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| 12/16/2013 12:00:00 AM

Médicos: “El ministro no nos respeta”

Ahora que el debate sobre la reforma de la salud será en marzo, proponentes y opositores jugarán sus cartas.

Si algo tienen en común el ministro de la Protección Social, Alejandro Gaviria, y el gremio de la salud es que ninguno da paso atrás en sus esfuerzos para sacar adelante o hundir el proyecto de ley que busca reformar un sistema en crisis.

Hasta ahora, Gaviria ha sido directo en cuanto a los reparos que tiene contra el sector. Como él mismo admitió en una entrevista reciente, no es capaz de “quedarse callado”, ya que algunos de sus comentarios han tenido un costo, por ejemplo, que los médicos “no quieren tener un diálogo racional”, que odia la frase “la salud no es un negocio” y que el asunto es hacer “compatible el negocio con el bienestar general”.

Por supuesto, las reacciones no se han hecho esperar. Carolina Corcho, directora de la Asociación Nacional de Internos y Residentes (ANIR), afirma que el malestar dentro del personal de la salud ha aumentado.

“Hay bastante indignación dentro del sector salud porque es absolutamente claro que el derecho es incompatible con el negocio. En todo negocio siempre hay una renta y una utilidad y estas se hacen a costa de la prestación de servicios, medicamentos, cobertura de enfermedades, insumos, sueldos de trabajadores, etcétera”, le dijo a Semana.com.

Para Corcho, tales afirmaciones favorecen la rentabilidad del negocio de la salud, mas no el derecho de los ciudadanos a acceder a ella. “La lógica del negocio se puede aplicar a casi cualquier área menos a la salud. Es antiético, un problema de moral y no está en la órbita de un Estado de derecho”.

Por otro lado, Jaime Arias, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI), entidad que representa a las EPS más importantes del país, señala que “la salud no es un negocio, pero conlleva costos e implica la participación del sector privado con y sin ánimo de lucro, por lo menos en Colombia, lo cual está permitido por la constitución”.

Sin embargo, Corcho afirma que “el Gobierno dice que los recursos son finitos y por eso hay una cobertura limitada de enfermedades, pero por otro lado, dice que parte del capital puede ir a actores particulares y a sus ganancias. Lo que
alguien se ‘embolsilla’ son los recursos de la cobertura en servicios”.

'Momentos difíciles'

El ministro Gaviria comentó que uno de los momentos más difíciles que ha enfrentado este año fue en el Hospital de Kennedy (Bogotá), en un foro sobre su proyecto de ley: “…nos dijeron que había que evacuar por seguridad. Tratamos de salir por el sótano, luego dijeron que había que tirarse de un segundo piso, y cuando logramos salir, los residentes bloquearon el carro”.

También aseguró que las agresiones por parte de sus opositores se extienden a las redes sociales: "en Twitter también. Me han dicho que ojalá tenga la misma suerte del ministro Juan Luis Londoño, que ojalá un miembro de mi familia se enfermara para matarlo en la clínica. Y yo con el Twitter no soy capaz de quedarme callado”.

Sin embargo, Corcho asegura que “el movimiento de las batas blancas” en contra de la aprobación de la reforma es pacífico.

“Los residentes han tratado de abordar a los funcionarios, pero llevar eso a la agresión y la violencia es exagerado y no es verdad. Esto es un asunto legítimo y pacífico. Siempre hemos llamado al respeto por el ministro, aun cuando él no ha sido respetuoso con nosotros. A los médicos nos ha llamado inocuos, arangueros, mafiosos, vacíos, ignorantes. Eso termina en una contra agresión verbal. Él tampoco se ha medido a pesar de ser un funcionario de alto nivel teniendo en cuenta que tiene mayor exigencia de guardar respeto frente a la ciudadanía”, indicó Corcho.

Gaviria, por su parte, sostiene que “todo el mundo odia el sistema, pero nadie quiere cambiarlo”, pero la presidenta de ANIR afirma que “(el ministro) omite que hemos presentado propuestas. Él no está cambiado sistema, sino que está mejorando el modelo del negocio. Él mismo dice que está en el negocio y que el proyecto es un modelo de negocio porque mejora la Ley 100. Propuestas ha habido, otra cosa es que el Gobierno no las acoge”.

Sin embargo, el presidente de ACEMI anota que “es importante definir si (la salud) puede ser un negocio ya que de ella se derivan fondos para el mantenimiento de clínicas, laboratorios, Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) y médicos; pero no puede ser un negocio sólo para las aseguradoras. Esto tiene que aplicarse a todos los actores”.

Para 
Arias, lo fundamental es el manejo que se les da a los recursos. “Es muy difícil que una actividad en la que se mueven cerca de 20 billones de pesos al año se escape al mundo de los negocios. Lo importante es que lo primero que se tenga en cuenta sea la salud y luego, que el negocio se maneje de forma racional, pulcra y con unas utilidades que no sean extravagantes". 

La solución, según Arias, es  una mayor fiscalización del sector por parte del Estado. "No podemos denigrar a los privados y decir que son malos, porque la experiencia con el sector público es que lo ha hecho mal. La solución es aplicar una vigilancia y normas estrictas para racionalizar el negocio”.
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