Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/05/31 00:00

Mejor sí fue posible

Germán Vargas se quedó con el tercer lugar por encima de partidos consolidados como el Polo, el Conservador y el Liberal. Es la otra gran sorpresa. ¿Cómo lo logró?

“Las grandes perdedoras son las encuestadoras”: Germán vargas lleras

La alta votación de Germán Vargas Lleras el pasado domingo fue tan sorpresiva como la contundencia con la que ganó Juan Manuel Santos. La última encuesta que se publicó le daba el 5 por ciento de intención de voto y apenas ocho días después, en las urnas, la cifra se duplicó. Vargas Lleras ocupó el tercer lugar en la primera vuelta, detrás de Santos y Mockus, con casi 1,5 millones de votos.

¿Qué fue lo que pasó? Para empezar habría que decir que las encuestas no parecían hacer justicia con el ex senador y presidente de Cambio Radical. Germán Vargas se había aplicado con juicio a su tarea de campaña: renunció a su curul anticipadamente para prepararse, fue uno de los primeros en anunciarle al país que sería candidato, le dio dos vueltas a Colombia para armarse de argumentos, creó una campaña publicitaria que produjo un gran impacto y construyó uno de los mejores programas que se conocieron en la contienda.

Pero como suele suceder en este tipo de campañas, los electores tienden a dividirse entre dos candidatos. Y Germán Vargas, contra los pronósticos de muchos, nunca estuvo en el lote puntero. Primero el turno fue para Sergio Fajardo, después tomó el relevo Juan Manuel Santos, y Noemí Sanín se escapó por unas semanas del lote de los coleros. Y al final los electores se agruparon alrededor de dos ideas: la de Juan Manuel Santos que era la continuidad del uribismo y lo que representa en términos de seguridad, y la renovadora de Antanas Mockus con su propuesta de cultura de la legalidad para cambiar los graves indicadores de corrupción del país.

En ese sentido, la historia política reciente del país tampoco parecía estar del lado de Vargas Lleras. En teoría, él era uno de los herederos naturales del voto uribista. Sobre todo en materia de seguridad democrática, porque el cuatro veces senador ya le había declarado la guerra a las Farc antes de que Álvaro Uribe hablara de seguridad democrática. Todos recuerdan el debate que se fajó como senador, en octubre de 2001, en el cual denunció los abusos de la guerrilleros en el Caguán. Pero como sus relaciones con el presidente Álvaro Uribe no fueron las mejores, el guiño de la Casa de Nariño recayó en el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

Todo parecía estar consumado para Germán Vargas. Pero su tabla de salvación apareció por donde menos se lo esperaba: en los debates de televisión y en la campaña de Juan Manuel Santos.

Los debates presidenciales, que en esta ocasión se dieron en un número nunca antes visto, tuvieron una importancia fundamental para darles visibilidad a tres candidatos que como Gustavo Petro, Rafael Pardo y el propio Germán Vargas Lleras estaban quedando borrados de las encuestas por efecto de la polarización. Los tres son senadores curtidos en el arte del parlamento y sin duda, de los congresistas más brillantes por sus debates de control político en los últimos 10 años en el Congreso. Así entonces, en los debates se les vio como peces en el agua, frente a los otros tres candidatos, que no lucieron en ellos.

El otro elemento que contribuyó al repunte de Germán Vargas fue el timonazo que dio la campaña de Juan Manuel Santos a tres semanas de las elecciones. Cuando Santos tuvo una súbita caída, puso al frente de su campaña a tres estrategas extranjeros, entre ellos J.J. Rendón, conocido como el rey de la propaganda negra. Desde ese momento, la agenda pública de debate giró sobre las debilidades de Mockus (el supuesto ateísmo, sus titubeos, la respuesta confusa sobre la extradición de Uribe, etcétera). De esa manera se abrió un boquete por el cual se fugaron muchos votos verdes y fueron capitalizados, sobre todo, por Vargas. Como dijo un dirigente santista: "Mockus fue su propio enemigo, nosotros solo aprovechamos los 'papayazos'".

Tal vez lo único paradójico de este extraordinario resultado es que Germán Vargas se quedó sin capacidad de negociación. Hace quince días, cuando se temía por los votos, su adhesión era crucial para Juan Manuel Santos. Ahora sus votos son bienvenidos pero no indispensables.

Con el sorprendente resultado del domingo, Germán Vargas no solo ratifica que es bueno para conseguir votos, como lo ha hecho en los últimos 20 años, sino que quedó bien ubicado en la lista de presidenciales de 2014.

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