Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/12/22 22:10

La extraña muerte de un joven extranjero en Medellín

El deceso del estadounidense John Paul Cornell en un apartahotel de la capital antioqueña pone de nuevo sobre la mesa el tema del turismo sexual y de las drogas.

John Paul Cornell Foto: Archivo particular.

La muerte de un joven estadounidense tiene alarmadas a las autoridades en la capital antioqueña. Se trata de John Paul Cornell, quien estaba de visita en Medellín y mantenía contacto permanente con su familia.

Pero desde la noche del jueves no volvió a contestar el teléfono ni los mensajes que le enviaban por las redes sociales. Su hermano gemelo viajó hasta esa ciudad y llegó hasta el apartahotel Gauss, en el exclusivo barrio El Poblado. Allí lo encontró muerto en la sala.

Las autoridades saben poco del caso y sólo se enteraron de la muerte de John por el aviso de los vecinos.

El general José Gerardo Acevedo, comandante de la Policía Metropolitana, habló del caso: “Lo único que sabemos hasta el momento es que ya llevaba varios días muerto, los vecinos se dan cuenta por el olor. Lo ocurrido está en materia de investigación y todavía es pronto para saber lo que sucedió. Hay que esperar lo que diga Medicina Legal y saber si hubo excesos cometidos por esa persona que al final le causaron la muerte”.

En Medicina Legal aún investigan y aseguran que el informe se demorará, por lo menos, un semana más.

Pero como en todo caso judicial, ya hay conjeturas. El vicealcalde de Seguridad, Luis Fernando Vélez, dijo que según los primeros informes entregados por Medicina Legal, Jhon “pudo morir de una sobredosis”, pues -según los peritos que hicieron el levantamiento- el cuerpo no tenía signos de violencia, por lo que descartan un asesinato o un hurto.

John, dijeron algunos vecinos, llevaba varios días de fiesta y cada vez entraba al apartamento con mujeres distintas. La última, una muchacha de tez morena que salió al rato.

Pero este no es el único caso del que han sido testigos los vecinos del sector. Dicen que cada día son más los extranjeros que ocupan habitaciones por una y dos semanas para hacer fiestas que terminan al amanecer.

Un celador de un edificio cercano comentó que cada vez es más difícil controlar a los visitantes, pues se enojan cuando les impiden el ingreso a las acompañantes. Sin embargo, por las calles dicen que los vigilantes reciben propinas por no molestar mucho.

En hoteles del centro, en esquinas del centro, en almacenes, se reparten volantes de salas de masajes, tarjetas de mujeres que ofrecen su compañía, anuncios con los que prometen a la paisa que el cliente necesita.

El entramado de la explotación sexual tiene una cadena de negocio completa: proxenetas, taxistas que se conocen los lugares más recónditos, hoteles que lo permiten todo. No es difícil: en internet está todo. Incluso algunas ONG hablan de paquetes que los viajeros compran antes de llegar a Medellín y con los que tienen derecho a mujeres, drogas, transporte y apartamento.

El tema -dicen los expertos en seguridad de la ciudad- también se ve en lugares de moda como los ‘rumbeaderos’ del parque Lleras, a donde decenas de jóvenes mujeres están a la espera de un cliente, en especial extranjero. “Son los que mejor pagan”, dicen quienes frecuentan el sitio y conocen el fenómeno.

Ya en el 2012, la Alcaldía y la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito en Colombia (Unodc) hicieron una investigación en la que se determinó que Medellín era el tercer destino turístico del país, luego de Bogotá y Cartagena, donde los extranjeros más buscaban el "narcoturismo", una mezcla de venta y tráfico de drogas con el comercio y la explotación sexual.


El estudio se centró en El Poblado y el centro, y se dijo en su momento que en la red ilegal caían turistas de bajo perfil y ejecutivos que asistían a eventos y convenciones.

El vicealcalde de Seguridad de Medellín dijo a Semana.com que lo más preocupante del fenómeno es lo poco rastreable que puede ser desde Colombia, pues “existen páginas de internet que no se pueden ver acá y que promocionan a Medellín como sitio turístico de esas características. La informalidad hotelera privilegia ese tipo de situaciones”.

Vélez aseguró que desde cuando se conoció el informe de la Unodc, la Alcaldía empezó a trabajar con redes hoteleras, comerciantes y taxistas.

Un gran trabajo contra este fenómeno que empaña, de alguna manera, los éxitos y las realizaciones de una ciudad que como Medellín, ha demostrado que está hecha para grandes cosas.

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