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| 7/7/2012 12:00:00 AM

Mauricio Santoyo: el general en su laberinto

La decisión del general Mauricio Santoyo de ir a juicio en la corte que lo juzga en Estados Unidos es una apuesta riesgosa, pues se expone a pasar varias décadas en prisión.

A finales de la semana pasada se vivió una imagen inusual en una corte de Justicia estadounidense. Por primera vez en la historia, un general colombiano estaba frente a un juez en calidad de acusado.

El jueves, el general (r) Mauricio Santoyo se presentó ante Thomas Rawles, juez de la Corte de Alexandría, en el estado de Virginia. Tres días antes había viajado desde Bogotá en un avión de una agencia antidrogas para responder por los señalamientos de la Justicia gringa que lo relacionan con delitos vinculados al narcotráfico. El exoficial colombiano no estaba esposado, lucía una camisa azul y pantalón oscuro, y se le veía tranquilo, acompañado del  abogado John Zwerling.

Ese día la diligencia judicial apenas duró cinco minutos. El juez le informó brevemente que había sido detenido para que responda por los cargos de narcotráfico y su abogado solicitó que la diligencia se suspendiera hasta tanto se defina si es posible que su cliente obtenga una visa especial. Santoyo entró al país en un avión de la DEA, por lo que su estatus migratorio no está definido y, según consideró la defensa, es lo primero que hay que aclarar antes de solicitar su libertad bajo fianza. El juez decidió congelar la audiencia y, mientras se define la situación, Santoyo estará bajo custodia del Servicio de Alguaciles Federales de Estados Unidos y su sitio de reclusión será el Centro de Detenciones de Alexandría, donde ha permanecido desde su arribo a ese país.

El viernes Santoyo nuevamente compareció, pero esta vez ante el juez James Cacheris, quien conocerá a fondo el proceso contra el alto oficial. En esta segunda diligencia, llamada audiencia de imputación de cargos, Santoyo escuchó sus derechos y fue formalmente acusado en virtud de un expediente que existe en la Justicia de Estados Unidos, que lo vincula al tráfico de drogas hacia ese país en alianza con la llamada Oficina de Envigado y grupos de paramilitares colombianos. Santoyo se declaró inocente.

Lo que sigue es que los abogados reciban formalmente las pruebas en contra del general y tendrán al menos 70 días para preparar la defensa. Entre tanto, en Colombia, la Fiscalía General inició una serie de pesquisas para ubicar los bienes del general y establecer su procedencia. Un fiscal de la Unidad de Lavado de Activos recibió la orden de trabajar con expertos del CTI para rastrear los bienes en todo el país y establecer si son legales. La Unidad Especial de Información y Análisis Financiero (Uiaf) rastreará los movimientos bancarios de Santoyo. Por cuenta de los convenios de cooperación internacional, la Fiscalía de Colombia recibirá el expediente que hay en Estados Unidos y este podrá ser usado como prueba en caso de que se establezca que Santoyo hizo fortuna con dineros ilícitos.  

La decisión de Santoyo de declararse inocente implica que, por ahora, el exoficial está decidido a ir a un juicio en donde esperará demostrar su inocencia. No se trata de una decisión de poca monta.

Si esta estrategia no le funciona, se expone a purgar una condena que puede superar con facilidad los 20 años. En la última década, todos aquellos que han decidido ir a juicio en los estrados norteamericanos han sido condenados. Diego Montoya, alias Don Diego, purga 45 años. Joaquín Mario Valencia, esposo de la patinadora Luz Meri Tristán e integrante del cartel del Norte del Valle, recibió 40 años, condena similar a la de Carlos Patiño, alias Patamuro. Una de las más 'bajas' puede ser la del exsenador guajiro Santander López Sierra, el tristemente célebre hombre Marlboro, que deberá estar tras las rejas 29 años. Estos son algunos de los más de 20 narcos que han recibido duras condenas. El general no ha sido vencido en juicio y no está probado que sea un narco, por supuesto, pero la suerte que han corrido todos los que optaron por declararse inocentes no le augura un camino fácil. Además, el hecho de ser uniformado puede hacer aún más difícil su defensa: "Si usted es o ha sido policía, acá en Estados Unidos, la Justicia es más dura con uno que con un mafioso porque acá el tema de los servidores públicos señalados de ser corruptos es castigado mucho mas duro", contó a SEMANA un exoficial detenido allá.

En caso de que optase por colaborar, Santoyo enfrenta una decisión difícil. Uno de los aspectos claves para negociar con la Justicia estadounidense consiste en delatar a sus eventuales socios o cómplices. Y no a cualesquiera. Solo si delata 'hacia arriba' podría, eventualmente, conseguir beneficios como sustanciales rebajas en su condena. De poco le serviría acusar a oficiales que estuvieran por debajo de él. Por su rango de general y por los cargos que llegó a ocupar, no son muchos los que estuvieron 'arriba' de Santoyo a los que pudiera señalar como presuntos involucrados en los cargos de los que se le acusa. Por lo pronto, al declararse inocente, no parece ser esa su intención. Pero, ante la gravedad de las acusaciones y la pena que enfrenta, podría cambiar de idea.
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