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| 3/14/2016 1:27:00 PM

“La cárcel no cura las adicciones”: Yesid Reyes

En la reunión de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, el ministro de Justicia aseguró que la política represiva contra las drogas no ha tenido efecto y que urge replantearla.

Colombia ha dado un giro de 180 grados en la política antidrogas. Hace un año, la intervención del país en la reunión que hace anualmente Naciones Unidas sobre el tema sorprendió al mundo. Después de décadas de haber liderado la más feroz lucha contra el tráfico de estupefacientes, Colombia fue uno de los primeros países del mundo en reconocer lo que es un secreto a voces: la estrategia está fracasando.

Meses después, una decisión del gobierno nacional prohibió la aspersión aérea con glifosato, uno de los mecanismos emblemáticos para atacar los cultivos ilícitos. La decisión generó una enorme polémica y las voces de ese debate todavía tienen eco. Esta semana, en Austria (Viena), cuando se realiza el 59o. período ordinario de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, Colombia reiteró su posición. El ministro de Justicia, Yesid Reyes Alvarado, reconoció que lo hecho para combatir ese flagelo no ha funcionado y urge replantear esa causa mundial.

Esta será la línea que el país llevará a la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo mes en Nueva York. Aquí un fragmento de su discurso:

“Albert Einstein dijo que es una locura empeñarse en hacer siempre lo mismo esperando resultados distintos. Pese a la contundencia que encierra esa afirmación, eso es lo que hemos venido haciendo desde hace cerca de 40 años, cuando el presidente Nixon declaró la guerra contra las drogas; las batallas que puntualmente se han ganado a lo largo de estos años, y el noble deseo de continuar la lucha contra este flagelo, no se compadecen con el balance que arroja el análisis de las evidencias recolectadas a lo largo de estas cuatro décadas.

Es cierto que esas evidencias muestran que los carteles de las drogas han sido duramente golpeados, muchas veces a costa del sacrificio de cientos de vidas, como ha ocurrido en Colombia. Pero también indican que el mundo de las drogas no es el mismo 40 años después de la declaratoria de guerra en su contra.

La diferencia entre países productores y consumidores, que fue uno de los pilares de esa política, se torna cada vez más difusa; las drogas de origen natural, contra las que se han orientado los mayores esfuerzos hasta ahora, empiezan a ceder terreno frente a las de origen sintético. Esas mutaciones evidencian que el universo de las drogas ilícitas ha cambiado con el propósito de hacer frente a la política diseñada para combatirlo, de tal manera que los éxitos parciales que se han conseguido empiezan a contrastar con nuevas realidades que debemos encarar de manera diversa a como hasta hoy hemos venido haciéndolo.

Las cifras mundiales de consumidores son alarmantes y rondan ya 250 millones; cinco de cada seis de ellos no tienen acceso a tratamiento para su adicción y diariamente cerca de 500 mueren por situaciones que estando relacionadas con el consumo de drogas, serían fácilmente prevenibles, como la mala calidad o la contaminación de las sustancias, la falta de higiene en los métodos de utilización, o los problemas de sobredosis.

En contraste con esa dura realidad, hay otra que resulta igualmente preocupante: el 75 % de la población mundial tiene poco o nulo acceso a los fármacos contra el dolor elaborados a partir de sustancias controladas por su estrecha relación con el mundo de las drogas prohibidas.

Mientras comparto con ustedes estas palabras, una nueva sustancia psicoactiva comienza a circular en el mercado, toneladas de cocaína y heroína están yendo desde las zonas de producción a los polos de consumo, y muchas comunidades continúan expuestas a la influencia de las organizaciones criminales. Cada minuto que transcurre mientras les hablo, un joven de algún barrio marginado muere en medio de disputas relacionadas con este lucrativo negocio.

Los millones de dólares que se generan alrededor de él son factor de corrupción en las instituciones, permean los sistemas de justicia y degradan el tejido social. Frente a esta realidad, reflejo de la evidencia recolectada en todos estos años de lucha contra las drogas, sería un despropósito insistir en mantener inalterada la política diseñada hace 40 años para combatirlas, y pretender que en el futuro conseguiremos con ella mejores resultados.

Debemos ser conscientes de que las nuevas realidades imponen dejar atrás una visión monocromática del problema, edificada en torno a parámetros marcadamente represivos, para buscar formas más eficientes de abordar las diversas manifestaciones que hoy tiene el fenómeno de las drogas.

Ese fue el propósito del llamado que en el 2012 hicieron los presidentes de Colombia, Guatemala y México cuando pidieron revisar la actual política de drogas. Las primeras consecuencias importantes de esa solicitud han sido la convocatoria de una asamblea especial de Naciones Unidas en abril del 2016 y las varias reuniones preparatorias que diversas naciones han venido llevando a cabo para evaluar la situación.

Roto el tabú del debate, lo cual ha significado ya un gran logro, ha ganado fuerza la idea de que respecto a los consumidores se debe privilegiar el enfoque de salud pública frente al puramente represivo, no sólo porque la cárcel no cura las adicciones, sino porque así podemos encaminarnos por la senda de la reducción de los daños que apareja el consumo clandestino de drogas y que tantas vidas cobra a diario, especialmente en sectores desprotegidos de la población mundial. (…)

Nuestros propósitos no son, nunca han sido, ni la legalización de las drogas, ni el desconocimiento de las convenciones internacionales sobre drogas. Sólo pedimos que, atendiendo a la evidencia recogida en más de 40 años de lucha contra ese flagelo, reconozcamos que ha llegado la hora de adaptarnos a las nuevas realidades y retos que el tema plantea. Frente a esa evidencia, y termino citando de nuevo a Einstein, sería una locura mantener inalterable la actual política contra las drogas, pensando que a través de ella vamos a conseguir mejores resultados que los hasta ahora alcanzados".

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