Lunes, 16 de enero de 2017

| 1998/03/30 00:00

MAUSS A TODO GALOPE

Investigación de SEMANA revela que detrás del caso Mauss había más de lo que el país sabía: un avanzado proceso de paz entre el ELN y el gobierno de Ernesto Samper.

MAUSS A TODO GALOPE

Corría el verano de 1995. Werner Mauss, el superagente alemán, se encontraba ultimando los detalles de una operación en Asia para la captura de un grupo de terroristas internacionales que había sembrado el terror en Europa. El hombre de los mil rostros y de las mil identidades, recibió una llamada a su teléfono privado.Al otro lado de la línea estaba el ministro de la cancillería alemana, Bernd Schmidbauer, quien además era el coordinador de los servicios secretos.Las órdenes del ministro fueron precisas: Mauss tenía que regresar de inmediato a Bonn. Su viejo amigo lo requería para ponerlo al frente de una misión de carácter ultrasecreto. Esta vez no se trataba de perseguir a terroristas, ni a bandas del crimen organizado, ni a sicópatas asesinos que pasaban su vida planeando atentados contra presidentes y cancilleres.
El trabajo era de otro orden y en otras tierras. Unas que Schmidbauer conocía como a la palma de su mano, pues años atrás las había recorrido en moto: Colombia. La misión de Mauss: adelantar una serie de contactos con la plana mayor del Ejército de Liberación Nacional (ELN), para explorar la disposición de ese grupo subversivo a sentarse en una mesa de negociaciones con el gobierno del presidente Ernesto Samper. Una vez cumplida la tarea, Mauss regresaría a Alemania para entregar a Schmidbauer un detallado informe, que posteriormente sería puesto a consideración del canciller Helmut Kohl.

La misión
No era una misión fácil, pero Schmidbauer y Mauss pensaron que había que correr el riesgo. Fue así como a comienzos de noviembre de 1995, el agente alemán junto con su esposa, Isabel Seidel, abordaron un avión en Francfort rumbo a Bogotá. En el aeropuerto Eldorado los esperaban dos hombres que serían los contactos para las reuniones con los miembros de la cúpula del ELN. En el aeropuerto también estaba un equipo periodístico de la revista Der Spiegel, dirigido por el reportero Hans Leyendecker, invitado por Mauss para realizar un documental sobre el encuentro con el grupo guerrillero. La contraparte de esa invitación era la exclusividad de la historia, que sólo podría ser publicada cuando Mauss la autorizara. Hacerlo sin su permiso significaría una suma millonaria. El arreglo quedó plasmado en un documento para evitar malos entendidos. El contrato, además, prohibía la publicación de cualquier foto de Mauss con el ELN.
Ese mismo día emprendieron su aventura por la selva en busca del campamento del ELN. El 8 de noviembre, Mauss y su esposa se encontraron frente a frente con dos de los más importantes comandantes del ELN: Antonio García y Nicolás Bautista. Durante cuatro días con sus noches, realizaron una serie de entrevistas en las que analizaron los diferentes puntos de vista sobre la propuesta del gobierno alemán. En ellas se discutió a fondo el tema de un posible diálogo de paz con el gobierno de Samper y las posibilidades de llegar a una mesa de negociaciones.
En el campamento donde tuvo lugar el primer encuentro de Mauss con el ELN, había dos ciudadanos italianos secuestrados. Los alemanes pidieron a García y a Bautista que los liberaran como muestra de voluntad para adelantar una negociación de paz. Los guerrilleros estuvieron de acuerdo, pero exigieron a cambio que la pareja Mauss regresara a Alemania con un mensaje para su gobierno. El mensaje comprendía dos puntos. El primero, la coordinación de un viaje de un grupo de comandantes del ELN a Alemania, para adelantar reuniones con países de la Comunidad Europea con el fin de discutir los términos del eventual proceso de paz. El segundo, el envío de provisiones médicas para atender a guerrilleros heridos en combate. La respuesta debería darse cuatro días después. Fue así como los esposos Mauss emprendieron un maratónico viaje. En tres días fueron a Bonn, se reunieron con Schmidbauer y regresaron a Bogotá en la madrugada del 17 de noviembre. Ese mismo día, al filo de la media noche, llegaron de nuevo al campamento del ELN. Las noticias y las provisiones que trajeron de regreso fueron el salvoconducto para la liberación de los dos italianos. Los esposos Mauss los llevaron a Bogotá en un avioneta privada y después se dirigieron a un lujoso hotel del norte de la capital donde los esperaba el embajador de Italia.

El viaje
Para los Mauss se había dado, quizás, el paso más importante de la misión encomendada semanas atrás por su gobierno. En tiempo récord lograron ganarse la confianza del ELN. A finales de noviembre, partieron de nuevo hacia Bonn con el informe final para el ministro Schmidbauer.A comienzos de enero de 1996, Schmidbauer dio luz verde para que su hombre de confianza regresara a Colombia y coordinara con varios agentes a su cargo el viaje de los guerrilleros a la capital alemana. García, Bautista y 18 guerrilleros más salieron del país. Lo hicieron vía aérea. Para el desplazamiento no se dejó nada al azar. Los guerrilleros fueron divididos en cuatro grupos. Partieron con intervalos de varios días. Todos pasaron por la sala de 'maquillaje'. Era necesario cambiar de look. Los países de la Comunidad Europea, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España les expidieron autorizaciones especiales para que pudieran movilizarse sin problema. Una comisión especial de la Fundación Konrad Adenauer y de la Fundación Seidel los estaba esperando.
Un equipo interdisciplinario, conformado por sicólogos, politólogos y violentólogos, realizaron varios seminarios con el grupo de guerrilleros. Debían preparar un informe para la cancillería alemana con sus impresiones y recomendaciones a seguir. Meses después, la comisión produjo un documento de 2.000 páginas que fue entregado a la cancillería en Bonn. Mientras se adelantaba el trabajo, García, Bautista y su gente, se entrevistaron con importantes figuras de la política y de las organizaciones de derechos humanos. Una de esas reuniones fue con el propio Schmidbauer y varios miembros del Parlamento alemán. También tuvieron tiempo para hacer turismo. En excursiones organizadas por Mauss conocieron las ruinas del muro de Berlín, pasearon en góndolas por Venecia y visitaron algunos países de la ex Unión Soviética.
Pero una de las visitas más importantes fue al Vaticano. Allí el proyecto de paz recibió la bendición. Fue así como la Iglesia terminó participando. Para ello se designó al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Karl Lehman, quien comenzó a trabajar muy de cerca con la cancillería alemana. Siete meses duró la estadía de los 20 guerrilleros del ELN en Europa. El gobierno alemán garantizó la estadía del grupo de guerrilleros.

Al traste
Para Schmidbauer y su gente no había la menor duda de que todo marchaba sobre ruedas. Por esa razón, a comienzos de abril de 1996, los Mauss recibieron la orden de viajar a Colombia en misión oficial. Esta vez su trabajo era adelantar una serie de reuniones con funcionarios del gobierno Samper para informarlo de la voluntad de paz del ELN. En esas conversaciones participaron el entonces ministro del Interior, Horacio Serpa, y Carlos Villamil Chaux, designado por Samper para coordinar las reuniones con los alemanes. Las conversaciones entre los dos gobiernos continuaron en Bonn el 15 de junio de 1996, fecha de una reunión oficial entre Horacio Serpa y el ministro Schmidbauer. Durante varias horas discutieron los diferentes puntos de vista y acordaron seguir hablando sobre el tema para llegar a un acuerdo entre las partes. El acuerdo fue protocolizado el 21 de septiembre en Nueva York. Schmidbauer y Samper aprovecharon la Conferencia de la ONU para sellarlo. Fueron testigos Carlos Villamil Chaux y los Mauss. Samper autorizaba el plan de paz bajo el auspicio de las iglesias de los dos países y Schmidbauer se ofreció para servir de intermediador.
Un episodio por todos conocido vino a dar al traste con los planes y anuló la posibilidad de continuar en la elaboración de la agenda de las negociaciones que se había acordado para el 16 de diciembre de 1996. Una ciudadana alemana, Brigitte Schöne, había sido secuestrada en Antioquia. Sus captores exigían una millonaria suma de dinero por su rescate y de acuerdo con las informaciones del grupo Gaula, Schöne estaba en manos del ELN.Para ese entonces, parte del grupo subversivo se encontraba todavía en Europa discutiendo los últimos pormenores de las negociaciones que comenzarían en diciembre. El esposo de Brigitte había entrado en contacto con la embajada de su país en Colombia en busca de ayuda. Enterado el gobierno alemán de la situación, se acordó que Mauss debía ponerse al frente de la situación para encontrar una solución al problema que tenía en jaque al proceso de paz y además exigió que ningún alemán debería estar secuestrado.
En plena reunión de Samper y Schmidbauer en Nueva York, Mauss recibió una llamada del señor Schöne. Tenía dos preguntas para la gente del ELN que estaba en Alemania, que eran la clave para establecer si su esposa estaba viva. Mauss envió las preguntas a la cancillería y luego a los guerrilleros que se encontraban en Alemania.Empezó entonces una serie de comunicaciones para establecer el paradero de Brigitte. Cuatro días más tarde, el ELN informó a la cancillería que la señora Schöne estaba en poder de delincuentes comunes y que, gracias a contactos con los secuestradores, se tenían pruebas de la supervivencia de la secuestrada.Una semanas después _octubre de 1996_ Mauss recibió noticias del ELN: el problema de la señora Schöne estaba resuelto. Podía viajar a Colombia para recibirla. En esos días, miembros de Control Risk, una firma dedicada a la venta de pólizas de seguros contra secuestro, se comunicaron con la cancillería alemana en Bonn. Advirtieron que el tema de la señora Schöne y el manejo de varios de los seguros de los secuestros en Colombia estaba bajo su control. Solicitaron formalmente el retiro de los Mauss del caso para evitar contratiempos.
Schmidbauer tomó entonces la decisión de suspender la misión de los Mauss. Quería evitar que se complicara el proceso de paz que venía cuajando. Sin embargo, el primero de noviembre, Mauss recibió una llamada de Schmidbauer y del presidente mundial de la Basf para que reanudara el operativo de liberación de la señora Schöne. Esa misma tarde salieron hacia Bonn para buscar una reunión con los hombres del ELN. Se llevó a cabo en una pizzería. Los Mauss les comunicaron la urgencia que tenían para liberar a la alemana. Si no se hacía, el proceso de paz se vendría a pique. Los 'elenos' respondieron que en ese momento no tenían cómo colaborar. Se había perdido el contacto con los secuestradores en Colombia. Pero dejaron una puerta abierta. Si un alto funcionario del gobierno alemán pedía personalmente su colaboración, estarían dispuestos a ayudar.
Días después, en una reunión en la cancillería de Bonn, el gobierno alemán solicitó la colaboración del ELN para la liberación de la señora Schöne. El 14 de noviembre, la embajada de Alemania en Colombia expidió una carta de presentación a los esposos Mauss para que las autoridades colombianas les colaboraran en la misión oficial que cumplirían en Colombia. Pero también les expidió pasaportes con identidades diferentes para protegerlos. Lo demás es historia. El 16 de noviembre los esposos Mauss fueron detenidos en el aeropuerto de Medellín, acusados de secuestro extorsivo y falsedad en documento. Werner Mauss fue a parar a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, mientras su esposa terminó en una celda del Buen Pastor. El proceso de paz con el ELN se frenó. Se suspendió la reunión con el entonces ministro del Interior, Horacio Serpa, programada para dos días después de la liberación de la señora Schöne, en Bogotá. Allí se iba a definir la fecha oficial en que el gobierno de Ernesto Samper se sentaría a la mesa de negociaciones en Bonn con el ELN, representantes de la iglesia alemana y colombiana y el gobierno de Alemania como observador y mediador del proceso.
Un año y tres meses después, los esposos Mauss continúan en Colombia. Están a la espera de que la Fiscalía les resuelva su situación jurídica. La Fiscalía delegada ante el Tribunal Nacional declaró la nulidad de la resolución de acusación, proferida en su contra .Pero los esposos Mauss no sólo esperan noticias sobre su situación jurídica. Esperan también por la posibilidad de que se reanude el proceso de paz. La Cancillería alemana anunció, a través del vicepresidente del Parlamento alemán a comienzos de este año, que todavía está interesada en la mediación de ese proceso de paz que se inició hace dos años con el ELN.

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