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| 11/9/2017 7:26:00 PM

"No hubo sesgo ideológico para escoger la Comisión de la Verdad"

Juan Méndez, uno de los cinco miembros del comité de escogencia de la Comisión de la Verdad, dice que si los once miembros logran un informe exitoso, "la paz va a ser más que el silenciamiento de las armas”

Desde los años 80, Juan Méndez ha estudiado de cerca los conflictos en todo el mundo: Suramérica, Centro América y África. Entre 2004 y 2009 fue presidente del Centro Internacional de Justicia Transicional y, con esos pergaminos, fue incluido en el Comité de Escogencia que seleccionó a los 51 magistrados de la JEP y también a los 11 comisionados de la verdad que fueron anunciados este jueves. Los mismos que, durante los próximos tres años, tendrán que escribir el informe sobre las causas y las condiciones del conflicto armado colombiano, un documento clave en el posconflicto.

SEMANA: Ya se escuchan algunas críticas a la lista definitiva, algunas desde el Centro Democrático, diciendo que no se sienten representados por los escogidos, incluso que la lista es de izquierda.

Juan Méndez (J.M.): Nosotros no usamos ningún criterio de representatividad, eso no es lo que dice el acuerdo ni el mandato que nos dieron. Rechazo que haya una preponderancia de ideologías de izquierda. Nosotros no hicimos equilibrios ideológicos y pensamos que la gente que se dedica al trabajo humanitario, con las víctimas, al trabajo de derechos humanos no puede ser etiquetada como de izquierda o derecha. Es una acción muy honrosa a la que las etiquetas le quitan valor. Estamos convencidos de que las 11 personas se han destacado por un trabajo honesto, ecuánime, dedicado a aliviar el dolor sin importar quién y a manos de quién lo sufra. No hay acá ningún sesgo ideológico. El sesgo va por cuenta de quien hacen esas críticas.

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SEMANA: ¿Cómo enfrentar ese reto de que todas la voces y los actores del conflicto quepan en el informe que va a salir de la comisión?

J.M.: Nosotros hicimos el esfuerzo de equilibrio. Lo concebimos como equilibrio entre experiencias. Pero el otro que hicimos es que todos hayan trabajado con víctimas y que no hayan nunca rechazado el trabajo con víctimas porque eran victimizadas por un sector y no por el otro. Estoy convencido de que estas 11 personas tienen ante la violencia y la guerra y los estragos de violaciones de derechos, al misma concepción: que el dolor nos hermana a todos y que todos merecen nuestro respeto.

SEMANA: ¿Da un parte de tranquilidad de que lo que saldrá de la comisión será un informe equilibrado?

J.M.: Bueno, para eso hay que esperar 3 años porque eso ya no depende de nosotros sino del trabajo de la comisión. También depende de la generosidad de que el pueblo colombiano aporte a la comisión, de que se le dé el apoyo necesario. No son factores que estén en nuestras manos. Nosotros hemos dado el primer paso: el nombramiento de 10 colombianos y un extranjero que a nuestro juicio representan la mejor garantía para que este trabajo se haga bien. Y además por mi experiencia en otros países tengo que decir que es un paso crucial. Que la composición de la comisión en muchos casos determina el éxito o el fracaso.

SEMANA: ¿Cómo fue el proceso de escogencia de los comisionados de la verdad?

J.M.: Primero hicimos amplias consultas con el público. Vinimos a principios y mediados del año y nos reunimos con entidades de la sociedad civil, que nos dieron ideas sobre cómo alcanzar a todos los estratos de la sociedad, y también contribuciones metodológicas. Con esos aportes construimos una metodología de convocatoria usando una plataforma tecnológica e instamos a las entidades a postular miembros. Hubo una doble entrada: postulación por parte de entidades e inscripción específica por parte del candidato. En ningún caso que yo conozca se ha hecho eso con tanta participación pública. Con las postulaciones, cuando se cerró el periodo de inscripción, teníamos unas 200. Publicamos la lista para tener observaciones ciudadanas, de las que surgían apoyos y también alertas sobre personas cuestionadas. Usamos ese insumo solo de forma indicativa, no decisoria, pero cuando las críticas tenían que ver con cuestiones de ética, integridad o penales, las tratábamos de verificar. Luego reducimos a una lista corta para las entrevistas. Para 11 puestos entrevistamos a 34 personas. Las entrevistas las hicimos el martes y el miércoles de esta semana y al final de las entrevistas, entre los cinco decidimos los 11 seleccionados.

SEMANA: ¿A qué criterios les apostaron en las entrevistas?

J.M.: Varios. Uno de trabajo con víctimas y especialmente en el territorio. El segundo, también previsto en el acuerdo, el de la equidad de género y la diversidad étnica. Además procuramos tener algunos equilibrios entre experiencias. Por ejemplo, gente que se ha dedicado a la memoria histórica, gente que se ha dedicado más desde la academia a la historia de la violencia, pero también gente que ha trabajado en la solidaridad y el apoyo humanitario a las poblaciones victimizadas. También con el criterio de seleccionar solamente a personas que hayan trabajado con víctimas de todos los bandos. No privilegiar las víctimas de la guerrilla ni las del Estado y los paramilitares. Teníamos solo 11 puestos, pero quedaron por fuera personas de gran valía.

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SEMANA: ¿Qué necesita la comisión para ser exitosa en su labor?

J.M.: Primero necesita acogida por parte de la sociedad colombiana, respetando la misión que esta comisión va a tener, pero también participando activamente, movilizadamente hacia el éxito de la gestión de la comisión. En segundo lugar, necesita recursos. El gobierno y los sectores políticos tienen la responsabilidad de darle el apoyo material necesario. En tercer lugar, necesita la confianza de los beneficiarios de estos que son las poblaciones victimizadas.

SEMANA: Desde su experiencia en otros procesos, ¿para qué le sirve a un país una comisión de la verdad?

J.M.: Sirve para enfrentar el pasado reciente, analizarlo con rigor y sinceridad. Para eliminar historias falsas sobre por qué se produjeron estas cosas. Le sirve para determinar una línea de base de hechos que son incontrovertibles. Pero también le sirve para empezar a acercar posiciones una vez que se ha acabado el fragor de la batalla. Para acercarse entre contendores y víctimas, para generar condiciones de convivencia y a lo mejor, con un poco de suerte, de reconciliación también.

SEMANA: En un contexto con sectores divididos sobre el acuerdo de paz de La Habana, ¿cómo analiza el ambiente en el que tendrá que trabajar la comisión?

J.M.: El acuerdo de paz como toda política pública va a tener apoyos y críticos, eso es parte de la lucha de ideas que tiene que darse en toda democracia. Lo que creo es que en definitiva nadie se opone a la paz, pero se va a demostrar el grado de apoyo a la paz, también con el grado de apoyo a los distintos ingredientes del acuerdo, como la JEP, la Unidad de Búsqueda de Personas, y con la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad.Si esto es exitoso, la paz va a ser más que el silenciamiento de las armas, algo más duradero porque se refiere a las causas profundas de por qué hubo tanta violencia en Colombia.

SEMANA: ¿Cuál país es un buen ejemplo para Colombia del éxito en su comisión de la verdad?

J.M.: Hay países que han obtenido más éxito, por ejemplo con la justicia, y otros más con la verdad... otros más con las reparaciones. Pero en realidad, como cada uno de estos procesos son esencialmente idiosincráticos, hay sí principios generales pero cada sociedad tiene que encontrar la fórmula perfecta. O no perfecta, pero la que más se adecua a las necesidades, a la historia y al conflicto mismo. Lo que sí quiero decir es que el experimento de Colombia es inédito por la complejidad, por la relación entre la paz y la justicia que se está tratando de alcanzar y también por el esfuerzo que se va hacer para honrar a todas las víctimas, y generar condiciones de convivencia, que es la única solución para que no haya una recaída en la violencia en un futuro.

SEMANA: Y de los países en los que la comisión ha fracasado, ¿de cuál puede aprender Colombia, para no replicar el caso?

J.M.: Ha habido comisiones de la verdad que fueron un fracaso rotundo porque los actores del conflicto robaron asientos en la Comisión de la Verdad y obviamente, durante años, no hicieron nada más que boicotearse unos a otros. Entonces estoy pensando en la de la República Democrática del Congo que se creó a partir de unos acuerdos que había impulsado Nelson Mandela y sin embargo, esa Comisión de la Verdad ni siquiera produjo un mínimo informe.

SEMANA: ¿Qué piensa de la lentitud con la que se está tramitando la JEP en el Congreso?

J.M.: Si se refiere a que está demorada la ley estatutaria, creo que eso es parte de los procesos parlamentarios en todo el mundo. A todos nos gustaría que las leyes salieran rápido pero a veces se demoran. Si la demora es para tener una ley más perfeccionada, eso está bien. Espero que el intento no sea el de trabar un aspecto central de los acuerdos de paz, pero me parece que la acción del Congreso es necesaria y también el fallo que, entiendo, está por salir de la Corte Constitucional. Con eso se va a redondear el marco normativo de este esfuerzo de justicia transicional, y estoy confiado en que esas cosas van a salir en los próximos días.

SEMANA: ¿Cómo hacer para que el informe final no se quede en los anaqueles y le sirva a Colombia?

J.M.: Algunas comisiones en otros países han tenido experiencias muy valiosas en cuanto a diseminar sus hallazgos, no tanto su informe como libro sino los postulados de lo que se encontró durante el proceso a través de expresiones artísticas, por ejemplo, de trabajo con las comunidades, no solo para recibir sus testimonios sino para transmitir lo que la comisión produce. Y estoy convencido,con la creatividad que hay en este país y con la calidad intelectual y moral de los once miembros que hemos seleccionado, de que Colombia va a dar un ejemplo al mundo sobre comisiones de la verdad.

SEMANA: ¿Cuál será la clave del éxito de esta comisión?

J.M.: Creo que es el proceso mismo de esclarecimiento de la verdad, el proceso de abrirse a recibir los testimonios de todas las víctimas; el de indagar e investigar muchos episodios que deben estar sepultados en el secreto; el de darle a las víctimas las posibilidad de ser escuchadas y eventualmente, como todas las comisiones de la verdad, se va a jugar sobre si al final del proceso se sabe más y se tiene un conocimiento más perfeccionado, no solamente de lo que pasó sino de por qué, de las causas ,de las falencias institucionales que permitieron que pasaran. Pero eso se va a ver al final de 3 años.

SEMANA: ¿Qué se viene ahora para el comité de escogencia?

J.M.: Falta solamente elegir 14 juristas extranjeros que van a actuar como “amicus curiae” (amigos de la corte) ante la Jurisdicción Especial de Paz. Tenemos ya la lista de los postulados, que está abierta actualmente para comentarios del público, y en diciembre vamos a entrevistar y decidir, y con eso terminamos nuestro mandato. En cuanto a la Comisión de la Verdad, el decreto establece un periodo preparatorio de 6 meses. Así que el proceso de ir a los territorios, recibir testimonios de la gente, ese va a tardar un poco más.

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