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| 9/23/2017 10:15:00 PM

De Medimás a medimenos

La EPS que tomó el control de Cafesalud y prometió crear un nuevo modelo de atención está en crisis mes y medio después. De nuevo, los usuarios son los más afectados.

Lo que mal comienza mal acaba, reza un viejo proverbio que no podría describir mejor lo que ha pasado, hasta ahora, con Medimás, la EPS que asumió el control de la antigua Saludcoop. Conflictos entre sus socios, falta de experiencia en el complejo mundo del aseguramiento en salud, falencias claras en la red y en la parte administrativa, entre otras, han puesto a miles de usuarios en problemas para acceder a servicios, tratamiento o medicamentos, incluso hasta poner en peligro la vida de algunos de ellos.

En los últimos días, en las sedes o instituciones médicas adscritas o de propiedad de Medimás, especialmente en el Eje Cafetero, se han visto casos dramáticos de mujeres pidiendo el tratamiento de sus niños enfermos. Otras exigen lo mismo para sus padres o familiares.

El procurador general, Fernando Carrillo, ha sido el crítico más duro, tanto del proceso para vender a Saludcoop (que quedó en manos de Prestasalud, dueña de Medimás) como del resultado de las primeras semanas de operación de esa EPS nueva. La semana pasada, Carrillo le solicitó a la Superintendencia de Salud intervenirla. Esto para que “se ponga a esa entidad en condiciones de cabal y estricto cumplimiento de sus obligaciones como EPS y se protejan los recursos de todos los colombianos. Y si es el caso, que se defina si debe ser liquidada”, dijo Carillo.

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Hizo la dura solicitud al advertir que, en los primeros 34 días de operación, se recibieron más de 10.000 quejas de usuarios por demoras en la atención o en las consultas médicas especializadas; retrasos en cirugías; falta de entrega de medicamentos, de pago de enfermedades por incapacidad laboral y licencias de maternidad; desatención a los fallos de tutela y negación de servicios de urgencias, entre otras.

Como ha tratado de advertir la propia Medimás, si se mira esta cifra frente a los cerca de 5 millones de usuarios que recibió la entidad de manos de Saludcoop y el alto número de cirugías, tutelas o procedimientos represados, 10.000 quejas pueden ser pocas o resultar justificadas. Sin embargo, esos y otros hechos pusieron en evidencia que la situación puede ser más delicada de lo pensado, no solo para los afiliados a esa empresa, sino para todo el sistema de salud.

El miércoles se conoció el enfrentamiento entre los socios de Prestasalud, dueña de Medimás. José Luis Mayorca Castilla, cabeza visible del Centro Nacional de Oncología, quien firma como presidente de Prestasalud, le envió una dura carta a Hernán Briceño, presidente de la EPS, en la que le reclama por los problemas registrados y por la incapacidad para sacar adelante el modelo de salud que tanto promovieron antes y después de quedarse con Saludcoop.

Los demás socios tomaron el mensaje como una retaliación por las medidas adoptadas en el grupo para evitar que Mayorca se beneficie de la contratación. Incluso lo acusaron de actos desleales y hasta advirtieron que habían llevado algunos hasta la Fiscalía General. Lo cierto es que en medio de este enfrentamiento han quedado los pacientes de cáncer, que han visto cómo en los últimos días el Centro Nacional de Oncología de Medimás ha cancelado sus citas, tratamientos o cirugías.

Este episodio muestra que en esa empresa no solo hay problemas de gobierno, que deben ser dirimidos urgentemente, sino administrativos. Además, quedó demostrada la poca experiencia que el grupo tenía para administrar una EPS. Jaime Arias, presidente de Acemi, gremio que reúne a las EPS más importantes del país, dijo que Medimás debió trabajar desde un principio a dos tiempos. Uno, inmediato, para garantizar la atención a los pacientes críticos, crónicos, como los que están en tratamientos de cáncer, de diálisis o hemofilia, pues en ellos una suspensión del servicio o una demora de pocos días puede ser mortal. Y otro, de más largo plazo, para crear y estabilizar una red sólida que a la fecha no se ve.

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Según dijo la EPS a esta revista, al viernes tenían 1.344 instituciones operando adecuadamente en 29 departamentos. Por su parte, la Superintendencia de Salud, en una carta en la que no aceptó la propuesta de la Procuraduría de intervenir a Medimás, dice que está adelantando acuerdos con 1.500 entidades, de los cuales hay ya listos casi 900. Aun así, las cifras resultan pequeñas si se sabe que la Nueva EPS, que tiene menos afiliados, dispone de una red de más de 2.300 prestadores. Esto pone en evidencia que los socios deben resolver otro dilema: o se benefician de los contratos o actúan como socios responsables y contratan una red que favorezca a la empresa y a los usuarios.

Pero una cosa es tener unas cartas de intención y otra las entidades contratadas. Denis Silva, vocero de la organización Pacientes Colombia afirmó: “Medimás envió una lista de IPS y nosotros llamamos de manera aleatoria a 37 IPS. De estas, la mitad nos dijeron que solo tienen cartas de intención y que no prestan servicios hasta no definir el tema de contratación”.

También resulta evidente que los problemas están poniendo en apuros a las demás EPS y amenazando al sistema de salud. Cientos de pacientes, en especial los más enfermos o deteriorados, están migrando a otras entidades, lo que significa mayores gastos. Y la situación puede ser muy grave si se acoge la propuesta errada para que las otras EPS se repartan los 50.000 enfermos crónicos que hay en Medimás, lo que terminaría por afectar a los que están siendo bien o medianamente atendidos. “Solo si a nosotros nos transfieren los 70 hemofílicos de Bucaramanga, no quebraría solo esa seccional, sino a toda la EPS”, dijo el presidente de una de ellas a SEMANA.

De ahí la necesidad de que Medimás, con una actuación urgente del gobierno, establezca una red sólida y responda por sus obligaciones. Más si se sabe que la EPS está recibiendo del sistema cerca de 230.000 millones de pesos al mes y que aún no ha empezado a pagar los servicios que ya le han prestado. Y si esto no ocurre, es claro que los organismos de control y los propios usuarios van a ir acorralando a Medimás.

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SEMANA supo que la Procuraduría General abrió una indagación preliminar contra Jorge Gómez Cusnir, cabeza visible de la Sociedad de Cirugía de Bogotá Hospital San José y del Hospital Infantil Universitario San José, quien lideró la propuesta de Prestasalud. Esto porque presuntamente él es directivo de Medimás, entidad que a la vez contrata con los hospitales que él mismo lidera, algo que está prohibido en el sistema de salud. Y, seguramente, el procurador tampoco acepta los argumentos que la Supersalud esgrimió para no intervenir.

El propio Carrillo dijo al final de la semana que “la falta de atención idónea y de una red suficiente para la prestación de servicios de salud no solo afecta a los afiliados en general, sino lo que es aún más grave, los derechos de población vulnerable y de especial protección como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas o de alto costo. No vamos a esperar otros dos años de mala atención y vulneración de derechos para actuar. Estos colombianos, afectados por Medimás, no aguantan un mes más en estas condiciones”.

Por ahora, el comienzo de la EPS no resultó ser el que los usuarios esperaban, pero tampoco lo que previeron los expertos y críticos de la forma como se hizo la venta de Saludcoop. Ojalá la EPS logre enderezar la situación y haga honor a su nombre.

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