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| 7/6/1992 12:00:00 AM

Menos peor

Un año después de la entrega de Escobar, las cosas en la capital paisa antes que mejorar han dejado de empeorar.

CON LA HERENCIA DEL PASADO CONSTRUIRemos el futuro". Esta frase, escrita en letras rojas sobre un gran muro blanco que hay en una de las graderías del estadio de fútbol del municipio de Envigado, refleja esa luz de esperanza al final del túnel que encontraron los paisas para renacer de las cenizas luego de haber soportado la cruenta guerra del narcotráfico. Fueron cinco años -1987-1991- de desolación y muerte que dejaron en el camino 25.495 personas asesinadas. Una cifra comparable a los muertos que se contabilizaron en la tragedia de Armero. En cada uno de estos años en Medellín fueron asesinadas un promedio de 5.099 personas. Cada noche en las calles de la capital antioqueña cayeron bajo las balas de las bandas de los sicarios un promedio de 37 ciudadanos. Hubo noches en que la guerra se desbocó y en las empinadas calles de las comunas, los muertos se contaron por docenas.
A las comunas nororiental y noroccidental llegaron escuadrones de la muerte -muchos de ellos conformados por las mismas autoridades- para "fumigar" las comunas y "limpiarlas" del sicariato. Esa "fumigación" también se extendió por las calles y los barrios residenciales de la capital antioqueña. Masacres como la de la taberna "Oporto", donde fueron asesinados 25 jóvenes de familias prominentes de Medellín, se repitieron una y otra vez a lo largo de estos cinco años. La ley del fusil, la metralla y la bomba, convirtió a la ciudad de la Eterna Primavera, en un campo de batalla donde imperó la ley del más fuerte.
Pero como el ave Fénix, Medellín resucitó de sus cenizas. Hace un año las caras de esperanza y de un nuevo renacer comenzaron a aflorar en los paisas. Para ese entonces, el jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, anunció su entrega a las autoridades. Y el día que el helicóptero de la gobernación de Antioquia transportó a Pablo Escobar hasta la cárcel de máxima seguridad de Envigado, los antioqueños respiraron profundo. Sabían que los vientos de guerra habían dejado de soplar.
¿Qué ha ocurrido en estos 12 meses? La reconstrucción de la capital antioqueña ha sido lenta pero ha andado con paso firme. Tanto las autoridades como los habitantes de Medellín coinciden en que la entrega de Escobar ha sido benéfica para la ciudad, pero no la solución a todos sus problemas. "La entrega del jefe del cartel de Medellín terminó con el terrorismo. El eco seco y destructivo de las bombas desaparecieron. La ciudad recobró su vida nocturna. El temor y el pánico ya son parte del pasado", señaló a SEMANA el recién posesionado alcalde Alfredo Ramos Botero. Pero el burgomaestre sabe más que nadie que todavía falta mucho camino por recorrer para lograr que la capital de Antioquia recobre la tranquilidad de otras épocas. "Medellín tocó fondo durante esos cinco años de guerra, -agregó Ramos-. La cultura de la muerte todavía ronda sus calles. Sin embargo hemos dado pasos muy importantes. Las cifras de homicidios han rebajado sustancialmente. De los 30-40 muertos por noche, pasamos a un promedio entre siete y 10 homicidios. Este primer semestre del año en relación con el de 1991, el número de asesinatos descendió en mil. Todo esto es el resultado del trabajo que se ha hecho".
La nueva administración de la alcaldía de Medellín tiene diseñado un paquete de proyectos sociales que tendrá un costo de 10 mil millones de pesos, dineros que saldrán de las arcas municipales. Dentro de ese proyecto se atacarán dos frentes muy críticos: el desempleo y la delincuencia organizada. El primero alcanza la cifra de 200 mil desempleados. Esto es el resultado de la alta migración del campo hacia las comunas, los índices de deserción escolar que llegan al 48 por ciento y el alto porcentaje de jóvenes entre los 14 y 18 años que abandonaron las bandas de sicarios y que se convirtieron en mano de obra en busca de una oportunidad.
En cuanto a la delincuencia organizada, Medellín atraviesa por una situación muy delicada. Hoy se registra un promedio de 50 hurtos de vehículos al día. En lo que va corrido de 1992 han sido secuestradas 364 personas. Y la semana pasada siete corporaciones bancarias fueron asaltadas. "Este es un problema que tenemos que atacar de inmediato. Porque el desempleo que estamos viendo en Medellín es producto del coletazo de los años de guerra. Los tiempos difíciles están por venir, pues hay que esperar los efectos que causará la apertura económica", manifestó a SEMANA la consejera María Emma Mejía.
Sin embargo las autoridades son optimistas frente a lo que deparará el futuro. Y ese optimismo es producto del éxito que ha tenido el programa desarrollado por la Consejería Presidencial para Medellín en conjunto con la administración local. Son dos años de trabajo. En el primero se lograron desarrollar programas por un costo de cinco mil millones de pesos que fueron invertidos en salud, microempresas, desarrollo comunitario, entre otros frentes. Pero lo más importante, es que para este segundo año, la Consejería logró garantizar otro paquete de cinco mil millones de pesos a través del Conpes. Y entre los planes que se desarrollarán de inmediato están la readecuación de 56 planteles de educación técnica que permitirá preparar mano de obra calificada que prestará sus servicios a la industria antioqueña. Esta a su vez se comprometió a abrir sus puertas para llenar las vacantes que se presenten con este personal preparado.
Pero quizás el paso más importante que han dado los paisas en la recuperación de su ciudad está en el reordenamiento territorial que le dio a la aplicación de la justicia. No es otra cosa que el cumplimiento de una ley de la nueva Constitución que permite la descongestión de procesos en 19 conductas delictivas y que le da un papel protagónico a los inspectores de policía. El resultado en Medellín no puede ser mejor: los inspectores recibieron 61.625 procesos. A la fecha han logrado que las partes en conflicto hayan llegado a una conciliación que hoy alcanza la cifra de 25.135 procesos. Están pendientes por resolver 34.231. Esto significa que una ciudad donde los problemas se resolvían a bala, hoy se hacen en un despacho. Por todo esto la capital de Antioquia comienza a resurgir de las cenizas. Los vientos de paz ya llegaron con sus primeras briznas. Y como van las cosas, Medellín volverá a ser la ciudad de la Eterna Primavera.-
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