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| 3/25/2006 12:00:00 AM

“Me castigaron por ser aguafiestas en medio del optimismo”

Antanas Mockus está en la pelea a pesar de las encuestas. Seguridad con legalidad será su lema de campaña

SEMANA: ¿Cuál es la lectura de lo que pasó con Visionarios en las elecciones?

ANTANAS MOCKUS: Posiblemente en ningún país era tan fácil crear partidos como en Colombia y por alguna razón los pasos que he dado en esa dirección se han estrellado siempre con dificultades. En términos personales, para mí es un misterio. Una interpretacion sería que lo que trato de crear es tan distinto que el ambiente lo rechaza por ser aguafiestas del optimismo. Yo creo que la sociedad me soporta y me quiere como individuo, pero el proyecto colectivo no cuaja. Yo traté de desarrollar la reforma con una lista sin voto preferente, pero la sociedad no premió eso, la operación avispa acostumbró a la gente a votar por personas y no por partidos.

SEMANA: Pero la lista estaba ligada a su figura y el derrotado es usted, no los de la lista.

A.M.: Sí, pero la gente intuye que si me pongo a crear un partido, va a ser un partido de verdad que implicaría un riesgo muy alto para las costumbres políticas. Lo otro, y detesto reconocerlo, es que uno no logra compensar con imaginación la publicidad. Yo en mi vida había hecho cosas raras y siempre podía explicarlas, esta vez me quedé corto.

SEMANA: ¿Eso le sirvió de lección, va a disminuir los símbolos?

A.M.: La campaña es distinta. Dos de los candidatos tienen experiencia de gobierno, Uribe y yo. Ambos con resultados. Mi acento es sobre cómo se obtienen los resultados y esto tiene que ver con su sostenibilidad, si usted los logra de manera institucionalmente adecuada.

SEMANA: ¿Qué sensación le deja el ascenso en su imagen desfavorable?

A.M: A ratos se puede atribuir al tema de los símbolos, y a ratos, a que en muchas intervenciones tomé distancia del optimismo reinante. Ese optimismo se parece mucho al que se vivió con César Gaviria. Él no puede ser acusado de complicidad con los narcos, pero generó una especie de paraíso transitorio, donde todo parecía componerse a través de una lógica de negociación y sometimiento a la justicia. A veces algunos pueden verlo a uno como aguafiestas, diciendo ¡pilas!, con los paramilitares puede pasar algo similar.

SEMANA: ¿O sea que tener una posición antiuribista no capitaliza?

A.M: Es que no es antiuribista. En el tema de la seguridad y del proceso con los paramilitares hay dos posiciones. Los crímenes de lesa humanidad son inaceptables. Y la otra dice, depende del bando. Yo he sido igual o más duro con las Farc. La manera de abordarlo en el mes y pico de la campaña fue con el gorro porque la gente preguntaba qué significaba y uno contestaba con moralejas: la vida es irrepetible, la pérdida de la vida no la repara ningún poder, protejamos la vida y hagámoslo dentro de métodos constitucionales. Ahí está la diferencia. Con que haya medio por ciento de gente resentida por los métodos utilizados en los últimos tiempos va a haber lío para rato. Lo mejor es asumir el Estado de derecho con todas sus reglas.

SEMANA: ¿Le parece riesgoso el punto en el que está el proceso 'para'?

A.M.: El mayor argumento para explicar éticamente cambiar una constitución para ser reelegido es darle continuidad a un proceso de paz de ribetes personales. El Presidente es el único en quien los 'paras' podrían confiar. Los acuerdos son muy informales, nunca con la izquierda se hubieran soñado ese grado de informalidad. Yo invito a la gente a comparar qué pasaría si otro Presidente hubiera hecho acuerdos tan informales con las Farc. ¿Cuál sería el tamaño de las rasgaduras de las vestiduras si el 'Mono Jojoy' no acepta una cárcel y lo mandamos a otra?

SEMANA: ¿Pero la cuenta de cobro a Antanas es por lo que dice o por la forma como lo dice?

A.M.: Volvamos al tema de la burbuja del optimismo. La gente quiere vivir un rato en la ilusión, hay informes de prensa que no leo porque ¡qué pereza que esas vainas sean verdad! Qué bonito sería que todo marchara bien, que no se esté sembrando más violencia y que estemos saliendo del hoyo. Es aceptable que una de las funciones de los gobiernos es levantar el ánimo, pero no puede ser que la levantada de ánimo implique exhibir avionetas que no son. Se toleran ciertas formas de ilegalidad con tal de derrotar otras. Eso quedó resumido en la invitación a linchar a los corruptos. De nuevo, espíritu pragmático, el fin justifica los medios. Ese camino no le sirve al país.

SEMANA: ¿Uribe busca el fin sin importar los medios?

A.M.: La presión política sobre Uribe es muy baja a mi juicio. Si yo fuera Uribe, ya estaría diciéndoles a los 'paras': esto tiene un problema de credibilidad internacional e interna sumado a un peligro objetivo que es que ustedes se le devuelvan al país a mitad de camino. Entonces, ¿cómo afianzamos eso? Y sobre narcotráfico me da la impresión de que el hecho de que al que pille la DEA se extradita, más bien aquí la vamos suave. Pero no hay un mensaje pedagógico que explique las consecuencias.

SEMANA: ¿Y de aquí para adelante cómo va proyectar la campaña presidencial?

A.M.: Hay unos retos de lenguaje porque de mí espera la gente un lenguaje que sea comprensible, me aceptan cosas raras, pero finalmente la gente tiene que entender. Entonces hay como un ciclo: la gente no entiende, se pone brava y luego reconoce que sí había algo sustantivo. Estos años de Uribe significan un avance, pero la caricatura de Colombia que me hago es que somos muy inteligentes, logramos resultados, pero a veces el método para lograrlos es laxo. Lo contrario de 'todo vale' es el Estado social de derecho.

SEMANA: La campaña promete una discusión ideológica entre derecha e izquierda, ¿usted dónde se ubica?

A.M.: Claramente, en una posición de centro frente a los dos extremos ilegales. Claramente, nadie puede acusarme de ser amigo de las Farc, nadie puede acusarme de ser amigo de las AUC y he defendido el Estado de derecho frente a unos y a otros. Además, me parece peligrosísimo para el país que se desbalancee la cosa en una de las dos direcciones.

SEMANA: Pero ¿si cree que el escenario ideológico está planteado de esa manera?

A.M.: No necesariamente. Para Colombia, pasar de Uribe a Mockus sería un giro al centro porque lo mío es una gran responsabilidad con la economía. Lo que siempre me ha separado de la llamada izquierda democrática es el tema de la responsabilidad fiscal. Urge aumentar la inversión social, pero usted sólo puede hacerlo si logra recaudar incluso en este momento más de lo que va a gastar porque usted tiene heredado un problema de déficit fiscal serio. La otra manera de formularlo es la Constitución colombiana y la paz del 90, 91. No es simplemente vengan unos tipos aquí se inscriben dentro del régimen político y los dejamos jugar. Hay unas obligaciones nuevas del Estado que todo ciudadano tiene derecho a reclamar. Se necesita aumentar recaudo. Y poner en marcha un proceso al final del cual el proyecto del 91 será real. Mi equidistancia puede ser un problema para todos...

SEMANA: ¿Para todos los candidatos?

A.M.:Para los distintos sectores de Colombia. Es decir, yo no soy "nuestro" aparentemente para nadie. Pero creo que ofrezco muchas más garantías para una cosa equilibrada. Antanas puede limpiamente hacer las tareas de la izquierda o de la derecha en Colombia, sin declaraciones de amor excesivo a nadie, sino a la vida de cada cual.

SEMANA: ¿Su campaña es oposición a Uribe?

A.M.: Lo importante es que la gente desuribice su decisión, aquí hay caminos distintos. Yo creo que los segundos gobiernos son difíciles. La euforia de 'todos contra ellos',puede variar un poco cuando uno se pregunta quiénes son ellos y cuando nos preguntemos quiénes somos todos. La gran pregunta sigue siendo por qué nos matamos tan demencialmente, la respuesta es no sólo por el narcotráfico, o el conflicto armado. Atacar a Uribe no es una estrategia de campaña.

SEMANA: En esta campaña debe ganar votos, ¿en dónde va a buscarlos?

A.M.: En Colombia hay cantidad de gente que es correcta, que le da piedra que lo incorrecto funcione. Es un grupo grande de personas que dice si somos un 90 por ciento que nos comportamos y tenemos estándares legales a los que la corrupción y la violencia no les gusta. Y el otro grupo grande es el grupo de la gente que ha puesto su apuesta familiar en la educación. Porque lo que hemos podido hacer yo y mi equipo es fortalecer la idea de que la educación es el camino zanahorio para realizar el sueño que el narco consiguió de otra manera. El narco perdió la paciencia. La gente que ha movido los valores de la realización personal por el trabajo y la educación. Y, por su puesto, también la gente que mira a Bogotá con envidia de la buena por los resultados.

SEMANA: ¿Siente que tiene suficiente para dar la pelea?

A. M.: Soy candidato a la Presidencia apoyado por la Alianza Social Indígena (ASI). Uno no debe forzar las cosas y no voy a forzarlas, salvo en términos argumentativos, que es lo que siempre he hecho. No soy de los que diría si Uribe invierte 12.000 millones, yo invierto 16. Yo creo en la democracia deliberativa y que hay mucho por aprender. Yo he participado en distintos procesos electorales arrancando con el 75 por ciento de la intención de voto, he estado en el 10 por ciento, y he vivido ascensos vertiginosos. Lo sustantivo del debate debería pesar tanto o más que los resultados en votos.
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