Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/09/25 14:40

Ministro de Salud habla por ‘paseo’ de la muerte en Bogotá

Alejandro Gaviria anunció que la Superintendencia de Salud ya investiga el caso y reitera que la atención de urgencias es “obligatoria”.

Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, habla sobre el 'paseo' de la muerte en Bogotá. Foto: Archivo particular

La dolorosa historia del hombre que murió esperando atención en el Hospital San Ignacio, en Bogotá, hace carrera en los medios de comunicación. Es una de las tantas que se viven en los centros hospitalarios por el ineficiente sistema de salud del país.

El tema es estructural, dicen los entendidos en temas de salud, pero poco se hace por mejorarlo. IPS que no atienden por falta de pago, EPS que se ahogan en la ineficacia y dirigentes que merodean la salud para desfalcarla es el sombrío panorama de este sector que hace agua en todo el territorio nacional.

Pero, por ahora, y mientras se hacen diagnósticos y estudios por mejorarlo, no hay consuelo que valga para la familia de Sedy Vera, el hombre que murió este jueves después de esperar inútilmente cinco horas a que lo atendieran por un dolor abdominal.

Primero fue a la Clínica Colsubsidio, donde no lo atendieron. Luego hizo un doloroso traslado a la Clínica Marly, de donde lo despacharon con un anunció desalentador: Marly no tiene convenio con Famisanar, la EPS que Vera pagaba. Y de ahí pasó al Hospital San Ignacio, donde le hicieron un análisis de cinco minutos y una espera de cinco horas. Murió esperando.

Ahora las autoridades de Salud prometen investigaciones. El Superintendente de Salud, Norman Julio Muñoz, anunció este mismo viernes que designó unos grupos de auditores para verificar los hechos en las instituciones a las que llegó el paciente.

“De comprobarse alguna falla o alguna atención inadecuada, procederemos a poner las sanciones que nos tocan (…) En estos casos, tanto el Ministerio como la Superintendencia hemos sido reiterativos en señalarles a las instituciones y a las EPS, que en los casos de urgencias no se deben poner barreras de acceso”, dijo.

Pero, al parecer, las entidades de salud se niegan a escuchar a las autoridades de Salud que no se cansan de repetir que la no atención viola las normas y el derecho de los ciudadanos.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien acostumbra a ponerle la cara a todos los temas de su cartera, habló con Semana.com. Está indignado por lo ocurrido y ratificó la apertura de investigaciones por este triste episodio.

"La Supersalud ya emitió tres autos. Va a investigar la presunta negación de servicios en dos hospitales que, de confirmarse, violaría gravemente la ley estatutaria, y va a investigar también la falta de oportunidad en la atención de urgencias en el Hospital San Ignacio”.

El ministro va más allá del anuncio y dijo que la atención de urgencias es obligatoria. “Esto no puede pasar. El cumplimiento de la ley por parte de todas las instituciones del sector tiene que ser irrestricto”, concluyó.

Así fue la historia

Las horas pasaban y Sedy Vera no conseguía que lo atendieran. Deambulaba de un lado a otro en busca de alguna clínica que le prestara atención a su fuerte dolor abdominal.

Todo empezó a las 2:00 p. m. de este jueves 24 de septiembre y Vera acudió con su esposa, Herlinda Santana, a un médico particular. Sin embargo, no logró saber qué le pasaba. El médico le pidió que fuera por urgencias a un centro de salud porque, según él, estaba muy grave.

Ante el desespero, salió a la Clínica Colsubsidio, uno de los centros de salud más cercanos a su residencia. Pero tampoco logró nada. “Allá no quisieron atenderlo porque era un paciente mayor de 22 años”, contó su hija Eliana Vera a Semana.com.

El dolor era cada vez más insoportable. Vera salió, decepcionado, en busca de otro centro de salud. Llegó a la Clínica Marly. Sin embargo, su cara de angustia y sus quejas no sirvieron de nada. La respuesta por parte de los trabajadores fue aún más desalentadora: no había convenio con su EPS.

Después de recorrer tres lugares en los que él y su esposa no consiguieron nada, a las 5:00 p. m. llegaron al Hospital San Ignacio de la Universidad Javeriana. Su última opción.

Una enfermera le tomó, en menos de cinco minutos, los signos vitales. Él le manifestó que tenía un fuerte dolor abdominal, pero, al parecer, la servidora de salud no le vio mucha importancia. “Le dijo que esperara, como los demás pacientes”, contó su hija.

Y aunque Vera y su esposa entendían que debían aguardar hasta que llegara su turno, el dolor no daba espera. Pasaban las horas y el hombre, poco a poco, se sentía sin aire. El sufrimiento era cada vez mayor. Y aunque Herlinda, desesperada, suplicaba atención inmediata, no lograba nada.

Eran las 10:00 p. m. y Sedy no aguantaba más. Se paró en la puerta de las urgencias del Hospital San Ignacio y, con una mirada desvariada, cayó al suelo. Vera murió.

Su esposa gritó decepcionada, humillada, adolorida. Unos enfermeros llegaron e instalaron a Vera en una silla de ruedas. “Mi papá estaba morado. Lo tocaron y nos dijeron que estaba sin signos vitales. Así es como ellos se enfrentan en el día a día a estas situaciones, no les importó y lo dijeron como si nada”, narra Eliana.

Cuando la esposa de Vera pensaba que nada podía estar peor, a las 12:20 a. m. de este viernes 25 de septiembre, en la sala de urgencia se hizo un llamado por altavoz: “Por favor, el señor Sedy Vera, pasar al consultorio”.

“Ni siquiera sabían que mi papá ya estaba muerto. ¿Puede haber algo más humillante que esto? El ‘paseo’ de la muerte existe. Uno se da cuenta de que esto ocurre cuando le pasa a uno. No es posible que mi papá se muriera en la sala de urgencias”, expresa Eliana, adolorida.

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