Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/07/05 00:00

“Mi destino es la política”

Íngrid habla con SEMANA sobre las Farc, la paz, el secuestro y su futuro político.

No hay nada de revolucionario en los planteamientos de las farc. Son cínicos y retrógrados

En la selva Íngrid Betan-court hizo mil veces el ejercicio de imaginar cómo sería su regreso a la libertad y ahora, cuando llegó ese momento, siente que su mente fue parca y limitada porque la realidad que la ha recibido supera con creces ese sueño. No sólo encuentra una familia crecida y ansiosa de quererla, sino también un país político que muchas veces se preguntó cuál sería su camino. En diálogo con SEMANA, Íngrid asegura que su destino es la política, expresa con contundencia que sólo si liberan a los secuestrados las Farc podrían ganar algún espacio en el país y, aunque no se compromete con su candidatura presidencial, muestra un indiscutible talante de líder, ahora muy espiritual, que sueña con cambiar el mundo, comenzando por su país.

Semana: ¿Cree en Colombia?
Íngrid Betancourt: Yo creo en una Colombia democrática. Una Colombia capitalista porque creo que es la forma como un país puede prosperar, pero también creo que no se puede demorar más la inversión social. Colombia necesita alcanzar la igualdad porque ésta es la debilidad frente a las Farc.

Semana: ¿Por dónde empezar a combatir esa debilidad?
Í.B.: Las Farc tienen un recurso humano, una mano de obra de unos jóvenes que buscan una salida. No son jóvenes indigentes, son jóvenes que tienen sueños y que quieren estar dentro del consumismo, que quieren echarse loción, que quieren tener un reloj. Si nosotros los colombianos sólo les podemos brindar esto a través de la coca o de delinquir, pues así lo harán. ¿Cómo no darle a la juventud otra opción para que no sean raspachines? El 90 por ciento de los guerrilleros de las Farc son raspachines que se cansan porque es un trabajo muy pesado, y la plata no les alcanza. Y llegan a las Farc para tener ropa nueva, botas y comida asegurada. Que se van a hacer respetar, y tener cositas, una radio, una mechera. En las Farc encuentran una carrera, buscan estabilidad, y si no los matan, buscan una especie de pensión, porque las Farc les buscan una finquita, con un cocal, unas vacas para que sean administradas por ellos. ¿Vamos a dejar que eso sea así para siempre?

Semana: ¿Cómo son las Farc que conoció?
Í.B.: Es una organización militar con un leve barniz político y un trasfondo de narcotráfico absoluto y de dinero fácil. Con una estructura piramidal en la que los jefes tienen prebendas. Donde ser jefe significa tener computador, GPS, celular, es decir, juguetes. Incluso la posibilidad de tener a las niñas mas bonitas, que siempre quieren estar con los jefes. Mire, durante todos estos años, yo habría podido ser conquistada por las Farc porque yo comparto la idea de la justicia social y bueno, yo habría podido decir: "Esta es una oportunidad para Colombia". Pero no es esto lo que los mueve, sólo tienen un pequeño barniz ideológico en ese tipo de actuación. Y creo que si las Farc sienten que por las armas pueden tomar el poder, van a seguir.

Semana: ¿Y lo creen aún?
Í.B.: Esa es la pregunta. Han recibido golpes muy fuertes, como este rescate. Definitivamente es necesario mantener la presión militar, pero es muy importante ver lo que representan los gobiernos de Hugo Chávez o Rafael Correa, ellos son la ejemplificación de que se puede llegar al poder desde la izquierda sin las armas.

Semana:¿Ve un espacio para las Farc en la política colombiana?
Í.B.: Eso va a ser muy difícil. No tienen líderes carismáticos, no tienen propuestas concretas, no hay nada de revolucionario en sus planteamientos; por el contrario, son bastante retrógrados. Puede haber algo que seduzca a uno que otro, pero su cinismo no les permite conquistar el corazón de los colombianos. La vía política es difícil, pero hay que encontrar una fórmula.

Semana: ¿Con estas liberaciones, Francia, Estados Unidos y otros países europeos seguirán ayudando?
Í.B.: El mundo tiene otra imagen ahora sobre Colombia con estos secuestros. Y este es un compromiso global, y lo que pasa aquí tiene consecuencias afuera. Nosotros podemos actuar para liberar a los secuestrados. Semana:¿Será candidata presidencial?

Semana: ¿Será candidate presidencial?
Í.B.: No tengo respuesta, yo lo he estado pensando desde ayer porque me lo preguntan muchas veces. He llegado a la conclusión de que probablemente sí llegue a la política porque parece que es mi destino, pero no voy a hablar de eso. Yo estoy pensando en la grandeza y la generosidad de mis hijos y de mi familia y esa por ahora será mi prioridad

Semana: Luis Eladio Pérez contó sobre sus planes de gobierno, sobre una estrategia política que imaginaron seguir a la salida de su cautiverio...
Í.B.: Yo quiero por ahora trabajar con Luis Eladio en encontrar fórmulas para liberar a los secuestrados. Él ha hecho esfuerzos por hacer propuestas y yo quiero unirme a ese esfuerzo.

Semana: ¿El presidente Uribe ha dicho que la única cuenta de cobro que quiere pasar es a las Farc para que hagan la paz? ¿ Hay chance?
Í.B.: Partamos de la base supuesta de que Uribe quiere hacer la paz: en primer lugar, creo que, como lo dijo Chávez, la lucha es obsoleta. Segundo, hay una coyuntura y con este operativo es claro que a las Farc se les acaba el tiempo. Las Farc deben tomar una decisión, este no es un golpe de sangre. La operatividad de las Farc está golpeada. Tenemos que salir de los secuestrados y tienen que acabar con esto sin demoras para ganar un poco de credibilidad. Y aquí quiero decir una cosa: Los colombianos debemos cambiar de vocabulario. Porque las ofensas y los insultos nos alejan, pero es posible hacer acercamientos para la paz desde lo verbal. Es una manera de visualizar una forma de pactar una negociación de paz. Se debe contar con ese instrumento que es la palabra, el vocabulario: o se acercan a dialogar o se les derrota con grandeza.

Semana: Cuando habla de cambiar el vocabulario, ¿se refiere a cambiar los términos que utilizan tanto las Farc como el uribismo frente al conflicto?
Í.B.: Es que hacia eso vamos. Los procesos van madurando y cambiar de estilo no significa cambiar de política. Los dados están echados y las Farc lo saben, su política es un fracaso, internacionalmente están por el suelo, van a tener que aceptar empezar a hablar o van a tener una derrota humillante.

Semana: Lo que está viendo en sus hijos, en el país, ¿es como se lo imaginaba?
Í.B.: La realidad es mejor que el sueño. Uno no quiere allá hacerse ilusiones de nada, y de pronto llega y se encuentra con una realidad mas luminosa. ¿Mis hijos? Bueno, son demasiado, siento que no soy digna de ellos. Que no tuve nada que ver en su formación, en su crecimiento. Que lo hicieron solos. La sensación mas fuerte de la libertad es que ahora puedo tomar decisiones con ellos, sobre qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo.
Semana: ¿Cómo han reaccionado sus sentidos al cambio de ambiente, de colores, sonidos, olores ?
Í.B.: Me dolió mucho la piel cuando me bañé con agua caliente, llevaba mas de seis años bañándome con aguda fría. Sentí irritación en la piel, pero poco a poco me relajé y me gocé la ducha. Preferí ducharme, a dormir. No he querido dormir. Ayer tomé un poco de vino y el paladar parecía virgen, como si nunca lo hubiera tomado, y fue raro. También los perfumes me han impresionado, hace tanto no olía un perfume, que siento un poco de irritación en la garganta. Hay un olor que me produce pánico y que no quiero volver a oler nunca y era el que se levantaba de la tierra cuando debíamos armar un nuevo cambuche, ese olor me produce dolor.

Semana: ¿Es distinta la Íngrid que se fue de la que regresa?
Í.B.: Hay dolores que uno no busca pero que son necesarios. Así como se hacen entrenamientos físicos para tener fuerza en los músculos, se puede hacer un entrenamiento espiritual. Y yo lo he tenido. Las reflexiones espirituales, creer en Dios, lleva a que uno aprenda a ser un mejor ser humano. La inmensa humillación y el sufrimiento como que pule el alma. Entonces uno agradece lo que se siente ahora.

Semana: ¿Qué idea tiene del Polo Democrático?
Í.B.: Creo que está en construcción y es la esperanza para muchos en Colombia. Pero veo que hay un riesgo de no jugársela. En Colombia tenemos que tener posiciones sin grises. Y en el Polo hay dificultad en sus planteamientos ante las Farc como una opción política. No hay contundencia y es necesario que la haya.

Semana: Usted es un personaje mundial. ¿Cuál cree que será la importancia de su mensaje?
Í.B.: No depende del mundo sino de nosotros, de cómo se conozca lo que estamos viviendo acá. Pero podemos entre todos empezar otra epopeya, la de alcanzar la paz.

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