Álvaro Uribe.

Y esa ola moralista, en un momento dado, llegó a tomarse el país y casi le quita la presidencia a Juan Manuel Santos en las pasadas elecciones. Pero tan pronto estas terminaron, la ola se diluyó en la arena. Los dos elementos que hicieron posible el movimiento, Mockus como el bueno y Uribe como el malo, desaparecieron. El exalcalde acabó siendo más un símbolo que una fuerza política y el estilo de gobierno de Uribe desapareció con la llegada del nuevo Santos. Sin esos dos antagonistas, el partido perdió su razón de ser. Peñalosa hoy es más U que verde. Lucho Garzón es ante todo luchista. Y Sergio Fajardo, además de protestar por la unión, nunca se ha sentido cómodo en el partido.

¿Cómo y por qué se llegó entonces a ese matrimonio?

Todo empezó con una carta que le envió Lucho Garzón el pasado 21 de junio al presidente Santos, ofreciéndole su solidaridad frente a la mano negra que el primer mandatario había denunciado.

"…En nombre del Partido Verde, le expreso nuestra solidaridad y voluntad de ser útiles al objetivo común de la paz y el fortalecimiento de la democracia", dice Lucho en la carta.

Esa declaración de amor recogía la preocupación de muchos miembros del Partido Verde que sentían que no estaban en nada. Ni eran oposición ni estaban oficialmente en el gobierno. Además, la causa de la lucha contra la corrupción la habían perdido, pues esa cruzada la encabeza en la actualidad el presidente de la República. Sin esa bandera, sin Mockus y sin maquinaria, los tres y medio millones de votos del Partido Verde se estaban esfumando. Habrá que ver si casándose con Juan Manuel Santos sobrevivirá.
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