Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/11/13 00:00

Metro descarrilado

El Banco Mundial objetó la selección del consorcio ganador para hacer el estudio definitivo que le daría vía libre al metro de Bogotá. ¿Hubo juego sucio?

El metro de Bogotá aún debe superar numerosos problemas que se han presentado en su proceso contractual.

La evaluación que había hecho el Distrito de las propuestas presentadas por cinco consorcios para realizar el segundo estudio, el de ingeniería de detalle, que sentaría las bases técnicas para contratar la construcción del metro bogotano, acaba de ser objetada por el Banco Mundial.

El primer estudio que definió la línea de metro había sido muy criticado por evaluadores académicos de las universidades Nacional y Los Andes, y por expertos extranjeros que habían sido contratados por el gobierno nacional.

Después de esta amarga experiencia se esperaba que el segundo estudio, cuyo costo se calcula en 40 millones de dólares, fuera impecable. Este incluye análisis de suelos, cruces de redes de servicios, lugar de patios y talleres, fuente de energía y número de trenes. Además, deberá definir los términos de referencia para contratar la construcción, que puede llegar a costar 4.000 millones de dólares, el contrato más costoso en la historia de Bogotá.

Por eso resulta tan preocupante que el Banco Mundial, que financia los estudios, haya objetado la evaluación. No se conocen aún los detalles. No obstante, después de consultar varias fuentes allegadas al proceso, SEMANA estableció que el dictamen negativo se debió a que el Distrito violó las normas del Banco.

Siguiendo el proceso regular, el 12 de agosto de este año, el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Néstor Eugenio Ramírez, conformó el equipo evaluador con personal del IDU y de la Secretaría de Movilidad.

Los evaluadores trabajaron arduamente y el 3 de septiembre entregaron sus resultados. Según dos fuentes consultadas por esta revista, el ganador resultó ser el consorcio Ingerop, conformado por la firma española Aepo y sus socios Equipo Técnico Transporte y Territorio y Pablo Bocarejo. "Inmediatamente empezaron los cuestionamientos de por qué habíamos llegado a ese resultado", dijo uno de los evaluadores a SEMANA, quien además sostuvo que varios de sus compañeros se mostraron incómodos porque era evidente que no gustó el ganador.

Según otra fuente allegada al proceso, en las altas esferas del gobierno distrital se empezó a decir que a esa evaluación le habían faltado conocedores del metro y que cómo podía ganar el consorcio en el que participaba Pablo Bocarejo, padre de uno de los evaluadores de la Universidad de los Andes, duro crítico del primer estudio del metro.

A mediados de septiembre pasado, 10 días después de entregados los resultados, la Secretaría de Movilidad nombró a Rafael Sarmiento, Luis Esteban Prada y Fernando Rey, sus asesores del metro, para "recomendar una nueva metodología de evaluación más idónea", según dijo Sarmiento a SEMANA, quien aseguró que "nunca vieron los puntajes adjudicados por los evaluadores originales".

El 20 de septiembre, La República publicó que el Distrito había entregado su evaluación final al Banco Mundial, y "que el consorcio colombo-español L1 (Euroestudios) habría obtenido la mayor calificación".

La sorpresa fue que después de esta revisión, el IDU entregó al Banco Mundial una tabla de puntajes diferente a la original, en la cual ya no ganaba Ingerop, ni el que vaticinó la prensa, sino el consorcio T.Y. Lin International, liderado por The Allen Group, una empresa estadounidense, según aseguró una fuente cercana al proceso.

Haber cambiado los puntajes de los evaluadores viola las normas del Banco Mundial ,y por eso tuvo que objetar la selección del Distrito. "Eso no puede ser aceptable por el Banco y a todas luces huele mal", dijo una fuente que ha investigado este tipo de contrataciones del Banco en varios países.

¿Cómo se enteró el Banco de que habían cambiado los puntajes? Pues, aunque suene extraño, porque el propio IDU le entregó toda la documentación de lo que había hecho, incluidos los puntajes originales y los revisados. El director del IDU dijo a SEMANA que "buscaba la mayor transparencia y que todo quedara sobre la mesa, para que el Banco evaluara con todos los elementos y tomara la decisión que a bien tuviera".

Ahora el proceso tendrá que iniciarse de nuevo y seguramente el Banco pedirá a su división de investigaciones en Washington que indague si hubo juego sucio. Si bien el Alcalde ha dejado notar su afán por firmar el contrato del metro antes de terminar su periodo en diciembre de 2011, no se entiende entonces por qué su gobierno sigue cometiendo errores tan crasos como este.

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