Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/04/11 23:37

Cárdenas, el ministro 21 en superar una moción de censura

Este martes el Senado ratificará en su cargo al ministro de Hacienda. Desde 1991 nunca ha prosperado una moción de censura, quizás el mecanismo más ineficaz de la Constitución.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda. Foto: Archivo particular

Hace una semana, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, parecía estar en verdaderos aprietos por la moción de censura en su contra propuesta por la oposición del uribismo y el Polo Democrático. Los dos partidos presionaron la renuncia del funcionario por la venta de Isagén, un negocio al cual se opusieron casi todos los partidos políticos, incluidos varios de la coalición del Gobierno.

Pero en cuestión de horas, el ministro Cárdenas volteó la torta, y prácticamente transformó las lanzas en cañas, pues tras dar sus explicaciones, se marchó del debate entre vítores, aplausos y abrazos de los congresistas, a quienes lo único que les faltó fue sacar al ministro en hombros.

Cárdenas era el primer ministro del segundo gobierno de Juan Manuel Santos que se veía sometido a esta figura de control político. Lejos de asustarlo, sabía que contaba, de antemano, con el respaldo de su partido, el Conservador, y con los de los tres partidos que hacen parte de la Unidad Nacional, la U, el Liberal y Cambio Radical.

Sorprendió el respaldo del liberalismo al ministro conservador, más cuando una de sus parlamentarias, Sofía Gavira, también propuso la renuncia de Cárdenas, y cuando el partido había sido uno de los que más se opuso a la venta de Isagén.

Pero en una votación interna, 14 de los 17 senadores liberales votaron a favor del ministro, entre otras, porque la moción de censura sería un golpe contra el gobierno que apoyan. Sofía Gaviria, Viviane Morales y Javier Tato Álvarez se apartaron de la decisión y anunciaron que votarían contra el Ministro de Hacienda.

Este martes, si nada extraordinario ocurre, la plenaria del Senado está citada para adelantar la votación de la moción de censura contra Cárdenas, y lo que se prevé es que arrase. Más aún cuando los 102 senadores están en la obligación de asistir, pues la Constitución dice que fallar a una votación de pérdida de investidura podría ser causal de pérdida de investidura.

Para que la moción de censura prospere, necesita la mitad más uno. Es decir 52 votos. La oposición no los tiene, 20 del Centro Democrático, cinco del Polo, más los tres liberales en mención, y el voto de Claudia López, que lo cantó la semana pasada. Al ministro Cárdenas lo podrían estar respaldando no menos de 70 parlamentarios.

Una figura ineficaz

La moción de censura es una de los mecanismos de control político que la Constitución concede al Congreso. Desde 1991 nunca un ministro ha tenido que renunciar por cuenta de esta figura. Mauricio Cárdenas se convertirá en el ministro número 21 al que someten a la moción de censura, pero que logra superarla.

Esa estadística solo ratifica la ineficacia de esta figura, cuyo procedimiento y condiciones la hacen poco exitosa. La ley establece que para ser aprobada requiere del voto afirmativo de la mitad más uno de los integrantes de la Cámara que la haya propuesto. Con esa condición, de entrada, se advierte difícil la aprobación de la medida.

Laura Wills, directora de Congreso Visible, asegura que un presidente que cuente con el apoyo de un partido mayoritario o de una coalición mayoritaria en el Congreso, “difícilmente verá amenazada la estabilidad de sus ministros como consecuencia de una decisión que les exija la separación del cargo”.

La politóloga asegura que la probabilidad de aplicar la medida aumenta cuando el tamaño de la oposición es alto y sobre todo, cuando esta supera a la mitad de los legisladores. “En tal caso, la mayoría absoluta requerida es factible. Este último escenario no se ha presentado en ninguna de las legislaturas que se han formado después de aprobada la Constitución de 1991”.

Otra de las razones por las cuales se hace muy difícil que un gobierno se trague el sapo de separar a un ministro por causa del Congreso, es la misma facultad de nombrar y remover a sus ministros, por lo que la probabilidad de una eventual moción de censura o de una fuerte presión por parte de la opinión pública lo induce a anticiparse y a realizar cambios en el gabinete. “Para el presidente, el costo político de cambiar a un ministro es mucho menor que el provocado por una moción de censura”, explica Wills.

La tradición en Colombia es que los ministros representen a partidos políticos que apoyan al Gobierno, circunstancia que reduce las opciones para que los ministros sean llamados a procesos de moción de censura.

Durante el gobierno liberal de César Gaviria (1990-1994), tres ministros fueron propuestos a moción de censura. Juan Camilo Restrepo (Minas y Energía), Fernando Carrillo (Justicia) y Luis Fernando Ramírez (Trabajo). Gaviria era apoyado por una coalición que constituía el 56 % del Congreso, y logró controlar esos tres intentos.

Tampoco prosperaron en la administración del presidente Ernesto Samper (1994-1998) quien también contaba con el respaldo del 56 % del Congreso. A cuatro de sus ministros se les propuso la moción de censura, Guillermo Perry (Hacienda), Horacio Serpa (Interior), Saulo Arboleda (Comunicaciones) y Carlos Hernán López (transporte). Aunque Arboleda superó la moción de censura tiempo después abandonó el gabinete por el sonado caso del ‘miti-miti’ en la adjudicación de unas frecuencias radiales.   

Andrés Pastrana (1998 – 2002) también contaba con un respaldo mayoritario en el Congreso (56,9 %) y tres de sus ministros tuvieron que soportar esta figura. Néstor Humberto Martínez (Interior), en dos oportunidades, Claudia de Francisco (Comunicaciones) y Juan Mayr (Medio Ambiente).

En el primer gobierno de Álvaro Uribe (2002 – 2006), los ministros Luis Ernesto Mejía (Minas), Jorge Alberto Uribe (Defensa) y Martha Pinto de Dehart (Comunicaciones) superaron las mociones de censura promovidas. El Congreso también propuso la censura al ministro Fernando Londoño (Interior y Justicia) pero antes de que se adelantara el debate renunció al gabinete.

La coalición que apoyó la reelección de Uribe controlaba  el 68 % del Congreso, lo que le dio la más amplia gobernabilidad hasta entonces. Cuatro fueron los ministros a los que el Congreso pidió la renuncia, Juan Manuel Santos (Defensa), por el caso de los falsos positivos, Andrés Felipe Arias (Agricultura), Diego Palacio Betancur (Protección Social) y Andrés Fernández (Agricultura). A los cuatro terminó por respaldarlos el legislativo.   

Sin embargo, el presidente que desde 1991 ha tenido mayor gobernabilidad ha sido Juan Manuel Santos. En su primer gobierno el 78 % del Congreso lo apoyaba, quizás por eso solo se presentó una moción de censura, contra el ministro Germán Cardona (Transporte), que tampoco prosperó. En su segundo gobierno la oposición es mayor pero sin las mayorías necesarias para ponerlo en aprietos. Por eso la moción de censura contra el ministro Mauricio Cárdenas prácticamente era un saludo a la bandera.       

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