Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/10/10 00:00

Miedo en La Arenosa

La detención de un reconocido folclorista sindicado de rebelión, el exilio de tres estudiantes y un profesor de dos prestigiosas universidades de Barranquilla por amenazas de muerte han desatado una ola de temor en la ciudad.

Un fiscal de Barranquilla abrió un proceso y dictó orden de captura contra Yamil Cure, un reputado folclorista de la ciudad. La decisión produjo la protesta de cientos de sus colegas del medio académico y cultural, entre ellos de Rosa Lía Polo, su colega y esposa.

Unos días antes del asesinato del investigador y sociólogo Alfredo Correa, el también profesor Livingston Crawford había recibido llamadas en las que desconocidos lo amenazaban de muerte si no abandonaba la ciudad. Crawford se fue al exilio después de conocer la noticia de la muerte de Correa de Andreis.

Crawford es un reconocido académico que realizaba investigaciones culturales, era director del programa institucional de la Universidad del Norte y había sido coordinador del área de música y audiovisuales del Instituto Distrital de Cultura durante ocho años, además fue profesor en un programa de capacitación de jóvenes desplazados en la población de Malambo. Por lo que nadie conoce de dónde pueden provenir las amenazas.

Casi 15 días después de estos hechos, a un grupo de tres estudiantes les tocó huir de la ciudad luego de recibir una llamada amenazante. Ellos hicieron parte del grupo que colaboró en las investigaciones realizadas por Correa de Andreis con desplazados en el suroriente de Barranquilla.

El caso de Correa de Andreis movilizó a la comunidad académica y a la sociedad barranquillera que protestó por la insólita detención que se hizo sobre la base de declaraciones de guerrilleros desmovilizados que luego la justicia encontró que eran idénticas entre sí, como clonadas. La familia de Correa había dicho que con el señalamiento por rebelión al investigador social se le había puesto una lápida. El 17 de septiembre el admirado profesor Correa fue asesinado.

Ahora casi un mes después un fiscal le dictó orden de captura al folclorista Yamil Cure basado en los testimonios de cuatro ex guerrilleros desmovilizados, uno de los cuales había atestiguado en contra de Correa de Andreis. Una coincidencia en este caso es que, según las autoridades, los testigos habitaban una casa para reinsertados cerca de la residencia de Cure.

La directora seccional de Fiscalías, Marina González, le dijo a SEMANA que "le corresponde a la fiscal si tiene conocimiento de esto valorar las pruebas, tanto de los testimonios que se dieron en Cartagena en el caso Correa como los que se recibieron en Barranquilla en el caso Cure".

Ante esta detención, la comunidad académica y cultural de la ciudad también se movilizó en protesta. No se explican cómo se dicta una medida de este tipo contra una persona ampliamente reconocida en su medio, sin antecedente alguno, y con una vida que según todos los que lo conocen ha sido transparente. Más cuando la justicia le parece estar dando credibilidad a un testigo cuyo testimonio había sido encontrado endeble en el caso contra Correa.

Con respecto a las amenazas a Crawford, sólo hasta el 27 de septiembre un fiscal de la unidad de seguridad pública conoció del caso y comisionó al CTI para que se realizara una indagación preliminar. Hasta la fecha no se ha abierto ninguna investigación formal. En lo que se refiere a los estudiantes no hay ninguna denuncia ni investigación. La investigación sobre el asesinato de Correa de Andreis está en manos de un fiscal de Cartagena que hasta ahora no ha vinculado a nadie con el crimen.

Las autoridades, como lo asegura la directora de Fiscalías en Barranquilla, aún no saben si todo esto tiene conexión. Por ahora, lo único cierto es que en la alegre y espontánea Barranquilla el miedo ha empezado a ganar terreno.

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