Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/21/1990 12:00:00 AM

MATURANA SE CONFIESA

El técnico de la Selección Colombia, con el periodista Jose Clopatofsky como confesor, habla sobre sus experiencias en el fútbol en "Maturana", un libro que sale esta semana al mercado. Por considerarlo de interes para sus lectores...

En la vida del pais estamos pasando por un proceso histórico que nos va marcar por mucho tiempo, por muchas generaciones. Nadie puede negar que en todos los estamentos de la nación entra el dinero del narcotráfico. Se ve en la construcción, en los almacenes, en los automoviles, en los aviones y en muchos otros campos de la sociedad. Al futbol, que es una actividad social, tambien tenia que llegar tarde o temprano.
El problema ha adquirido unas caracteristicas internacionales preocupantes, a tal punto que la narcomania que rodea a Colombia ha llevado a desconocer muchos de sus valores. En el pais les achacan a los narcos cuanto sucede pero es probable que no todos los males los causen ellos.
Si esa es la imagen que hacia adentro le hemos proyectado al pais, resulta apenas natural que esa misma imagen trascienda las fronteras. Si por casualidad llega algún hincha del Nacional, lo cito como ejemplo, y con dinero bien habido desea que se compren dos o tres jugadores, no falta quien afirme que se trata de dineros calientes. Y en el exterior la prensa informa de inmediato que el narcotráfico esta absorbiendo a los equipos.

Estando en Ecuador, leí de un señor, cuyo apellido no recuerdo, que puso en efectivo un fajo de billetes para el equipo de Filanbanco. Lo mismo esta ocurriendo en Italia y en otros paises, pero alla los llaman mecenas y no narcotraficantes.
Hace algun tiempo escuche que un egipcio residente en Londres, dueño de una inmensa fortuna, habia puesto a ordenes del equipo de su pais su avion privado, y brindado a sus hombres toda clase de facilidades y enormes premios para que se entrenaran sin afugias y se sintieran bien estimulados. Nadie lo tacho de narcotraficante, sino que fue tenido como un mecenas que pasara a la historia.
En cambio, a Nacional le han endilgado muchas historias. Conozco el club desde mi infancia y se que por sus arcas no han pasado nunca dineros dudosos. Hernan Botero partio en dos la historia del equipo al asumir la presidencia en 1971 y sostenerla hasta 1982, año en que vendió sus acciones. Antes de Botero, el club siempre era undecimo o antepenultimo.
Los jugadores acostumbraban a pasarse la mitad del partido contando las cabezas en la tribuna para ver si habria dinero con que pagarles. Botero se consagró al equipo con una dinámica demoledora. Era dueño de hoteles y de empresas y nadie ignora que su familia fue muy acaudalada siempre. Nunca se habia oido un solo rumor sobre él, por el contrario, inspiraba respeto. Doctor Botero, le decian todos.

Irrumpió en Nacional y le inyecto dinero, pero uno al punto se daba cuenta de que no eran dineros como los de los mafiosos de ahora, que llegan a los almacenes, preguntan cuanto vale el automovil y de una vez van repartiendo las propinas para que se lo entreguen mas rapido. Botero regateaba hasta el ultimo centavo. Peleaba por cien pesos, lo cual prueba que a el si le dolia la plata y que la mantenia bien contada. No la ganaba propiamente para botarla.
La manejaba con escrupulo y tino. Después, Botero salio involucrado en asuntos de lavado de dólares y fue extraditado. Nunca me puse a averiguar en profundidad la certeza de tales cargos. Pero sigo pensando para mis adentros que si en verdad hubiera trajinado con narcodolares, Nacional habria marcado en esa epoca una verdadera evolución en el fútbol porque Botero poseia una gran visión para conseguir jugadores. Muchos se le quedaron en deseos precisamente por falta de dinero.

Si Hernán Botero, estoy convencido hoy, hubiera dispuesto de dinero en abundancia, Nacional habria sido otro Real Madrid.
Dos directivos mas jovenes me han tocado en los ultimos tiempos, Sergio Naranjo y Victor Raul Taborda. Naranjo es un hombre que presenta una vida diafana, incuestionable. Esta metido en la política, expuesto cada dia al juicio publico; si hubiera algo dudoso en su pasado, ya se lo habrian sacado en cara. Ha sido conocido como un banquero honesto con una gran visión empresarial, cualidad que aplicada a Nacional ha acabado por darle la importancia que se merece.
Victor Raul Taborda tiene mucho dinero, o tuvo, pues se le debe ya de haber consumido bastante sosteniendo a un club como este, que a cualquiera le va minando los recursos. No solo el es acaudalado. Lo son igualmente sus hermanos, propietarios de empresas y negocios rentables. Sus familiares andan como locos tratando de sacarlo del futbol para que no liquide su capital.
Se ve a las claras que su dinero no es de ahora y que nació en un buen colchon. No era Victor y paso a ser don Victor en dos meses. Victor Raul Taborda siempre ha sido persona respetable en Medellin, con negocios a la vista de todo el mundo.

Con esa gente en la directiva del Nacional puedo afirmar que no hubo narcodólares. Nunca vi dinero de ese pasar por sus arcas, por su caja fuerte, por sus cuentas. Que habia gente que venia y nos regalaba plata a los jugadores, pase. A mi puede darme dinero el que sea, yo sigo siendo el mismo.
Si a un jugador lo llama una persona que quiere regalarle un millón de pesos, por que no habria de recibirlo siendo que no se esta creando ninguna obligación? Es un regalo y punto. Quien lo hace es un hincha, que puede tener marcado sobre si cualquier estigma; pero el acto no compromete a nadie ni impone condiciones.
De pronto aparece cualquier persona y dice: "Hombre, quiero regalarles a los muchachos diez millones de pesos".
No voy a decirle que no; que los traiga. En una época eso era muy frecuente en los clubes pero nunca en la Selección.
Cuando ganamos la Copa Libertadores mucha gente se acercaba y nos decia: "Tenga esto, tome este regalo, reciba este premio". A Usuriaga le dieron un reloj y asi a muchos. No se de nadie que haya perdido nada de su posición por haber recibido un presente.

Tampoco en torno a la Selección Colombia hay ninguna sospecha. A Leon Londoño lo conoce todo el pais, pero porque anda golpeando puertas y buscando recursos para financiar sus equipos, empleando su ingenio en conseguir los fondos necesarios para sostenernos. Por Leon, meto la mano en la candela.
Pero entremos en tema. No olvidemos, primero, que esos tipos de los dineros calientes gozaban hasta hace un tiempo de plena aceptación en sociedad. Eso me lo decia recientemente Pizarro Leongómez, al recordarme que la alta sociedad los habia incorporado y asimilado. La casa de don Fulano era el sitio normal de reunión; muchos de ellos hacian politica en la plaza publica y estuvieron incluso sentados en las Camaras, en los Concejos, sin que nadie mostrara mucho afan por averiguar en que andaban. Se les dieron posibilidades y, por ende, se terminó por aceptarlos en la vida del pais.
De un momento a otro las cosas se les voltearon y ahora son leprosos.

Que Pablo Escobar es un hincha furibundo del Nacional es la mentira mas grande que quepa imaginar. Conoci a Pablo Escobar, no lo niego, y converse con él en varias ocasiones cuando yo residia en Medellin. Una noche cualquiera lo encontre en una discoteca y me entere que habiamos estudiado bachillerato en el mismo liceo, pero el un año mas atras que yo.
Nunca entablé con el una amistad especial. Simplemente lo conocí y aun me sigue pareciendo una persona interesante--asi no pueda compartir sus própositos ni sus métodos--, porque quien logra hacer lo que el ha conseguido, partiendo en dos mitades la cronologia del pais y metiendose quizás en su historia, debe de ser alguien de unas condiciones peculiares.
Se que le encanta el futbol, pero para jugarlo, no para meterle plata. Y estoy casi seguro de que si un dia se decide a gastarle un peso a esto, se lo va a invertir al Medellin, del cual es hincha apasionado.
Digo si decide meterselo, porque con tantas cosas como ahora suceden, debe andar en preocupaciones muy distintas al fútbol.

El fenómeno de masas que creo Nacional en Antioquia hizo que mucha gente se volteara a apoyar sus colores incluida mi esposa. Quiza tambien Pablo Escobar sintiera simpatia por sus logros. A veces en los clasicos el solia decir a sus amigos que ojala ambos equipos empataran, porque no queria que Nacional le ganara al Medellin.
No vió cumplidos sus deseos porque casi siempre derrotabamos al DIM, por una razon basica: no hay un placer mas agradable que vencer al rival de patio.
Hubo también algunos otros personajes que se acercaban al equipo. Por ejemplo, "Pelusa" Ocampo, quien si era hincha reconocido del Nacional, les regalaba dinero a los muchachos que marcaban anotaciones y cosas por el estilo.

Pero todos ellos son tipos externos, que ponen algo y se van, y nunca hicieron parte de la organización deportiva. Su dinero no toca al club. ¿Se imaginan el zafarrancho que se armaria si esa plata pasara por las arcas de la entidad?
Pienso que en los demas equipos debe de ocurrir algo parecido puesto que los prejuicios sobre este asunto tan candente continuan predominando en las conversaciones y tertulias. A cualquier colombiano que se le pregunte por el tema de inmediato responde que el America es de fulano de tal, Millos del otro, etc.
Esos dineros colaterales acabaron inflando el futbol y marcaron un punto de viraje en el que pueden ser dañinos si no se cuenta, como escudo, con la madurez de los jugadores. Porque la realidad es que el club estudia sus finanzas, reajusta sus presupuestos--hablo del Nacional porque en la Selección Colombia no hay contratos--y hace despues sus arreglos con los jugadores. Fulano de tal pide diez millones al año y los directivos le responden ofreciendole seis, que es lo presupuestado y lo que la entidad esta en capacidad de pagar.

Entonces, alguien que no hace parte de la organización deportiva le dice al jugador: firme alla por ese dinero, que yo le pago a usted el resto por aparte, y en la realidad el futbolista ha completado su requerimiento y comienza a ganar la plata que queria. Pero ocurria con frecuencia que al siguiente año el mismo jugador llegaba donde Sergio Naranjo a pedir de nuevo los diez millones y ya el mecenas no aparece por ningun lado a completar la paga. Y de paso, Naranjo comienza a ofrecer menos, y es entonces cuando los muchachos salen asustados diciendo: "Me van a rebajar".
Aqui debo entrar yo a explicarle al jugador que esa quimera se acabó, que un dinero es de la entidad y el otro de un voluntario ajeno al equipo. Por fortuna ha empezado a restablecerse el equilibrio.
Hubo siempre de por medio una cierta condescendencia de algunos directivos para que este fenomeno se convirtiera casi en una costumbre, en especial en lo referente a los premios. El club nos daba 30 o 40 mil pesos por ganarle un clasico al DIM. De pronto aparecia un hincha y ofrecía: "Yo pongo 80 mil mas", pero nunca se los daban al presidente del Nacional para que fuera el quien los entregara. Simplemente mandaban ofrecer con alguien la prima. Eso no es nuevo. Sucede desde mis tiempos de jugador.

En Colombia hay una ley, la ley marco, segun la cual a ninguna persona natural se le permite ser dueña del pase de los jugadores. Para nadie es un secreto en el mundo del futbol que los pases de Alvarez, Perea y Gildardo no pertenecen al Nacional sino a unos hinchas que los pagaron y se los prestaron al club. Aclaro que el de Higuita si es de la entidad, pues el empezó desde las divisiones inferiores. Ellos no aparecen como dueños porque la ley se lo prohibe. Los tienen registrados entonces a nombre del club, corriendo de paso el enorme riesgo de perder su dinero porque tampoco pueden transferirlos.
Si quieren venderlos, debe ser Nacional o el club en cuestión el que realice el negocio. Asi y todo, ellos continuan alli exponiendo la plata, en aras de fortalecer la nómina del equipo, pero sin garantias especificas, porque lo impide la ley marco.
Se llegó a un extremo en que esto de los pases se hacia por el simple interes de la especulación financiera.
En Bucaramanga, cuando yo jugaba en el Atlético, un odontólogo amigo mio que oia todo el dia que a este lo vendieron por cinco millones, a aquel por seis, al otro por diez, me dijo: -Hay un jugador que se llama Oscar Muñoz, cuyo pase en las inferiores de un equipo aficionado me lo estan ofreciendo por cien mil pesos. Voy a comprarlo porque se que en dos o tres años tengo ahi una inversión de cuatro o cinco millones.

Probablemente la gente de negocios de ahora tambien piensa con la misma mentalidad. Compro a un jugador por 30 ó por 40 millones de pesos, y si continua la evolución que esta viviendo el futbol colombiano y así mismo su proyección internacional, mañana podré venderlo en 600 o 700 mil dólares. Ese si es un negocio...
¿Son gente de bien estos particulares, ajenos a los clubes, que han ayudado al fútbol? No puedo aseverarlo rotundamente, porque una persona que cuente hoy con recursos claros no los mete en el futbol por esta epoca. Se invierten son los dineros faciles, porque seria absurdo trabajar equis años y reunir una determinada suma de dinero para luego invertirla comprando el pase de un jugador, pues si a ese hombre le parten una pierna o un dia decide dejar de jugar, la plata se evapora. Definitivamente, suelen ser dineros sobrantes los que han caido al fútbol.
Pero dicha bonanza no dejo de traer tambien sus consecuencias futbolisticas porque se equilibraron las cargas entre extranjeros y nacionales y aumentaron las motivaciones para el jugador criollo. Antes yo jugaba por diez pesos y Semenewicks, a mi lado, cobraba 200 ó 300. Ahora ganariamos lo mismo. En poco tiempo el jugador colombiano se puso a la altura del extranjero, incluso en el America. A ellos todavia les gusta mas el foráneo, pero de todas formas vimos a Coll, a Herrera, a Sarmiento marcharse para alla porque les iban a pagar muy bien.

Todas las transacciones comenzaron a repercutir economicamente en favor del gremio, pues a medida que subian las cifras los porcentajes percibidos por los muchachos resultaban mas interesantes. Esa proporción empezó a reflejarse también en su estilo de vida, en su bienestar y, por ende, en la calidad de su juego.
No comparto la tesis de que hubo sobrevaloración del jugador colombiano, pues lo que ha estado sucediendo en la practica es que se acaba la subvaloración en que hasta hoy se hallaba.
Me lo decia "El Zurdo" López en estos dias: ¿dónde hay en America jugadores como Higuita, Redin, Guerrero, Valderrama, Chonto o Escobar?. No existen y por eso ganan bien.
Lo que pasa es que antes cobraban los Cueto, los La Rosa, los Rossi, porque eran mejores que los nuestros, pero ahora resulta que en Suramerica los colombianos son los que tienen la soltura, la picardia, la malicia, son los mas sobresalientes. A eso ponganle la firma. Al lado de ellos, los demas son duritos, pesados.
Las figuras de hoy estan ganando de acuerdo con el momento histórico que les toco vivir. Mañana o pasado cambian las cosas, viene otra ola de jugadores de pronto menos dotada, aparece en Argentina una generación de fenómenos y los papeles cambiaran, porque al buen jugador se le buscara dondequiera que este.

Tanta calentura debera ir pasando poco a poco y todos debemos unirnos alrededor de las muchas cosas buenas que poseemos. Si matan a alguien y el mismo dia se vende en millones de dolares un cuadro de Botero en Paris, que se coloquen ambos hechos al mismo nivel en los titulares y asi empezamos a equilibrar nuestros valores.
Colombia ha puesto muchas muertes, no hay duda, pero son pocas junto a las victimas de la Plaza Tiananmen, de Pekin, o a los millares de rumanos que sacrifico Ceausescu y asi por el estilo. Somos víctimas del problema del narcotráfico, lo estamos sobreviviendo, pero no es nuestro invento.
En Tokio habia un italianito periodista que se dedicó a preguntarme sobre el narcotráfico en Colombia. Y joda y joda con eso en una rueda de prensa, hasta que le conteste: -No le voy a negar que tenemos ese problema porque no puedo tapar el sol con las manos. Ese lio es el producto de un pais que crece y, dentro de ese pais, la ciudad que mas crece es Medellin y por eso es la mas afectada. Sin embargo, recuerde que eso no lo inventamos nosotros. Que en Antioquia tiran bombas. Si. Pero nunca son tan violentas como las de la ETA. Hay terrorismo en Colombia, pero nunca comparable como el que se ha vivido en el Medio Oriente. Que tenemos narcotraficantes, si, pero son aprendices al lado de los de ustedes los italianos, que son los papas del resto. Como seran de famosos los suyos que hasta son temas de peliculas y libros. O sea, hay dos alternativas frente al fenómeno del narcotráfico. O ustedes aprendieron a convivir con el problema o ya acabaron con el. Si pueden, ayudennos a superarlo.

El tipo se sentó todo colorado en medio de las risas de los otros periodistas y no volvió a preguntar. No le habia dicho mentiras.
Una vez León Londoño me refirió un ejemplo muy sabio: -Cuando yo estaba niño, oia siempre que en Francia no habia sino maricas y vagabundas. Cuando llegue alli por primera vez encontre a una gente sensacional. Y conclui que no se puede generalizar.
Eso sucede cuando hablan de Colombia en el exterior; somos todos malos, sin remedio.
Durante el Mundial seguramente me tocaran otros encuentros de este género con la prensa y les voy a explicar a los reporteros que somos conscientes de nuestros problemas pero que al mismo tiempo estamos luchando por salir de la olla. Esa es la verdad. La única manera de hacerlo es con su ayuda, voy a decirles, pues internamente hemos volcado inmersos recursos económicos y puesto los muertos y la mala imagen, mientras en Europa y America millones de personas siguen consumiendo la droga.
¿0 es que en Colombia muere gente por sobredosis como sucede a diario en Nueva York o en Londres?
Yo he visto en Europa los muchachitos tirados por ahi, envenenandose con drogas. Y mientras alla sigan consumiendo sin medida, nuestra batalla será completamente desigual.

En el año y medio último se han recrudecido algunos problemas del futbol colombiano, achacables en buena parte a la presencia del narcotráfico, como, por ejemplo, el secuestro de un arbitro.
Pero a nivel del fútbol-juego, de su manifestación deportiva, pienso que el narcotrafico no ha tocado nada. Entre los directivos si causo panico y paralisis, una especie de alto, sin duda indispensable para hacer una reflexion. Pero entretanto se siguio entrenando y trabajando con la certeza de que todo lo que sucede es externo al mundo de quienes practican el fútbol. ¿Que puede hacer un jugador cuando secuestran a un arbitro? Nada. O casi nada.
Eso fue, de todas maneras, una llamada de atención para los mismos arbitros, que se estaban convirtiendo en protagonistas de los partidos, como producto del mismo fútbol y de sus deficiencias. La gente entiende que el juez se equivoque como humano, pero cuando empieza a notar que esos errores tal vez sean premeditados, se atreve a tomar juicios y decisiones. Tanto en el secuestro de uno como en la muerte del otro, no me atreveria a decir hasta que punto los mismos arbitros tuvieron parte de la culpa.

También lleva la radio su cuota de responsabilidad. El hincha normal es el que cobra su semana, paga el mercado, guarda lo de los buses y compra su boleta de futbol, para compartir con su equipo la alegria de ganar. Pero luego pasa el resto de la semana oyendo por las emisoras pésimos comentarios de los arbitros, que hubo decisiones amañadas, etc. A ese hincha se le forma la idea de que los jueces tal vez esten perjudicando deliberadamente a su equipo. Y si en la cancha insisten en decirle que "ese arbitro no me gusta, que me parece tal cosa, y demas", entonces a ese fanático lo van enardeciendo a tal punto que cualquier cosa puede pasar.
Por último, no esta exento de culpa el jugador que en la entrevista radial se lanza a repetir que el arbitro los robó.
Cae igualmente en el pecado el director tecnico que pretende ocultar su incapacidad escudandose en los jueces.
El mundillo del fútbol es un conglomerado tan amplio que a nadie se le puede acusar directamente. La culpa debe ser repartida entre todos.

En el fútbol estamos pagando demasiado caros los problemas que agobian a la sociedad. Ya renunciamos a algo que dificilmente se nos vuelve a dar, como fue la oportunidad de que un equipo de jugadores colombianos ganara la final de la Copa Intercontinental de Clubes. Por fisico miedo.
Porque eso fue lo que les dio a los directivos ante unas amenazas de cuyos fundamentos ni siquiera estaban seguros. Dijeron, apaga y vamonos, que aqui nos vamos a morir del susto.
Se paró el campeonato y pago Nacional los platos rotos, y con el equipo verde, el fútbol colombiano en su conjunto. Se perdió la continuidad y la forma ideal que se esperaba para esa gran ocasión.
¿Qué cambió la situación con parar el campeonato? Nada.
O sí, un escándalo internacional agravado.
En Inglaterra hubo 200 muertos y siguieron jugando. Mataron a un arbitro y continuaron de todas maneras sus torneos. Han muerto jugadores en las canchas y no ha pasado nada. Desde luego, se hace un llamado serio a la responsabilidad individual y colectiva. Y se toman medidas.
En cambio, en Colombia cancelaron el campeonato, lo que el resto del mundo no puede interpretar sino como el terrible espejo de una situación interna cuya gravedad hemos magnificado innecesariamente, por no saber medir los hechos en su real significado.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.