Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2000/12/04 00:00

Mockus modelo 2000

El sucesor de Enrique Peñalosa no será el mismo que le dejó la Alcaldía a Paul Bromberg.

Mockus modelo 2000

Esta vez no habrá mimos apoderándose de las calles y sacando tarjetas rojas a los choferes que irrespeten las cebras. Tampoco habrá pirinolas que expliquen que de los bogotanos “todos ponen” para lograr una ciudad mejor. Ni pitos que sustituyan el estallido de la pólvora. Ni espadas rosadas, ni jornadas pedagógicas hasta la madrugada.

Nada, o casi nada de esto habrá. A diferencia del profesor que encarnó la bandera de los antipolíticos seis años atrás, el Antanas Mockus modelo 2000 ahora cuenta con la experiencia de haber administrado la ciudad y ha aprendido las lecciones que le dejaron su precipitada renuncia, sus peleas con la prensa, sus candidaturas y los tres años de obras de la era Peñalosa.

El Antanas modelo 2000 perfila, además, un estilo de gobierno mucho más orientado hacia la ejecución y que gravitará sobre tres variables: su plan de gobierno —montado sobre la competitividad y cultura ciudadanas—, la continuación de muchos de los programas de Peñalosa y un replanteamiento de las relaciones con el Concejo Distrital, que van a ser definitivas para sacar adelante sus proyectos. Pero el alcalde reelecto deberá pasar varias pruebas de fuego para que inicie su mandato con pie derecho y les demuestre a los bogotanos que valió haberle apostado por segunda vez.

La primera prueba es el nombramiento de los funcionarios del Distrito. Y en esta coyuntura, con proyectos clave andando, la escogencia de los nombres deberá hacerse con lupa. “Aquí es donde veremos si hay un Mockus modelo 2000 o no, dijo el concejal independiente Juan Carlos Flórez. Porque yo recuerdo que en el primer gabinete de Mockus había muchos funcionarios brillantes pero que no sabían de la ciudad”.

Pese a que Mockus insistió en que va a haber continuidad en algunas de las carteras del Distrito, ni el gerente de Transmilenio, ni el de Metrovivienda —dos de los cargos que él considera intocables— han recibido señal alguna de que ello sea cierto. “Si Mockus deja a esas personas sería una muestra de una madurez política inmensa”, dijo John Sudarsky, uno de sus asesores.

La segunda prueba consiste en lograr que el Concejo le apruebe el Plan de Desarrollo. Mockus va a tener que cumplir con su promesa de respetar la independencia de los concejales y, al mismo tiempo, conseguir la aprobación del Plan sin que ello implique un choque de trenes, como sucedió seis años atrás. “En ese entonces la actitud de Mockus y de sus funcionarios fue francamente arrogante y grosera, recuerda el concejal Flórez. Esa actitud hoy provocaría una ruptura que no conviene”.

Pero ni en los nombramientos, ni en tener una relación cercana con los concejales, el alcalde reelecto va a lograr marcar una diferencia con su predecesor. Mockus sabe que la gestión de su gobierno dependerá del plan de inversiones que el Concejo debe avalar si le aprueban el de desarrollo.

Y si logra hacer esas dos moñonas el énfasis de su tarea se va a concentrar en generar condiciones de competitividad para la ciudad y en la cultura ciudadana. “La cultura no se va a orientar únicamente a recuperar el espacio público sino que va a haber impulso al arte por el arte”, explicó Mockus. “No habrá mimos, ni tarjetas, sino mensajes muy claros de cambio cultural voluntario. Y en competitividad es clave recuperar el clima de seguridad y hacer la ciudad atractiva para invertir”.

De todas maneras Mockus ha dicho que va a continuar con un importante número de proyectos que la administración actual ha diseñado, como Transmilenio, Metrovivienda y el programa de desmarginalización. Además el nuevo alcalde aceptó continuar con estrategias peñalosistas, como la descapitalización de la Empresa de Energía, el cobro de peajes y del alumbrado público los que, según los concejales consultados, estarían virtualmente aprobados.

Según los funcionarios de Hacienda del Distrito resulta vital que se generen recursos permanentes para la ciudad, pues ellos garantizarían un ritmo de inversión constante. “Se puede pensar en aumentar el impuesto de industria y comercio o el predial”, dijo Carlos Sandoval, secretario de Hacienda. Otra de las políticas que desea continuar Mockus es la recuperación del espacio público y una estrategia importante a seguir, según Peñalosa, es convertir la actual oficina de renovación urbana en una empresa del Distrito y fortalecer a la recién creada Defensoría del Espacio Público.

Finalmente, según su propio sanedrín, Mockus deberá asumir las estrategias que abanderó, años atrás, para la reducción de muertes violentas, como la hora zanahoria que, junto con el programa de desarme y la prohibición de la pólvora, fueron pilares sólidos de su corto mandato. Todo con la condición de que, esta vez, haya Mockus para rato.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.