Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1996/12/23 00:00

MAUSS Y EL METRO DE MEDELLIN

MAUSS Y EL METRO DE MEDELLIN

No hay duda de que si algún día se escribe la historia de los escándalos de corrupción en la Colombia de finales de siglo, Werner Mauss va a merecer en ella un capítulo aparte y dentro de éste, el pago de sobornos para la construcción del metro de Medellín será uno de los episodios más tristes y apasionantes.El proyecto, que se convirtió en un verdadero calvario desde mediados de los años 80 por demoras y sobrecostos que llevaron la obra de un presupuesto inicial de 655 millones de dólares, a un costo que ronda los 2.000 millones, comenzó a ser salpicado por el escándalo desde sus primeros años. Al principio, se trataba solo de rumores, pero en los últimos años la información ha comenzado a consolidarse. El diario madrileño El Mundo denunció a principios de este año que el consorcio hispano-alemán Metromed, ganador en noviembre de 1983 de la licitación de la obra e integrado por un grupo español y la germana Siemens, había pagado unos 45 millones de dólares en sobornos, la mitad de ellos al empresario Enrique Sarasola, amigo personal de Felipe González, y la otra a intermediarios y funcionarios colombianos que favorecieron al consorcio con sus decisiones. Ahora le salió otra pata al asunto, con el hallazgo de una carta en alemán (ver facsímil) en manos de Mauss _consultor de Siemens, reconocido como tal por esta multinacional_ según la cual un misterioso P. Martínez le pide a Herm S. Franke, alto funcionario del consorcio, 100.000 dólares que deben ser consignados en una cuenta en Panamá para cancelar supuestos gastos de la 'delegación colombiana' que participa en las negociaciones de un pleito entre Metromed y las autoridades del país por uno de los reajustes de la obra. Esto querría decir que no sólo hubo sobornos y comisiones en el momento de la adjudicación, sino que eventualmente esas prácticas continúan a la hora de resolver los diferendos entre las partes del negocio.Fue el ex gobernador de Antioquia, Gilberto Echeverri, quien primero puso el dedo en la llaga de las comisiones del metro a raíz de la detención de Mauss en Medellín. El respetado dirigente antioqueño recordó que Mauss actuó como representante de Siemens en varias reuniones que buscaban resolver el conflicto, y que en una de ellas apareció (sin que su cargo de embajador en Ginebra lo justificara), Eduardo Mestre, quien ahora resulta ser muy cercano a Mauss y le envía una carta en la que le pide que le anticipe 50.000 dólares a buena cuenta del éxito supuestamente garantizado de un 'negocio' con Jorge Serpa, quien hasta la semana pasada gerenciaba un proyecto de modernización de la Registraduría en cuyo proceso licitatorio Siemens aparecía como eventual ganadora. Todo esto llevó al gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez, a denunciar a Mauss no sólo como contacto internacional de la guerrilla y mercenario de la intermediación de secuestros, sino como el hombre cuyos secretos pueden conducir a las autoridades colombianas a descubrir todo lo que hubo detrás de la construcción del metro de Medellín.

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