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| 7/22/2006 12:00:00 AM

Midiendo calles

El alcalde Garzón tomará decisiones que buscan mejorar el tránsito en Bogotá. Se ampliarán la séptima y la autopista, al norte. Dudas en TransMilenio.

En los próximos días, el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, y el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, tomarán decisiones que afectarán la movilidad y la vida de miles de personas.

Mientras los dos funcionarios están a punto de sellar un acuerdo para ampliar las dos vias más importantes del norte, que desbloquearían definitivamente una de las entradas más importantes a la capital, Garzón también deberá tomar la decisión de si hace o no el TransMilenio por la carrera séptima.

La ampliación de ésta, desde la calle 183 hasta donde termina la ciudad, a la altura del restaurante El Buda, costará cerca de 296.000 millones de pesos, con lo que se espera solucionar el embotellamiento que tiene la ciudad por el norte.

En cuanto a la autopista norte, el proyecto contempla construir cuatro puentes vehiculares, ampliar dos carriles de alta velocidad en cada sentido y recuperar la vía actual. Los nuevos carriles serán construidos en la zona verde que hoy sirve de separador, pero todos los árboles serán trasladados a un lote cercano que incluso podría ser habilitado como parque público en un futuro. "Si no se toca ese separador, es prácticamente imposible ampliar la autopista en este tramo", dijo un alto funcionario de la ciudad.

Para cerrar los retornos y evitar así los problemas de congestión y desaceleración, se construirá un puente en la calle 183, donde está el centro comercial Santafé, que ha traído enormes problemas de movilidad en la zona. Los otros tres se construirán en la calle Tibabita (193), en la avenida El Polo (entrada a Cafam) y en la vía a Guaymaral.

Por su parte, la carrera séptima se ampliará en dos calzadas, con tres carriles cada una, desde la calle 183 hasta la calle 236.

Garzón y Gallego definirán en los próximos días la financiación de las obras, que durarán 18 meses en la autopista norte, y 12 en la carrera séptima. Lo que está planteado es que Bogotá aportaría en cinco años hasta 150.000 millones de pesos, mientras el resto saldrá de un aumento de 1.500 pesos en la tarifa de los peajes que hay en las dos vías, que pasaría de 5.300 pesos a 6.900 pesos.

La otra alternativa es construir un peaje a la entrada de la ciudad pero, debido al bajo costo del aporte, al impacto que podría producir en la movilidad y a los gastos de recolección, es la propuesta que menos posibilidades tiene de concretarse.

Estas obras serían hechas por el actual operador de la concesión de la autopista norte, Devinorte, empresa que dijo a SEMANA estar lista para comenzar una vez el gobierno y la ciudad den la orden de partida. Para que esto sea posible, Bogotá deberá firmar un contrato con la Nación en el que le entrega en custodia las dos vías y se definen los acuerdos. Después, el Ministerio de Transporte deberá firmar un otrosí con Devinorte para que realice las obras y se encargue de su mantenimiento y su operación. Se espera que las obras, que empezarán en la autopista, se puedan comenzar en octubre próximo.
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